UNTANGLING MEXICO´S
NOODLE: EL TALLARIN
AND THE REVIVAL OF
ZAPATISMO IN
MORELOS, 1934-1938.

Por Salvador Salinas.


Extracto:

    Mientras que Tanalís Padilla enfatiza la compatibilidad del proyecto cardenista de reforma agraria nacional con la búsqueda de justicia en el campo por parte de Jaramillo, El Tallarín representa un enfrentamiento entre el zapatismo y el estado cardenista.

    El Tallarín, más bien, pertenece a los diversos grupos de México que combatieron y se opusieron a Cárdenas, como los pequeños propietarios, la clase media, los industriales y los grupos católicos.

    Antes de 1934, el campesinado de Morelos había servido como un bloque crucial de apoyo a los débiles regímenes federales.

    A cambio de tierras y lealtad electoral, las antiguas tropas zapatistas se habían movilizado para defender al gobierno nacional durante la rebelión de De la Huerta de 1923-1924 y la guerra Cristera de 1926-1929.

    Como muestra el caso de El Tallarín, esta alianza se rompió en 1934 por tres razones.

    En primer lugar, el gobierno federal dejó de redistribuir tierras en Morelos en 1929, aunque los campesinos sin tierra del vecino Guerrero siguieron asentándose en el estado.

    La superpoblación, la burocratización y la corrupción ejercieron nuevas presiones sobre los recursos naturales y los pueblos.

    En segundo lugar, un régimen más fuerte en la Ciudad de México y Cuernavaca toleró una organización política menos independiente que en los 1920s.

    Los políticos civiles utilizaron cada vez más una mano dura para tratar con ex zapatistas como El Tallarín que no apoyaban plenamente al oficial Partido Nacional Revolucionario (PNR).

    Por último, las reformas del plan de estudios de la enseñanza primaria federal en 1934 introdujeron enseñanzas anticlericales en las aulas rurales.

    La hostilidad generalizada en Morelos hacia las reformas educativas de Cárdenas condujo a la violencia, y la asistencia a las aulas federales cayó en picado.

    Enrique Rodríguez encabezó esta rebelión tridimensional y defendió la autosuficiencia agraria, el cacicazgo tradicional y la libertad religiosa.

    Su movimiento se convirtió en una amplia crítica de la trayectoria del estado postrevolucionario a mediados de la década de 1930.

    Para 1938, la revuelta había obligado a Cárdenas a renegociar los términos de la lealtad zapatista al régimen federal para asegurar la paz en Morelos.

     

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Fuente:


Salvador Salinas.
"Untangling Mexico’s Noodle: El Tallarín
and the Revival of Zapatismo in Morelos,
1934 - 1938", en Journal of Latin American
Studies, Número 46. Cambridge University
Press. Cambridge, Inglaterra, Mayo 2014.
Páginas 471 a 499.

Traducción realizada con Deepl.