UN HACENDADO
ZAPATISTA.

Por Isaín Mandujano.


Extracto:

    "Que todo el país arde en Revolución, que no hay estado en donde ésta no haga nuevos progresos, y que aún en el lejano Chiapas nuestras fuerzas ganan terreno de día en día. Allí operan el general Rafael Cal y Mayor y otros jefes agraristas, que por donde pasan levantan el entusiasmo de los oprimidos jornaleros, a los que empiezan a repartir tierras, de conformidad con las promesas del Plan de Ayala”, refería el general Emiliano Zapata en una carta enviada a Genaro Amezcua el 30 de diciembre de 1918.

    En Chiapas pareciera que la historia oficial omitió dolosamente registrar un episodio de la Revolución Mexicana.

    La disputa por el control político entre el poder económico de los mapachistas y el poder militar de los carrancistas ha dejado de lado la lucha de otros protagonistas de esa parte de la historia.

    Me refiero al primero, el único y el último movimiento netamente zapatista que operó en el estado de 1916 a 1920, encabezado por el general de brigada Rafael Cal y Mayor.

    Pocos son los que han rescatado esa parte de la historia, una pieza perdida que permite ver y entender aún más ese rompecabezas.

    Antonio García de León, Thomas Benjamin y otros escasos investigadores han podido escudriñar ese capítulo que tuvo su fin en una comunidad de Cintalapa.

    Rafael Cal y Mayor, hijo de los dueños de la finca San Nicolás ubicada en Cintalapa, donde nació en 1892, partió a estudiar leyes a la entonces Universidad Nacional, la actual Universidad Nacional Autónoma de México, a principios del siglo XX.

    Quién lo dijera, a sus 21 años, un hijo de hacendados chiapanecos luchando del lado de las causas zapatistas contra los caciques y terratenientes.

    Cal y Mayor escaló muy rápido los grados militares gracias a su arrojo en las incursiones armadas revolucionarias.

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Fuente:


Isaín Mandujano.
"Un hacendado zapatista", en
Revista Horal, Nueva Época. Volumen 1,
Número 2. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas,
Julio de 2010. Páginas 9 a 12.