LOS REFUGIADOS
MEXICANOS EN
CUBA (1920 - 1927)

Por Luis Angel Argüelles Espinosa.


Extractos:

    Numerosos refugiados mexicanos se asentaron en Cuba en la segunda y tercera décadas de este siglo, vinculándose de múltiples formas a nuestra vida nacional.

    Como se sabe, ese periodo comprende los años de lucha armada de la Revolución Mexicana durante los cuales se vieron obligados a emigrar muchos ciudadanos, como consecuencia de la tensa situación política allí existente.

    A partir de 1911 llegaron a Cuba sucesivas oleadas de refugiados y desterrados mexicanos como resultado de los cambios políticos acaecidos en el país vecino.

    Apuntemos que estos emigrados mexicanos influyeron de diversas maneras en nuestra vida nacional.

    A consecuencias de la toma violenta del poder por el traidor Victoriano Huerta en México se implantó una política de terror que segó, entre otras, las vidas del presidente Madero y del vicepresidente Pino Suárez.

    Ante tal situación, a nuestro país arribó un buen contingente de emigrados, quienes simpatizaban con la causa del líder mexicano recientemente desaparecido.

    Por otro lado, es importante subrayar que los diarios cubanos de mayor tirada de la época, todos burgueses, arremetían con mayor o menor fuerza contra los líderes del movimiento revolucionario mexicano.

    Tanto Carranza, y aún más Villa y Zapata, eran presentados como bárbaros criminales, tiranos, bandidos, etc.

    Sin duda, se intentaba tergiversar los propósitos de aquella gesta emancipadora.

    En Cuba también hubo, si bien mínima hasta donde se conoce, una representación del villismo y zapatismo del entonces México insurgente.

    Sabemos que a mediados de 1917 llegó a la capital de la isla el general mexicano Jenaro Amezcua, como representante oficial de Emiliano Zapata.

    A través de sus colaboraciones en la prensa cubana Amezcua daría a conocer aspectos significativos del programa enarbolado por el lider agrarista mexicano.

    Sus colaboraciones se publicaron en periódicos como La Discusión, El Mundo, Solidaridad, etc.

    Fue precisamente en el periódico habanero El Mundo, en su edición del primero de mayo de 1918, donde se publicó por primera vez la histórica carta de Zapata a Amezcua, en la que además de agradecerle las muestras de simpatías de sectores progresistas de Cuba a la lucha campesina en México, le expresaba que "la causa del México revolucionario y la causa de Rusia, la irredenta, son y representan la causa de la humanidad, el interés supremo de todos los pueblos oprinudos".

    Parece ser que la misión de Amezcua en La Habana tenía tanto objetivos materiales (adquisición de pertrechos militares) como políticos (difusión del programa zapatista para recabar solidaridad de distintos sectores políticos y sociales).

    Durante 1918 y primeros meses del año siguiente continuaron apareciendo declaraciones en la prensa cubana del representante zapatista.

    Sus últimas colaboraciones a la prensa de Cuba, vistas por nosotros, son motivadas por el asesinato de Zapata.

    En un primer momento, Amezcua dudaba de la noticia, pues no era la primera vez que se oían versiones acerca de la muerte de su valiente jefe.

    Pero ya en una carta muy interesante, aparecida en La Discusión con fecha de abril 29 de 1919 (titulada "Alrededor de la muerte de Zapata"), confirmaba la noticia de su fallecimiento y explicaba cómo el legendario guerrillero fue víctima de una miserable traición.

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Fuente:


Luis Angel Argüelles Espinosa.
"Los refugiados mexicanos en Cuba
(1910 - 1927)", en La Palabra y el Hombre,
Número 70. Universidad Veracruzana.
Xalapa, Veracruz, México, abril - junio 1989.
Páginas 117 a 148.