LAS FOTOS DEL
FUSILAMIENTO.

Por Samuel Villela Flores.


Extracto:

    Eran las seis de la mañana. Sara Castrejón se balanceaba sobre la mecedora, esperando que los soldados del general Olea vinieran por ella.

    Afuera, en las templadas calles de su natal Teloloapan, los gallos seguían con sus quiquiriquí, pues el día ya estaba clareando.

    Algunos campesinos y gente del pueblo deambulaban ya por las empedradas calles.

    Joaquín se dirigió a donde ya estaba aguardando el pesado tripié y la cámara de cajón.

    Los cargó como tantas veces lo había hecho, en auxilio al trabajo fotográfico de su hermana.

    Tomó también una caja con las placas de vidrio.

    Sara abrió la puerta.

    Frente a sí encontró a un par de jóvenes soldados, ataviados con su uniforme reglamentario de color caqui, cananas cruzadas al pecho, un quepí blanco con visera negra y el respectivo máuser al hombro.

    - Señorita Castrejón, ya venimos por usted.

    - Sí, sí, ya voy. Los estaba esperando.

    Joaquín ya estaba detrás de ella, cargando el pesado equipo fotográfico.

    Sara tomó un rebozo y se lo colocó sobre los hombros, para protegerse del rocío matinal. "¡Vámonos, Joaquín!".

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Fuente:


Samuel Villela Flores.
"Las fotos del fusilamiento", en
Relatos e Historias en México.
Año V, Número 57. México, Mayo de 2013.
Páginas 84 a 86.