PROYECTO DE
CONVENCIÓN EN EL
ESTADO DE MORELOS.

Comisión de Paz Morelense.


    TRABAJOS QUE PUDIERAN EMPRENDERSE PARA LA PACIFICACIÓN.

    Después de año y medio de revolución en Morelos, la anarquía y desolación amenazan destruir la riqueza y el bienestar formado en muchos años de trabajo.

    El bandidaje, mal encubierto con ideas libertadoras, asola á esa región.

    Ya se pide la paz, hasta por los simpatizadores de los rebeldes.

    El alza eventual ó casual del azúcar ha dado elementos y evitado que falten desde luego recursos al Gobierno del Estado de Morelos, como en iguales circunstancias ocurre en Guerrero, pero la continuación de esta revuelta podría acarrear para el Estado de Morelos una situación tal vez más crítica, porque son mayores las necesidades creadas y sería más difícil satisfacerlas.

    Como el caso no es nada remoto, es de necesidad estudiar atentamente la cuestión y procurar el remedio, activo y eficaz, de acuerdo con las condiciones peculiares de sus habitantes, su historia y antecedentes, sin lo que se incurriría en graves errores como ya se cometieron y pudieran haberse evitado si se hubiese pedido el parecer de los conocedores del terreno y no de los extraños á él por todos conceptos.

    No es una cuestión ni una sola causa la que origina la revolución en el Estado de Morelos.

    Las causas son varias y diversos son los remedios necesarios.

    Si como atribuyen al Sr. Lic. Flores Magón, hay un fondo de verdad en las revoluciones, se debe escuchar á todos y examinar debidamente y con detenimiento el mal para poner un remedio eficaz.

    De ahí la idea de convocar á una CONVENCIÓN á delegados de todos los gremios, de todas las causas y de todos los intereses, una representación amplísima de los habitantes del Estado, si posible trescientos ó cuatrocientos para que de entre todas las quejas, de entre todas las aspiraciones, se aclare la situación y se haga la luz.

    Hay motivos tal vez muy justificados para que se levanten los indios aborígenes que están al pie del Ajusco, y que tal vez crean defender legítimamente sus derechos.

    Estos pelean palmo á palmo, no son zapatistas del plan de Ayala, que piden parte de los verdes cañaverales, estos indios han pedido ayuda á Zapata que promete redimir al oprimido, pues cuando se batían hace meses en Santa María, desafiando el poder y elementos de la Federación, no sabía Zapata ni quién los mandaba.

    Es muy cierto y es un hecho innegable que las tierras de riego, es decir, lo esencial de las tierras de cultivo en Morelos, son propiedad de dos decenas de personas, de las que ni una sola reside en el Estado.

    Es un hecho que la contribución está mal repartida y que la ley vigente es peor que las anteriores y grava á las clases trabajadoras, y no entiendo bajo esta denominación precisamente á los peones que nada pagan y sí han hecho graves daños á la propiedad, sino al productor y propietario en pequeño, que son los contribuyentes más agobiados.

    Es un hecho que las poblaciones, no obstante un movimiento de consideración, no tienen ni para pagar sus gastos, ni para dar á sus habitantes ninguna de las comodidades higiénicas más elementales.

    Es un hecho que los pueblos han sido despojados de los capitales á censo enfitéutico, en provecho de unos cuantos y sin ninguna compensación.

    Es un hecho que la usura absorbe todo el producto del trabajo y que el interés del dinero á los agricultores es enorme.

    Es un hecho que muchas poblaciones están absolutamente limitadas en su desarrollo y elementos.

    Es un hecho que ha existido siempre opresión por parte de las autoridades políticas al grado de anular completamente toda vida propia del pueblo, y que hay un deseo de nueva vida.

    Las causas y los problemas pueden estudiarse de un modo más práctico, por los interesados y resolverse á satisfacción, si para ello se ponen los medios y se procede con buena dosis de buena voluntad y decidido empeño de terminar.

    No dudo que los señores hacendados convendrán en dar solución oportuna á la situación.

    No dudo que el Gobierno General y el del Estado ayudarán por su parte en dar solución oportuna á la situación.

    No dudo que entre una numerosa reunión, surjan ideas nuevas para acallar las reclamaciones justas.

    Sería para todo eso tal vez suficiente el partir de una base lógica y convenir esa base debe ser el respeto á la propiedad y al derecho ajeno en tanto cuanto no se oponga á las leyes que sirven de principios á toda sociedad.

    Que el que tenga algo ajeno esté obligado á devolverlo, sea pobre ó rico, se ya trate de pueblos ó de haciendas.

    Con este simple enunciado muchas quejas quedarían resueltas.

    Hace veinte años era axioma entre los agricultores morelenses que no se podía aumentar la cantidad de terreno de riego, y sin embargo, de entonces acá se ha duplicado esa superficie en la mayoría de los distritos, y soy de opinión que puede aún regarse otro tanto.

    Hay todavía mucha tierra y agua para regarla.

    No se riega porque hay propietario que tiene de sobra; no se riegan otras tierras por falta de dinero, de iniciativa para recoger las aguas pluviales y porque á los dueños de las tierras no se les ocurre regarlas.

    La cantidad de agua de lluvia en Morelos es de mil litros, es decir la misma que en Bélgica, sólo que cae en cuatro meses y gran parte de ella no se aprovecha.

    En las barrancas que desde el Ajusco se extienden como los dedos de la mano, se pueden formar vasos y construir presas.

    Más abajo hay buenas tierras que no se cultivan.

    Esa riqueza está sin explotar y al lado, miles de gentes que piden tierras útiles.

    La resolución del problema no está en quitarle á unos para darle á otros, ni menos en repartir regaladas tierras á los pronunciados en armas, esas tierras una vez regadas se les venderían.

    Entre éstos los habrá trabajadores, pero no es menos cierto que hay muchos que se han ido a la revuelta por agradarles esa vida de aventuras y por otra parte no volverían con agrado á tomar el arado.

    Cuando hace unos veinte años se repartieron las tierras de comunidades, no duraron largo tiempo en venderlas de cualquier modo, pasando esas tierras á pocas manos y la precaución del legislador de que esas tierras quedaran afectas á censo y no perdiesen completamente la propiedad de ellas los municipios, quedó de hecho anulada por la nueva Ley de Hacienda, que suprimió los censos.

    Las haciendas bien pueden rentar terrenos de caña para ese cultivo, pero no es justo pedir den al mismo tiempo los aperos, animales y refacciones de dinero, porque los cultivos en tierra caliente importan cantidades de importancia.

    Se formó la Caja de Préstamos á la Agricultura para ayudar al cultivador de la tierra, pero hasta la fecha no obstante las reformas ulteriores, únicamente se hacen operaciones á los grandes propietarios ó de mucha influencia.

    Una disposición de dicha ley, entiendo que el párrafo G, dice que podrá dicha Caja refacccionar á los agricultores, propietarios ó arrendatarios; de consiguiente, dicha institución pudiera adelantar á los agricultores morelenses, para refacción de cultivo con garantía entre varios de los mismos sembradores, como lo hacen en Europa.

    En fin, de una reunión general vendría en la discusión mejor resolución que la que pueda tomar, ó el Gobierno solo ó de acuerdo con algunos de los muchísimos interesados.

    La oportunidad para tratar estos puntos está próxima; todos desean acabar ya con esta situación.

    Entretanto pudieran hacerse los primeros arreglos y estudios y formar la opinión.

    México, 6 de Agosto de 1912.

    Comisión de paz Morelense.

    Apartado de Correo 1176.

    México.

     

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Fuente:


Proyecto de Convención en el Estado de
Morelos, trabajos que pudieran emprenderse
para la pacificación.
Comisión de Paz Morelense.
México, 6 de agosto de 1912. 7pp.