REGIONES Y
AGRARISMO.

Por Ruth Arboleyda Castro.


Extracto:

    Quizá la más recordada de estas rebeldías asociadas a la demanda de la tierra es el movimiento de los pueblos del centro-sur del país, que encontraron su dirigente en la figura de Emiliano Zapata.

    Se trata de un movimiento que desde los primeros meses de la Revolución había manifestado su independencia y había enarbolado un programa, el Plan de Ayala, que tenía como base las reivindicaciones que tienen que ver con la propiedad de la tierra pero no se circunscriben a ella: se trata de un movimiento nacido de la resistencia del modo de vida de los pueblos contra las haciendas; el problema no era nuevo, pero el fortalecimiento del sistema de haciendas de finales del siglo XIX y principios del siglo XX amenazaba no sólo la tierra de los pueblos sino su existencia misma.

    La tierra era la condición indispensable para sustentar ese modo de vida.

    Aún así, no se trató de un movimiento homogéneo en la medida que fue abarcando más territorio hacia 1914.

    Es por ello que estudiosos del zapatismo han distinguido entre un "zapatismo nuclear" que corresponde a la zona cañera de Morelos, y un "zapatismo periférico".

    Pese a sus diferencias regionales, el Plan de Ayala los amparó a todos.

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Fuente:


Ruth Arboleyda Castro.
"Regiones y Agrarismo", en
México 200 años. La Patria en construcción.
Presidencia de la República. México, 2010.
Páginas 324 a 367.