LA MIRADA DE
ZAPATA.

Por María Elena Noval.


Extracto:

    Hace tiempo que comencé un viaje por el imaginario colectivo.

    El mismo me ha llevado de los libros de arte a las plazas públicas del país, de los museos a los talleres de artista, de los muros grafiteados a las bibliotecas, de los murales a los puestos de "suvenires" y de su casa natal, hoy museo de sitio en Anenecuilco, al ciberespacio.

    El viaje ha sido un tanto enloquecedor, pero ayudada por ciertas teorías y lecturas he podido ir armando un plan de vuelo coherente.

    Mi punto de partida es la imagen de quien ha sido considerado el máximo héroe de la Revolución Mexicana: Emiliano Zapata Salazar.

    En cuanto me lo encuentro, ahí me estaciono y trato de entender las diferencias entre las diversas propuestas artísticas e icónicas.

    A mí, como a muchos de sus seguidores, me sorprenden algunas cualidades de su imagen -porque, vuelvo a aclarar, estoy hablando de imágenes y no de biografías o libros de historia-; debe de haber algo más allá, me digo, algo que lo haga cambiar de significado una y otra vez, a gusto de quien se apropia del moreno rostro o de la figura a caballo vestida de charro.

    ¿Por qué se le venera tanto dentro y fuera del país?

    Me pregunté un día ante quien nos mira siempre de frente en las fotografías que se le tomaron apenas iniciado el levantamiento armado, de 1910 en adelante y hasta el día de su muerte, en 1919.

    Las más importantes parecen haber sido capturadas en estudios profesionales.

    En ellas el hombre vestido casi siempre de charro posa ante la cámara estando consciente de algo que lo yergue y lo hace mirarnos desafiante: ¿tendría conciencia en aquellos momentos del papel que desempeñaría como líder social?

    Dichas fotografías han sido difundidas hasta la saciedad, en ellas se han basado la mayoría de los artistas que lo tomaron como motivo pictórico y sin embargo, su identidad es un tanto elusiva.

    Lo que quiero decir es que la misma es completada por todo aquel que le cuelga "milagritos" a esta especie de nuevo santo, a este habitante de la religión de la patria, como dirían Jorge Alberto Manrique y Jaime Cuadriello, dos historiadores de la imagen heroica mexicana.

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Fuente:


María Elena Noval.
"La mirada de Zapata", en
Revista Día Siete. México, junio o
julio 2010. Páginas 32 a 37.