SE LLAMABA
EMILIANO.

Por Iván Degollado


    Extracto:

    Apenas cae al suelo, el cadáver de Zapata es recogido por los soldados de Guajardo y lo resguardan en el interior de la hacienda.

    Eran las dos de la tarde.

    Dos horas después, el traidor Guajardo ordena que carguen el cadáver en una mula y se lo lleva con sus tropas hacia la ciudad de Cuautla.

    Es ahí donde el cadáver de Zapata es fotografiado, de ahí son las fotos donde se le mira dormir sereno, alejado de preocupaciones.

    Para entonces, la noticia ha corrido por toda la región y miles se acercan al lugar para comprobar que es cierto. Dicen que la gente temblaba al mirar el cuerpo de su caudillo cubierto de sangre.

    En la misma ciudad de Cuautla, Emiliano Zapata fue sepultado en una modesta tumba mientras a Jesús M. Guajardo le eran entregados cincuenta mil pesos por su tarea cumplida.

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Fuente:

Iván Degollado. Se llamaba Emiliano.
Cuadernos del militante. Partido de la Revolución
Democrática Distrito Federal. México, 1999. 47 pp.