TAL PARECÍA QUE
HASTA DIOS ESTABA
LEJOS DE NOSOTROS.

Por Juan Martínez Vidal


    Extracto:

    Dicen que una vez fue don Emiliano a ver a Madero para darle su apoyo y explicarle la situación tan triste y desesperada en la que vivía su gente de Anenecuilco y de todo el estado de Morelos, y grande fue su decepción al ver que Madero jamás repartiría la tierra, pues era hacendado y los hacendados no estaban dispuestos a repartir sus riquezas.

    De aquí nació el Plan de Ayala que mi general Zapata defendió con tanta devoción.

    Su lema tan pequeño lo decía todo para el campesino en esos momentos: "Tierra y Libertad".

    Los campesinos no pedían sillas presidenciales; sólo querían un pedazo de tierra para sembrar y vivir como la gente.

    No pasó mucho tiempo, pues al mes siguiente llegó lo que tanto temíamos pero que ya esperábamos también.

    Eran tropas zapatistas comandadas por Jesús Morales, mejor conocido como el "Tuerto" Morales.

    Yo lo vi de lejitos; era un hombre fornido, ya viejón; se veía con agallas, pero poco listo.

    Venía dirigiendo la tropa y lo primero que hizo fue incendiar el pueblo.

    Grande fue mi decepción al ver estas cosas, porque si esto lo hacían los zapatistas que eran de los nuestros, qué no harían los del gobierno.

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Fuente:

Juan Martínez Vidal. "Tal parecía que hasta
Dios estaba lejos de nosotros
", en
Mi pueblo durante la revolución. Tomo III
.
Colección Divulgación del
Instituto Nacional de Antropología e Historia.
México. Primera edición, 1985.
Segunda edición, 2011.
Páginas 19 a 36. 341 pp.