MASA Y CAUDILLOS EN
LA NOVELA DE LA
REVOLUCIÓN MEXICANA.

Por Javier de Navascués.


Extractos:

    En el presente trabajo mostraremos cómo en la obra de dos novelistas más "ortodoxos" en su visión del fenómeno que Mariano Azuela, la fascinación letrada se sostiene sobre una estrategia política encaminada a glorificar la Revolución mediante el tratamiento sublimado de la masa humana.

    El estallido revolucionario sería un fenómeno espontáneo, un grito de libertad colectiva surgido desde las bases mismas de la sociedad.

    Frank Tannenbaum en 1933 escribía:

    La Revolución mexicana fue anónima. Esencialmente fue obra de la gente común. Ningún partido organizado presidió su nacimiento. No hubo grandes intelectuales que redactaran su programa, que formularan su doctrina, que trazaran sus objetivos. No hubo un Lenin en México. Pequeños grupos de indígenas bajo el mando de jefes anónimos realizaron la Revolución (Brading 1985: 23).

    Gregorio López y Fuentes nació en 1897, en una ranchería cercana a Zontecomatlán, próxima a Veracruz.

    La porción más importante de su obra la componen las cuatro novelas publicadas en la primera mitad de los años treinta: Campamento (1931), Tierra.

    La revolución agraria en México (1932), Mi general (1934) y El indio (1935), esta última la más celebrada y con la que obtuvo el premio nacional de literatura3.

    A continuación examinaré las tres obras dedicadas expresamente al período revolucionario: Campamento, Tierra y ¡Mi general!

    La indefinición de lugares, nombres propios y fechas que caracteriza a Campamento y otros libros posteriores, no se encuentra en Tierra. Todo parece estar aquí en forma más concreta, como demuestra, por encima de todo, la figura central de Emiliano Zapata.

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Fuente:


Javier de Navascués.
"Masa y caudillos en la novela de la
Revolución Mexicana", en Revista de Filología,
Número 29. Universidad de La Laguna.
San Cristóbal de La Laguna, España,
enero de 2011. Páginas 179 a 193.