LA CONVENCIÓN DE
AGUASCALIENTES.

Por Jesús Silva Herzog.


INDICE

    El 16 de octubre por la tarde Villa llegó a la ciudad inesperadamente, el 17 se presentó a la Asamblea, dio un cordial abrazo a Obregón, firmó también en la bandera y pronunció un mal hilvanado discurso que no pudo concluir porque estaba emocionado y los sollozos abogaban sus palabras.

    Al día siguiente se nombraron dos importantes comisiones.

    La primera para invitar a ir a Aguascalientes al C. Primer Jefe y la segunda para que hiciera lo mismo con el general Zapata.

    Aquella estaba formada por los generales Obregón, Castro y Chao y ésta la presidía el general Felipe Ángeles.

    La noche en que Obregón salió rumbo a la capital, su automóvil fue tiroteado al pasar por una calle cercana a la Estación.

    El resultado de aquellas dos comisiones fue un factor muy importante en el desarrollo de los acontecimientos.

    El señor Carranza dio por toda respuesta un pliego, con instrucciones de que fuera abierto en la Convención.

    Zapata envió un numeroso grupo de representantes encabezados por el licenciado Antonio Díaz Soto y Gama.

    El día 24 llegaron los zapatistas a Aguascalientes.

    El 27 asistieron por primera vez a las sesiones.

    La de esa mañana fue la más tormentosa de cuantas se celebraron.

    Muy poco faltó para que se convirtiera en tragedia. Soto y Gama subió a la tribuna y pronunció un vehemente discurso atacando a don Venustiano y criticando el hecho de que se hubiera firmado sobre la bandera nacional.

    Dijo, entre otras cosas, que aquella bandera era una piltrafa, un guiñapo inútil y ridículo.

    La tormenta estalló. Todos gritaban desordenadamente.

    Muchos delegados echaron mano a las pistolas y estuvieron a punto de disparar llenos de indignación sobre Díaz Soto y Gama, quien permaneció en la tribuna con los brazos cruzados, inmóvil y sereno.

    Entre la infernal gritería se escuchaban las voces de los generales Eduardo Hay y Mateo Almanza que recomendaban calma a sus compañeros.

    La calma se hizo al fin.

    Soto y Gama continuó su discurso.

    Quince minutos más tarde los delegados lo aplaudían con entusiasmo desbordante.

    En la tarde del mismo día los zapatistas pidieron la discusión del Plan de Ayala, el plan más revolucionario de cuantos hasta esa fecha habían sido formulados.

    La llegada de la comisión zapatista marcó una nueva etapa en la historia de la Convención.

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Fuente:


Jesús Silva Herzog.
"La Convención de Aguascalientes", en
Futuro, Revista Popular. Tercera época,
Número 10. México, Diciembre de 1936.
Páginas 22 a 25.