LA MIRADA DE
ZAPATA SIN SILLA.

Por Mauricio Gómez Morín.

 

    Extracto:

    Escribo esto mirando de nueva cuenta la recóndita y malversada mirada de Zapata que me mira desde una de las dos fugaces placas que Agustín Vicente Casasola, decidido entonces a no retratar tan sólo el rostro de la clase dominante, registró aquel escamoteado 6 de diciembre de 1914 en Palacio Nacional, cuando los dos generales míticos se toman un respiro durante el desfile de sus azoradas tropas, derrotadas justo en ese breve lapso de triunfo.

    La inexpugnable y puntiaguda mirada del general Zapata se afila al máximo en esta precisa toma: flanqueados por sus respectivos-estados mayores, Turnas Urbina del lado norteño y Otilio Montaño del sureño, y por la raza que desborda el 'cuadro -saludos a mi jefecita santa-, un cábula Villa campechanamente aposentado en la hasta entonces Inmaculada Silla junto a un Zapata de extraña pierna cruzada que, impasible, la desdeña por completo con el parco gesto de acariciar, podríamos decir que suavemente, el dorado brazo izquierdo al tiempo que encaja en 'el daguerrotipo y en el tiempo aquella mirada atávica, de snuda, sibilina, como corazonada infinita sin prisa ni pausa.

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Fuente:

Mauricio Gómez Morín.
"La mirada de Zapata sin silla", en
Periódico La Jornada
. Suplemento
La Jornada Semanal. México, 31 de
diciembre de 2000. Página 5.