LA SOBERANA
CONVENCIÓN Y
EL CONGRESO
CONSTITUYENTE
DE QUERÉTARO:
SIMILITUDES Y
DIFERENCIAS.

Por Felipe Arturo Ávila Espinosa.


Extracto:

    La Soberana Convención Revolucionaria y el Congreso Constituyente de Querétaro son las dos asambleas más representativas de la Revolución mexicana.

    En ambas asambleas estuvieron reunidos los representantes de las principales corrientes revolucionarias; nombrados por los jefes militares, en el caso de la Convención; elegidos por los ciudadanos, en el caso del Constituyente, aunque con el requisito de no haber sido enemigos o haber ayudado a las fuerzas contrarias al constitucionalismo.

    Tanto los convencionistas, como los constituyentes, se consideraban a sí mismos como los representantes de la nación; del pueblo en armas, en el caso de los convencionistas; de la voluntad ciudadana, los constitucionalistas.

    Ambas asambleas revolucionarias se llevaron a cabo en dos momentos centrales de la Revolución.

    La primera, cuando las corrientes revolucionarias habían triunfado sobre la dictadura huertista y trataron de unificarse y constituir un nuevo poder soberano, para lo cual decidieron convocar a una Convención, intento que fracasó.

    La segunda, cuando después de la guerra civil entre los revolucionarios, el constitucionalismo se alzó como la facción triunfadora y convocó a un Congreso Constituyente.

    Ambas asambleas discutieron y aprobaron los principios jurídicos, políticos, económicos y sociales que debían ser el sustento del nuevo régimen surgido de la Revolución y del nuevo Estado.

    La Convención buscó establecer los fundamentos jurídicos e institucionales de la Revolución en su etapa de mayor radicalidad.

    Al principio, cuando estuvieron en ella los representantes de las tres grandes corrientes revolucionarias, éstos iniciaron la discusión de los principios, propuestas y reformas que tenían que dar respuesta y cauce a las principales demandas de la Revolución, demandas que no había resuelto el maderismo y que cada una de las corrientes había estado atendiendo en sus respectivas zonas de dominio.

    En esa primera etapa convencionista, con la presencia de las tres corrientes, los delegados sólo pudieron avanzar en aceptar el Plan de Ayala como plataforma mínima de gobierno y comenzaron a discutir las propuestas de los otros grandes temas de gobierno, y de reformas y organización del Estado nacional.

    Sin embargo, al fracturarse la Convención por la negativa de Venustiano Carranza a aceptar la soberanía de la Asamblea que votó por su destitución, y ante la salida del constitucionalismo, mientras se dirimía la hegemonía del proceso revolucionario en los campos de batalla, los delegados de la División del Norte y del Ejército Libertador del Sur avanzaron en dar cima a lo que era el proyecto de nación de la alianza villista-zapatista, que se expresó en el Programa de Reformas Sociales, Económicas y Políticas, programa en el que se establecían las principales demandas agrarias y obreras y la conformación de un Estado benefactor al servicio de los sectores populares.

    La Convención fue, así, una asamblea preconstituyente con la legitimidad que le daba estar compuesta por los representantes del pueblo en armas de una revolución victoriosa.

    El Congreso Constituyente de Querétaro, por su parte, fue la culminación del proyecto de nación de la fracción ganadora de la Revolución, definió las bases jurídicas del nuevo Estado, de sus instituciones y de la relación del Estado surgido de la Revolución con las clases sociales, a través de un nuevo pacto social.

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Fuente:


Felipe Arturo Ávila Espinosa.
"La Soberana Convención y el Congreso
Constituyente de Querétaro: similitudes y
diferencias", en Cien ensayos para el centenario.
Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, tomo 1: Estudios históricos.
Universidad Nacional Autónoma de México.
Instituto de Investigaciones Jurídicas.
Instituto Belisario Domínguez.
Senado de la República. México, 2017.
Páginas 49 a 56.