THE MORTAL REMAINS
OF EMILIANO ZAPATA.

Por Samuel Brunk.


INDICE

    El 10 de abril de 2001, durante la octogésima segunda conmemoración de la muerte de Emiliano Zapata, el alcalde Matías Quiroz Medina de Tlaltizapán, Morelos, solicitó el traslado de los "restos mortales del caudillo del sur, para enterrarlos en el mausoleo que Zapata ordenó construir en 1914 para él y sus generales".

    Quiroz Medina añadió que Tlaltizapán no era un pueblo más.

    Junto con el mausoleo, poseía "la sangre del caudillo fijada en la ropa que llevaba cuando murió", así como el museo del zapatismo mejor conservado del estado.

    Además, sostuvo, el pueblo de Tlaltizapán "venera y respeta la historia que nos permite hoy tener gobiernos libres, pensamientos claros y un país con dignidad".

    Por todas estas razones, creía que el lugar de Zapata estaba en su mausoleo "a los pies del padre Jesús".

    Un segundo orador del gobierno local dio contexto al último comentario de Quiroz Medina al indicar que Zapata era un hombre de gran fe que asistía a menudo a la iglesia local en el atrio en el que se había construido su mausoleo.

    Este funcionario también señaló que otros importantes líderes del movimiento -Emigdio Marmolejo, Jesús Capistrán, Pioquinto Galis- habían sido enterrados allí, y que a Zapata se le debería permitir "descansar con sus compañeros, que lo están esperando".

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Fuente:


Samuel Brunk.
"The Mortal Remains of Emiliano Zapata", en
Death, Dismemberment, and Memory:
Body Politics in Latin America. Editado por
Lyman Johnson. University of New Mexico
Press. Albuquerque, Nuevo México,
Estados Unidos, 30 de noviembre de 2004.
Páginas 141 a 178.

Traducción realizada con Deepl.