VIDA Y MUERTE DE
EMILIANO ZAPATA EN
CHINAMECA, MORELOS.

Por Edith Pérez Flores.


Extracto:

    Para llegar a San Juan Chinameca, Morelos, lugar en el que mataron a Emiliano Zapata, se atraviesan extensos campos de tierra árida, ríos y cerros, por los que seguramente cabalgaba el general Zapata acompañado siempre de sus fieles seguidores, los trabajadores y conocedores de la tierra, y de las soldaderas, que también con la escopeta en mano y el hijo en la espalda emprendían el camino de lucha al lado de Emiliano Zapata.

    Fue una lucha de palabra y fuego, sacrificio y coraje, injusticias y traición; una lucha que aún sigue viva y como siempre se enfrentaba a muchos intentos por acallar... a los que buscan un vivir mejor.

    Por eso se enciende el coraje de todos al llegar y encontrar, en la entrada de la Exhacienda de Chinameca, detrás de una barrera de metal, a los soldados con sus tanques de guerra impidiendo la entrada.

    Algunas voces dicen que no nos dejarán pasar hasta que acabe el acto oficial, en el que participan el presidente de la República y el gobernador del estado de Morelos.

    Es al parecer un evento privado, donde el cerco es un cuadro para no permitir tampoco el paso a los lugareños, pues sólo podrán entrar los 80 invitados oficiales que estarán presentes en dicho evento.

    Las miradas de los uniformados de adentro se cruzan con las nuestras, y lanzan las voces que no dejan de ordenar: "¡No pueden entrar! ¡No pueden tomar fotos!"

    Y ver las manos de los verdes empuñar su arma hacia todos, hace avivar el recuerdo de la rabia que inició aquel movimiento.

    Al ver y escuchar todo esto uno se pregunta: ¿habría estado de acuerdo Emiliano Zapata con este tipo de reunión?

    Sin mucho pensarlo, creemos que no, pues al parecer a 91 años de su muerte sigue siendo traicionado, pero ahora en la era de la globalización.

    Por fin, pasadas las 10:30 de la mañana, se escucha el vuelo de un helicóptero.

    Seguramente ya no tardarán en dejarnos pasar.

    Empieza a salir gente y más gente, al entrar ya al centro del poblado nos topamos con Zapata, inmóvil, así como lo dejaron los traidores hace ya 91 abriles.

    A sus pies hay flores y más flores de mil formas y colores, la gente lo rodea, gente de sombrero y huaraches, seguramente campesinos del rumbo de Anenecuilco, Ciudad Ayala, Tepalcingo, Xoxocotla, Xochitepec, entre otros.

    Aunque también llegaron de Guerrero, Michoacán, Querétaro, San Luis Potosí, Baja California, Estado de México.

    Estuvieron también presentes los cenecistas (CNC).

    Más allá se deja oír la consigna de "¡Viva Zapata, cabrones!"

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Fuente:


Edith Pérez Flores.
"Vida y muerte de Emiliano Zapata en
Chinameca, Morelos", en El Patrimonio
Cultural Cívico. La memoria política como
capital social. Lourdes Arizpe, Coordinadora.
H. Cámara de Diputados, LXI Legislatura.
Miguel Ángel Porrúa, librero-editor.
México, Mayo de 2011. Páginas 147 a 157.