MEMORIA DE
MILPA ALTA.

Por Luz Jiménez.


Extracto:

    No tronó el cielo para avisarnos que venía la tempestad. No sabíamos de la tormenta ni de los malvados hombres.

    Un día se oyeron balazos entre el Teuhtli y el Cuauhtzin. Se nos dijo que eran los federales que peleaban contra los hombres de Morelos. Se oían los balazos. Era la primera vez que escuchábamos esto y todo Milpa Alta temblaba.

    Iba llegando más gente de Morelos: se decía que iban hacia Xochimilco. No sé por qué estaban contra el presidente Porfirio Díaz.

    Estos hombres de Cuernavaca y Tepoztlán hablaban nuestro idioma. Eran campesinos y no sabíamos por qué los federales les tenían miedo.

    Lo primero que supimos de la revolución fue que un día llegó [un gran señor Zapata de Morelos. Y se distinguía por su buen traje. Traía sombrero ancho, polainas y fue el primer gran hombre que nos habló en mexicano]. Cuando entró toda su gente traía ropa blanca: camisa blanca, calzón blanco y huaraches. Todos estos hombres hablaban el mexicano [casi igual que nosotros]. También el señor Zapata hablaba el mexicano. Cuando todos estos hombres entraron a Milpa Alta se entendía lo que decían. Estos zapatistas traían sus sombreros; cada uno traía el santo que más amaba en su sombrero, para que lo cuidara. Venían todos con un santo en el sombrero.

    El señor Zapata se puso al frente de sus hombres y así le habló a toda la gente de Milpa Alta, "¡Júntense conmigo! Yo me levanté; me levanté en armas y traigo a mis paisanos. Porque ya no queremos que nuestro padre Díaz nos cuide. Queremos un presidente mucho mejor. Levántense con nosotros porque no nos gusta lo que nos pagan los ricos. No nos basta para comer ni para vestirnos. También quiero que toda la gente tenga su terreno: así lo sembrará y cosechará maíz, frijolitos y otras semillas. ¿Qué dicen ustedes? ¿Se juntan con nosotros?"

    No hubo quien contestara. Y pasaron los días. Establecieron el cuartel de Zapata y de Everardo González. Este señor se quedó aquí a cuidar a Milpa Alta.

    Así era recibido el general Zapata. Hacían que todos los del pueblo fueran a encontrar al general. Iban muchos hombres y mujeres con flores y una banda para que tocara y tronaban los cohetes cuando entraba y se tocaba la diana.

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Fuente:


Luz Jiménez. "Memoria de Milpa Alta", en
Revista de la Universidad de México.
Noviembre de 1967. Universidad Nacional
Autónoma de México. Traducción del náhuatl,
por Fernando Horcasitas. Dibujos de
Alberto Beltrán. Páginas 1 a 8.