RESEÑA TEATRO.
Por Jacinto Barrera Bassols.

 

    INDICE

    Al parecer RFM escribió su primera obra teatral, Tierra y Libertad, en el mes de septiembre de 1916. Con certeza, compuso dicho drama después del 24 o 26 de junio, día en que sale de la cárcel bajo caución, una vez que el juez de la Corte Federal de Los Ángeles, Calif., E. U. A., le ha declarado culpable del delito de “uso del correo para difundir publicaciones que incitan a la violencia, el asesinato y la traición;” pero antes del 30 de septiembre, día en que el semanario Regeneración anunció la publicación de la misma. (Ver nota 1)

    Dos semanas después de esa fecha Tierra y Libertad está ya en venta al precio de veinticinco centavos de dólar el ejemplar. Al anuncio le acompaña la descripción siguiente:

    Este drama emocionante, de nutrida propaganda netamente anarquista y de acción expropiadora, altamente educativa para que las masas obreras aprendan a distinguir a sus enemigos y cómo emanciparse del yugo aniquilante de la explotación y la tiranía, y el cual debe ser puesto en escena donde quiera que haya hombres y mujeres conscientes que ansíen de todo corazón la emancipación de la clase proletaria y aproximar esa hora tan ansiada. (Ver nota 2)

    El primero de esos lugares, fue la propia ciudad de Los Ángeles.

    El sábado 30 de diciembre se anunció el estreno de la obra en el T. M. A. Hall, dentro de una “velada artístico-literaria en beneficio del periódico Regeneración, y bajo las auspicios del Centro de Estudios Racionales y los grupos Armonía y Solidaridad, Los sin fortuna, Luz y vida, Juvenil Libertario y Regeneración”, todos ellos radicados en esa ciudad californiana.

    A decir del programa, la puesta en escena, estaría antecedida por la disertación de “El arte revolucionario” a cargo del autor de la pieza teatral y por la interpretación de Tierra y Libertad, una pieza compuesta para la ocasión por Juan Olmos. Tras la representación, se pondría fin al acto con la canción El Zarape Nacional y el bailable El Jarabe Tapatío.

    Así mismo, el programa adelantaba el reparto de la obra, compuesto por el círculo más cercano al autor: su hermano, Enrique, participa en el papel de Marcos; su hija Lucía Norman, será Marta, la compañera de Juan, personaje al que representará su compañero en la vida real, Raúl Palma. La pareja de Ricardo, María Brousse, estará en el papel de Rosa, la compañera de Marcos. Incluso Librado Rivera interviene con el papel de Carcelero. Los demás personajes importantes corren por cuenta de Blas Lara Cáceres, Juan Olmos, Rafael B. García, Antonio Casillas, Matilde Mota y Dionisia Palma. En total serán cerca de una cincuenta de actores aficionados los que intervienen en la obra. (Ver nota 3)

    El decorado de las escenas (“Camino a través del bosque,” “Campo de labranza,” “Interior de un jacal,” “Dos calabozos de cárcel,” “Campo a orillas de un caserío,” Despacho de un gran personaje” y “Lugar montañoso”) fue pintado por Nicolás Reveles, que por trabajar en una casa proveedora de utilería teatral, consiguió, además, el vestuario a precio módico. (Ver nota 4)

    Según las dos reseñas con que se cuenta, la velada comenzó bajo malos augurios. El frío y la pertinaz lluvia. La enfermedad del autor de la obra, que le obligó a suspender no solo su participación sino la escritura misma de su disertación, y, por si fuera poco, los persistentes rumores de que “el teatro sería volado a hora de la representación”. (Ver nota 5)

    Sin embargo, la gente llenó el teatro. Fueron cerca de quinientos los que se allegaron al lugar desde sitios más o menos lejanos como lo son Santa Paula, Long Beach, Oxnard, Colton, Chino y San Bernardino.

    Los más eran mexicanos, aunque no faltó alguno que otro norteamericano, persuadido por la propaganda de la sección inglesa de Regeneración, que sostenía que, en la obra, “las condiciones económicas y sociales en México están retratadas tan vivamente que su sentido puede ser entendido sin el conocimiento de esa lengua” (Ver nota 6), el español.

    Para Enrique Flores Magón -el autor de la reseña ya mencionada-, tal representación: hizo un efecto tan grande y tan profundo en el auditorio, en el que había un gran número de compañeros de cadena que jamás habían oído vocear nuestros ideales y que allí aprendieron a amarlos, que los aplausos prolongados se sucedían unos a otros y los gritos subversivos de Marcos, el peón agitador y rebelde, eran coreados por buena parte del público. (Ver nota 7)

    Algo de verdad debe de haber en estas palabras ya que “el cuadro dramático de aficionados” mostró su disposición a repetir la representación en el plazo de pocas semanas, al tiempo que anunciaba que otros aficionados estaban dispuestos a emprender la tarea en las lejanas poblaciones de “Bisbee y Morenci, de Arizona, en El Paso y Coleman, de Texas y en Westfield, Massachussets”; todo ello, al menos parcialmente habría de llevarse a cabo.

    La segunda representación tuvo lugar el 7 de abril de 1917, en el mismo teatro, que, en tanto, había cambiado de nombre a Lyceum Hall. La velada siguió más a menos el mismo derrotero que la anterior: música y poesía (Toques de carga), la representación teatral y música y baile al final. El reparto fue el mismo excepto en el caso de Librado Rivera, Blas Lara y Dionisia Palma.

    Aunque fue declarado “un nuevo éxito,” un detalle muestra el endurecido ambiente que tras la entrada de los Estados Unidos a la Gran Guerra, se vivía en ese momento: No pudiendo alquilar los disfraces de soldado ni los rifles necesarios para la representación, suplieron a estos últimos “con algunas armas prestadas por los compañeros que, sabiendo la prohibición de disparar aun cartuchos en blanco, se resolvieron a perderlas en caso de que la perrada cayese a suspender el acto”. Aunque para esta ocasión no se menciona boicot alguno, si queda claro el origen de la tensión en la que se desarrolló: “gracias a que la policía tuvo el buen tacto de no meter desorden, reinó buen orden y armonía durante la Velada.” (Ver nota 8)

    Que se sepa la obra no volvió a representarse en Los Ángeles.

    Pasaron cinco meses antes de que subiera el telón de nuevo. Sucedió en el pueblo minero de Morenci, Arizona, donde no faltaban los mineros que enviaban unos cuantos centavos para que Regeneración siguiera publicándose. La fecha elegida, el 11 de septiembre, no era cualquiera. Celebra el segundo aniversario de la llamada Huelga de Morenci-Clifton. Una huelga, en la que participaron entre cinco y ocho mil mineros, los más de ellos mexicanos; que duró cinco meses y que terminó cuando el dueño de las minas del lugar Phelps Dodge, bajo la presión del gobierno estatal, aceptó las demandas de los obreros: nuevo tabulador salarial similar al existente en las minas de la región con mayoría de trabajadores ‘blancos,’ lo que significaba un aumento general, y el fin de las diferencias de pago por razones raciales. Aunque lo obtenido no tardó en evaporarse, la experiencia seguía siendo motivo de festejo para los mineros mexicanos del cobre de la zona, incluso para los simpatizantes de Regeneración, a pesar de que de dicha huelga RFM había escrito: “Ocho mil trabajadores en huelga, ¡qué hermoso número para iniciar la expropiación! Pero no; aquellos hermanos nuestros no piensan en la expropiación para el beneficio de todos. Ellos desgraciadamente, todavía creen en que por medio de huelgas a brazos cruzados, puede obtener el trabajador algún alivio en su vida mezquina y vulgar.” (Ver nota 9)

    Se ofrecieron dos tandas, la primera a las 10 de la mañana y la otra a las 7 y media de la noche. La puesta escena estuvo a cargo de los jóvenes Felipe López y Emeterio Maldonado. Fueron cinco mil, se afirma, los que en total asistieron. Como quiera que sea, los organizadores programaron otra función para el no menos significativo 16 de septiembre.

    Esta tercera puesta en escena fue objetada. El cura del lugar puso queja ante la autoridad y lo que sucedió fue algo inimaginable en México. El juez convocó a una asamblea de los residentes del mineral. Ahí el cura alegó que se trataba de una obra inmoral, tachó de criminal a su autor, y a firmó que tanto éste como quienes participaran en la puesta en escena estaban excomulgados. Después el juez puso a votación el asunto, y lo hizo, se dice, en estos términos: “todos aquellos que sean católicos y quieran que se represente el drama otra vez, que se pongan de pié.” (Ver nota 10) Los que se pusieron de pie fueron mayoría. La obra se representó el día acordado, a pesar de la lluvia.

    El mismo día en el cercano mineral de Miami, la obra fue representada por un grupo de espontáneos.

    Una semana después, en el no más lejano Metcalf, López y Maldonado, conmemoraron la promulgación del Manifiesto del 23 de Septiembre expedido por la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano en 1911, con tres tandas. Se anunció también la posible puesta en escena de la obra en el vecino Clifton, sin embargo, no hay noticia de que ello hubiera ocurrido. Es probable que las condiciones en la región, a la que habían llegado las tropas estadounidenses para detener la ola de huelgas que paralizaba la producción cuprera en tiempos de guerra, no lo hayan permitido. (Ver nota 11)

    Como sea, por estas mismas fechas, pero del otro lado de la frontera, en Matamoros, Tamaulipas, el drama Tierra y Libertad fue representado tres veces. Con “éxito lisonjero”, dice la reseña, aunque no ofrece mayores detalles. (Ver nota 12) Pero la conclusión es contundente:

    “El teatro es un medio magnífico de propaganda. Lo que no se consigue con discursos, periódicos y libros, se logra en el teatro: el despertar de las multitudes.” (Ver nota 13)

    No se cuenta con el registro de más puestas en escena de Tierra y Libertad en esa época, pero no parece improbable que las mismas se hayan realizado, tanto en Estados Unidos como en México. Prueba de ello es que, a su edición de 1916, siguió una segunda seis años más tarde, en 1922, bajo el sello del Centro de Estudios Racionales de Aguascalientes, Ag[uascaliente]s.

    Magón fue consultado por el editor, Alfonso Guerrero, en torno a posibles cambios a su escrito, unos formales y otros de fondo. Desde la cárcel de Leavenworth, Kansas donde se encontraba recluido, defendió su propuesta:

    Pueden cambiar el nombre de López por el que ellos sugieren. En la escena III, página 77, en lugar de P[artido]. L[iberal]. M[exicano]., pueden poner Revolución Social. En cuanto al cambio que proponen para las páginas 56-57, no estoy de acuerdo (Ver nota 14). El camarada Guerrero no debe considerar que es por debilidad por lo que Marta accede a las pasiones brutales de Don Julián; ya que únicamente lo hace para salvar la vida de su amado; y, por lo tanto, lo que él interpreta como una debilidad de su parte, en realidad es una hazaña heroica de una mujer fiel a su amante. Por eso les pido que no cambien nada. En cuanto al deseo del camarada Guerrero de ampliar el discurso de Marco, de la página 80, no puedo hacerlo porque no estoy en libertad, y me repugna la idea de que otras personas alteren mis textos, por más buenas que puedan ser sus plumas. Le suplico al camarada Guerrero que olvide la idea de modificar la arenga. Así que asegúrate por favor de que no haya cambios. Ellos pueden indicar que la suya es la segunda edición. (Ver nota 15)

    El segundo de los dramas salido de la pluma de RFM, Verdugos y Víctimas no corrió con la misma suerte que Tierra y Libertad, ni en su edición ni en su puesta en escena.

    Escrita en los primeros días del año de 1918, a unas cuantas semanas de que, junto a su hermano Enrique y Librado Rivera, RFM fuera arrestado, y, con ellos, acusado, entre otros delitos, de la violación del Acta de Espionaje de 1917, la obra no llegó a editarse en esa época.

    En Nuevo Drama, un anuncio aparecido en el penúltimo número del semanario angelino, RFM, describió profusamente su contenido, así como la razón de que se mantuviera inédita de la siguiente forma:

    Con el título de “Verdugos y Víctimas” tengo escrito un nuevo drama revolucionario en cuatro actos, en el cual describo la vida miserable de los trabajadores de las ciudades mexicanas donde domina la tiranía carrancista.

    En este drama desfilan todas las víctimas del sistema capitalista, que Venustiano Carranza trata de perpetuar a toda costa en la infortunada región de México donde dominan sus sicarios. Allí está la joven pobre seducida por el burgués; allí se encuentra la prostituta arrancada de las filas populares para servir en el lupanar de carne de placer a nuestros señores; allí están los mendigos que llegaron a serlo por la injusticia del sistema; allí están los obreros pagando con el presidio y con la metralla su falta de previsión de no armar su brazo para reclamar su derecho; allí está el proletariado sufriendo en la cárcel por haber tomado de donde hay una migaja de los tesoros que ha producido y que el burgués se ha apropiado, y por encima de estas víctimas, allí están el burgués, el poderoso y el sacerdote, la autoridad, la celestina, el soldado, el legislador y el polizonte, corrompiendo, atropellando, explotando y celebrando en bacanales su fácil triunfo sobre los pueblos confiados.

    En “Verdugos y Víctimas”, resalta la perfidia de los redentores y caudillos, que ofrecen para no cumplir, citándose con especialidad el caso del paro general que de manera tan brillante llevaron a cabo los obreros de la ciudad de México el 31 de julio de 1916, huelga que fue quebrada por el mismo bribón que al verse en aprietos en Veracruz, declaró que entonces comenzaba la Revolución Social atrayéndose de esa manera el elemento obrero de las ciudades, que dio su sangre generosa para encumbrar al que al día siguiente del triunfo pagaba con puntapiés los sacrificios de los humildes.

    Estamos ansiosos por imprimir este nuevo drama; pero nos falta lo principal bajo este inicuo sistema: el dinero. Ciento cincuenta dólares se necesitan para la impresión, y excitamos a nuestros amigos a que contribuyan con lo que puedan, y a que hagan colectas para el objeto indicado. (Ver nota 16)

    Con todo, el original de la obra corrió con suerte: el día del arresto de RFM, que entonces radicaba en una pequeña granja que compartía con su familia y varios de sus compañeros, no fue requisado. Quedó en la mesa de la cocina de la cabaña que ocupaba Librado Rivera y de ahí fue rescatado por un amigo del grupo, José Alvires (Ver nota 17), que se lo entregó a José Ángel Hernández. Al ser expulsado éste de los Estados Unidos, trajo el original consigo. Blas Lara Cáceres, viajó desde California, hasta Tampico, Tamps. para recibir de manos de aquél el manuscrito. Tras rescatarlo y solicitar la anuencia de RFM, no sin antes solicitarle al ya mencionado Nicolás Reveles algunas ilustraciones al caso, buscó la manera de publicarlo.

    Lo intentó primero con los editores de una publicación quincenal de la ciudad de México, que a ojos de Lara “parecía tener carácter anarquista.” La revista se llamaba “Vida Nueva,” y José C. Valadés y Manuel Díaz Ramírez, en ese entonces miembros de una organización comunista, eran los editores. Aceptaron el trabajo. El autor estaba al tanto del asunto según consta en carta enviada a su amigo Gus Telstch: “debes saber que mi último drama va a representarse en Tampico y en la ciudad de México. ¿Lo sabías? También van a publicar el mismo drama en forma de libro y con bellas ilustraciones.” (Ver nota 18) Poco tiempo después, la primera edición apareció bajo el sello de la imprenta de Fernando Rodarte. (Ver nota 19)

    Notas al pie.

    1. Existe la tentación de asociar la elaboración de los escritos literarios de Flores Magóncon su vida comunitaria y aparentemente idílica en la granja de Edendale, Calif. Para fortalecer este vínculo, p.e., Juan Gómez Quiñones adelanta un año la fecha del estreno de la obra (15 de diciembre de 1915). Vid. Sembradores. Ricardo Flores Magón y el Partido Liberal Mexicano, Los Ángeles, Calif. E. U. A, Chicano Studies Center, 1979, 173 pp. y Salvador Hernández Padilla, Nunca aprendas a morir. Historias de una generación libertaria, México, Plaza y Valdés, 1995, 271 pp.

    2. Vid. ‘Tierra y Libertad’ Regeneración, Los Ángeles, Calif., E. U. A., 14 de octubre de 1916, núm. 246, p. 3.

    3. Lara Cáceres, recuerda así los ensayos: “Todos los actores improvisados, desde muy lejos de Los Ángeles, tronara o hiciera frío, venían todas las noches a practicar el arte teatral, y como cada quién sentía su papel, no fue difícil al autor la dirección de la obra. Hubo un camarada catalán que rehusó hacer de López, jefe obrero, se le preguntó: ‘¿Por qué no haces ese personaje?’ Me repugna representar un traidor de los de mi clase, respondió. Has el de oficial, le dijo Ricardo. Prefiero ese siquiera no engaña a sus compañeros, es verdugo declarado a sueldo de la burguesía y a primera vista se sabe quien es, replicó el hispano.” Mariano Gómez Gutiérrez (Blas Lara Cáceres), La vida que yo viví. Novela histórico-liberal, s.l., edición del autor, 1954, p. 230.

    4. Ídem.

    5. Ídem. y Enrique Flores Magón, ‘La velada’, Regeneración, Los Ángeles, Calif., E. U. A., 13 de enero de 1917, núm. 252, p. 3.

    6. Vid. ‘Announcements’, Regeneración, Los Ángeles, Calif., E. U. A., 9 de diciembre de 1916, núm. 250, p. 4.

    7. Flores Magón, Enrique, ídem.

    8. Flores Magón, Enrique. ‘La velada’, Regeneración, Los Ángeles, Calif., E. U. A., 21 de abril de 1917, núm. 256, p. 3

    9. Flores Magón, Ricardo. ‘Las huelgas’, Regeneración, Los Ángeles, Calif., E. U. A., 9 de octubre de 1915, núm. 207, p. 3.

    10. Lara Cáceres, Blas, ibíd., p. 231.

    11. A decir de Lara Cáceres, la suspensión se dio por órdenes del gobernador de Arizona. Ídem.

    12. Flores Magón, Enrique, ídem. Lara Cáceres sostiene que la puesta en escena corrió por cuenta de la Casa del Obrero Mundial, misma que hizo una pequeña edición de la obra, por lo que en rigor ésta debería considerarse la segunda edición, la de Alfonso Guerrero en Aguascalientes, la tercera y la editada por Nicolás T. Bernal en la serie “Ricardo Flores Magón. Vida y obra”, en 1924, la cuarta. Por lo que respecta a las puestas en escena en esa época, se menciona, también, la representada por los hilanderos de Puente Sierra, Distrito Federal en 1927. Posteriormente hay registro de una puesta en escena por parte de campesinos en Ciudad Obregón, Son., en 1942, mismo año en que se monta en la carpa “Procopio” de la ciudad de México, (Lara Cáceres, Blas, ibíd, p. 232).

    13. Flores Magón, Enrique, ídem.

    14. Véanse Acto Cuarto, Escena Segunda y Acto Tercero, Escena Única, respectivamente.

    15. Véase, Ricardo Flores Magón a Nicolás T. Bernal, 13 de septiembre de 1921en Ricardo Flores Magón, Obras Completas, II, Correspondencia 2 (1919-1922), México, CONACULTA, 2000, pp. 259-261.

    16. Flores Magón, Ricardo. ‘Nuevo Drama,’ Regeneración, Los Ángeles, Calif., E. U. A., 9 de febrero de 1918, núm. 261, p. 2.

    17. A decir de Nicolás T. Bernal, José Ávila.

    18. Ricardo Flores Magón a Gus Telstch, 19 de enero de 1921, en Ricardo Flores Magón, Obras Completas, II…, pp. 100-102.

    19. “Verdugos y Víctimas es un hermoso drama apretado de singulares rebeldías y de muy sabias enseñanzas; flagela a los histriones de la política y hace justicia a las verdades rojas, al pueblo libre, a las izquierdas reivindicadoras. Está ilustrado con ocho fotograbados y el retrato del autor. Los productos de este hermoso drama se remitirán por entero al camarada Ricardo Flores Magón.” Circular del Consejo Ejecutivo de la Confederación General de Trabajadores, 8 de enero de 1922. (APEFM).

     

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Fuente:

Jacinto Barrera Bassols.
Reseña Teatro.
Hemeroteca Digital de
Ricardo Flores Magón.
http://archivomagon.net
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Septiembre 2015. México. 7pp.