LOS CANTOS DE
LA REVOLUCIÓN
MEXICANA.

Por Baltasar Dromundo.


Extractos:

    Desde el punto de vista histórico, los "corridos" son el archivo de la lucha; fueron guardando la importancia de cada día, la toma de las ciudades, las derrotas, la caída de los caudillos, los asesinatos, la promulgación de los "planes", la repartición de las primeras tierras, todo lo que forma el cuerpo de incidentes y de ideas de los años 1910 - 1924.

    Estamos hablando del itinerario doloroso del pueblo, travesía de amarguras y de vergüenzas, un ideal lejano e incompleto, como siempre.

    En el trajín revolucionario, estos cantos iban de un campamento al otro. Eran a manera de tarjeta de visita.

    Con ellos se cantaban las victorias y se insultaban uno y otro bandos en la hora de la siesta, cuando era costumbre jugar a las cartas o a la suerte de las monedas (cara o cruz,"águila o sol") la vida de los hombres: el que perdía, debía salir bruscamente de una trinchera hacia la otra, enemiga, y quedaba muerto a la mitad del camino, acribillado a balazos.

    En tanto, los campamentos levantaban el grito de las canciones populares y se voceaban "vivas" a Zapata, a Villa, a Carranza o a Obregón.

    De esta manera se fastidiaban menos los soldados.

    Todo eso puede resultarnos poco edificante ahora; así era la Revolución.

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Fuente:


Baltasar Dromundo.
"Los cantos de la Revolución Mexicana", en
Revista de la Universidad de México. Número 9.
Universidad Nacional Autónoma de México.
México, 1931. Páginas 213 a 222.