PERFIL Y MUESTRA
DEL TEATRO DE
LA REVOLUCIÓN
MEXICANA.

Por Marcela Del Río.


Extracto:

    Drama histórico, propiamente dicho: Cuando los autores contemporáneos de un suceso pretenden ya reconstruir o re-crear la realidad de un momento crítico de la historia, ya ofrecer una justificación de un acontecimiento histórico desde una determinada perspectiva.

    En ambos casos, el texto dramático incluye con sus propios nombres a personajes que existieron en la realidad, y cuyas acciones tuvieron relación con el proceso representado.

    La mayoría de las veces los personajes históricos aparecen mezclados con otros ficcionales para complementar la acción dramática.

    Tal el caso de Emiliano Zapata, de Mauricio Magdaleno.

    Este tipo de drama se distingue del testimonial porque los textos pueden haber sido escritos por autores que no fueron testigos presenciales del suceso, pero que por haber nacido en ese periodo sus vivencias, infantiles o adolescentes, tuvieron que ser influidas en mayor o menor grado por los acontecimientos históricos que estaban desarrollándose en el país, pero una vez pasado el estremecimiento, buscan reconstruirlo o justificar un determinado hecho o a un personaje, o criticarlo o investigarlo.

    Emiliano Zapata (1932), de Mauricio Magdaleno, representa un momento de la lucha agraria del caudillo y su asesinato (1919) por las fuerzas de Obregón y Carranza.

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Fuente:


Marcela Del Río.
Perfil y muestra del teatro de la Revolución
Mexicana. Fondo de Cultura Económica.
México, primera edición 1993.
Segunda edición FCE 1997. 552pp.