LOS SALMERÓN, EL
ARTE DE PLASMAR LA
VIDA EN IMÁGENES.

Por Blanca Jiménez y Samuel Villela.


Extracto:

    La reconstrucción e indagación de la trayectoria de los Salmerón -familia de connotados fotógrafos- ha sido posible gracias a la sensible huella que han dejado en los hogares guerrerenses.

    A la arraigada costumbre de tomarse una fotografía para conservarla u obsequiarla a los amigos, familiares o enamorados, se añadió su destreza técnica y valores estéticos que afirmaron un marcado gusto por esas imágenes en amplios sectores de la población.

    Las vistas fotográficas adornaban las paredes, llenaban los álbumes familiares y se convertían, así, en un espejo propio y de la sociedad en que se producían.

    Ese acervo, celosamente conservado en varios lugares hasta el presente, permitió iniciar el estudio del cual ahora se presenta una breve síntesis.

    Otros aportes fueron obtenidos de descendientes de Amando Salmerón, quienes custodian lo que el fotógrafo catalogó como Archivo Histórico Salmerón, amén de lo que aún resguardan otros fotógrafos en activo, tanto de su propio trabajo como del de sus congéneres.

    El fundador de la tradición familiar fue Protasio Salmerón, quien realizó fotografía documental y de retrato en un período en que la técnica fotográfica dejaba atrás el proceso de colodión húmedo y se agilizaba la toma y reproducción de vistas fotográficas con las placas secas.

    Del material que se ha rescatado en esa centenaria ciudad, destaca el retrato de una joven en el formato carte de visite (tarjeta o carta de visita), que es una presentación que se popularizó en el país a mediados del siglo pasado.

    Esta imagen constituye un punto de partida para vislumbrar lo prolongado de esa labor fotográfica, que llega hoy día hasta el manejo de la imagen digital por jóvenes miembros de la cuarta generación.

    Ante un mercado fotográfico en ciernes, don Protasio hubo de trasladarse periódicamente a varias regiones del estado de Guerrero, iniciando un trabajo itinerante que sería otra de las características del quehacer de sus descendientes.

    El hijo de Protasio, Amando Salmerón continuó ese trabajo pionero, ya que le correspondió hacer un registro del movimiento revolucionario en tierras guerrerenses.

    En sus placas quedaron plasmados no sólo los jefes y caudillos de los bandos en pugna -su foto de Emiliano Zapata es de las más célebres que se tomaron al prócer guerrillero- sino también la notoria presencia de las masas campesinas que, en cuidadas composiciones en las plazas públicas o en campo abierto, nos permiten tener un perfil del carácter popular de la conmoción social.

    Mas su registro fotográfico se proyectó también a las secuelas institucionales de ese movimiento, por lo cual Amando Salmerón fotografió procesos político-electorales y la obra pública y constructiva de los gobiernos postrevolucionarios en Guerrero.

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Fuente:


Blanca Jiménez y Samuel Villela.
"Los Salmerón, el arte de plasmar la
vida en imágenes", en Revista México en el
Tiempo. Número 31. Revista de Historia y
Conservación. Instituto Nacional de
Antropología e Historia. México desconocido.
México, julio-agosto 1999. Páginas 58 a 62.