INTRODUCCIÓN:
LAS REVUELTAS
RURALES EN MÉXICO.

Por Friedrich Katz.


Extractos:

    Cuando a finales del siglo XIX, por primera vez desde tiempos coloniales, surgió un Estado mexicano fuerte bajo la presidencia de Porfirio Díaz, el número y los triunfos de las revueltas campesinas locales y regionales disminuyeron considerablemente.

    Esto se debió sobre todo a la fuerza recién adquirida del gobierno mexicano y no a algún tipo de política negociadora o conciliadora por su parte.

    Por el contrario, a diferencia de sus predecesores coloniales, el gobierno de Díaz propició a veces y en general toleró las expropiaciones masivas de tierras campesinas, así como otras reducciones de los derechos de grandes sectores de la población rural.

    El Estado mexicano no hizo esfuerzo alguno por preservar siquiera un control mínimo de los pueblos sobre sus tierras y rara vez intentó mediar en las disputas entre campesinos y terratenientes, como habían hecho sus predecesores coloniales.

    Estas medidas contribuyeron considerablemente al estallido de la Revolución nacional en 1910, en la cual la participación campesina fue decisiva.

    Ese carácter "nacional" no debe sin embargo enfatizarse demasiado.

    Durante mucho tiempo, la Revolución Mexicana, bajo la influencia del estudio, en general excelente, de Frank Tannenbaum, La Revolución agraria mexicana, se consideró como un levantamiento campesino generalizado según el modelo del alzamiento de Morelos y sus alrededores, bajo la dirección de Emiliano Zapata.

    La característica de los movimientos campesinos que subrayan muchos trabajos es su gran flexibilidad respecto a sus aliados.

    Los campesinos estaban dispuestos a aliarse con las fuerzas más diversas: la clase media revolucionaria, los hacendados revolucionarios, incluso los hacendados no revolucionarios, y los Estados Unidos.

    No cumplieron los rígidos moldes en que los científicos sociales han intentado con frecuencia colocarlos.

    Tal es el sentido de la "provocación" de Arturo Warman al examinar la figura de Emiliano Zapata como líder nacional.

    Warman discute la afirmación de que un líder regional como Zapata sólo podía tener una perspectiva regional.

    Muestra que Zapata había elaborado políticas nacionales en torno a cuestiones que no afectaban directamente a la zona bajo su control, como los problemas del capital extranjero y el trabajo industrial.

    ¿Fueron elaborados esos programas exclusivamente por los pocos intelectuales de su movimiento para el consumo externo?

    ¿Eran tan poco importantes para el zapatismo como muchos de los programas que elaboraron otros líderes en otros lugares de México?

    Warman afirma que no hay tal.

    Examina cómo Zapata trató uno de los problemas más complejos que enfrentaron todas las facciones de la Revolución Mexicana y que ninguna logró resolver: la relación entre el poder civil y el militar.

    Los zapatistas fueron la única facción que logró limitar el poder de los militares estableciendo reglas claras para asegurar la supremacía de los civiles sobre los militares.

    En este sentido, Zapata fue el único dirigente militar importante de la revolución que exigió la subordinación de los militares a la sociedad civil en un momento en que los partidos políticos y las organizaciones políticas estaban cada vez más dominados por los militares en la mayor parte de México (Carranza que, de otra manera, también propugnaba la supremacía civil sobre los militares, era un civil).

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Fuente:


Friedrich Katz. "Introducción: las revueltas
rurales en México", en Friedrich Katz
(Compilador) Revuelta, Rebelión y Revolución.
La lucha rural en México del Siglo XVI al Siglo XX.
Título original en inglés: Rice, Rebellion and
Revolution. Rural Social Conflict in Mexico.
Princeton University Press. Primera edición
en inglés: 1988. Primera edición en español
(dos tomos): 1990. Tercera reimpresión: 2012.
Ediciones ERA. Colección Problemas de México.