TEATRO REVOLUCIONARIO
MEXICANO.
EMILIANO ZAPATA.

Por Mauricio Magdaleno.


Extracto:

    (Aparece por el cobertizo EMILIANO ZAPATA. El jefe del Ejército Libertador del Sur es un tipo cobrizo, alto y nervudo, enfundado en un traje charro oscuro. Se parece físicamente a su hermano, pero Emiliano tiene una fisonomía más rígida y adusta, y su mirada es recelosa, mansa, tristona. Usa largo bigote de guías puntiagudas, se echa el ancho sombrero para atrás. Pistola al cinto, y carrilleras.)

    (Al verle aparecer, se hace un silencio completo.)

    EUFEMIO

    Me alegro de que hayas llegado.

    EMILIANO

    Tú dirás.

    PALACIOS

    (Señalando a Montaño.) Se trata de éste, Emiliano. ¡En nombre de los más viejos jefes del Ejército Libertador, le acuso de traición a la causa de los campesinos armados!

    MONTAÑO

    (Haciéndose oír entre el vocerío.) ¡Yo explicaré mi conducta, en cuanto me lo exijas!

    LICENCIADO

    (A Emiliano.) Se trata de los siete pintos que agarramos, y que soltó Montaño.

    EMILIANO

    Ya lo sé. A su debido tiempo se hará justicia.

    MONTAÑO

    ¡Eso es lo que pido, Emiliano! ¡Justicia! ¡Que no se acose a un hombre, nada más porque no tiene sentimtentos de fiera!

    EMILIANO

    (Frío, imponiéndose.) Estoy enterado de todo, vales. No hay para qué gritar. (Al licenciado.) ¿Usted trae los papeleS de los pueblos?

    LICENCIADO

    (Sacando papeles.) Aquí están. A ver si le parece el programa de los créditos agrícolas.

    EMILIANO

    (Coge los papeles.) Tráiganse una mesa. (Salen Eufemio [Zapata] y [Feliciano] Palacios, por la izquierda. Emiliano da unos pasos, como indiferente a la presencia de sus dos compañeros. Montaño va hacia él.)

    MONTAÑO

    ¡He callado por mucho tiempo, Emiliano; pero ahora necesito hablar! Yo no puedo seguir por más tiempo a tu lado, si tu gente se obstina en hacer de la revolución un instrumento de bandolerismo y de crimen. (Se planta frente a él, esperando respuesta.) Yo, más que nadie, necesito saber a qué atenerme. (Nueva pausa, en que Emiliano reanuda su paseo.) ¡Yo no puedo continuar así!

    EMILIANO

    Nadie te ha mancornado, vale.

    MONTAÑO

    ¿Quiere decir que les das la razón a ellos?

    (Emiliano no contesta. Vuelven a entrar PALACIOS y EUFEMIO, con una mesita burda con tinta y una banca. Eufemio trae un pedazo de ocote, con el que alumbra a Emiliano. Este se sienta, y lee uno de los papeles. Palacios y Eufemio se sientan a su lado, y leen por encima del hombro de Emiliano. Este mueve los labios al leer, produciendo un ligero rumor. Otilio Montaño hace medio mutis, hacia la derecha.)

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Fuente:


Mauricio Magdaleno. "Emiliano Zapata",
en Teatro Revolucionario Mexicano.
Pánuco 137. Emiliano Zapata. Trópico.
Editorial Cenit. Madrid, España,
primera edición 1933. 274pp.