VIENTO SUR.
Por Ignacio Retes.


Extracto:

    Viejo: ... cuando lo mataron, la gente decía que no. que no le habían matado ... Yo tampoco lo quería creer, fui a esperarlo a la entrada de Cuautla, por el río, por el mismo camino que va al pueblo donde nació ...

    Lo traían amarrado sobre un caballo y la cabeza le colgaba por un lado, pero no se veía bien. Lo llevaron a la Presidencia Municipal, frente a la Inspección de Policía, y allí sí todos pudimos verlo ...

    ¡Cómo no iba a ser él ... (¡Ni los que lo conocían de lejos lo dudaron ... ! Lo mataron a la segura, tirándole al cuerpo, y su cabeza había quedado sin heridas ...

    Allí estaba: era él, Zapata, Milio - como lo llamábamos los que lo conocimos desde niño-

    La gente no se miraba entre sí. Nada más veía a Zapata y luego bajaba los ojos ...

    Los soldados nos obligaron a desfilar, pero llegaban otros y otros a mirar a Milío ... Se juntaron miles ... Parecía como si Zapata hubiera tenido amigos en todo el mundo ...

    Allí lo tuvieron dos días completitos, hasta que lo enterraron el Domingo de Ramos ... Le cavaron hondísimo a la fosa, como si tuvieran miedo de que se les escapara ...

    ¡Cómo se les iba a escapar, si tenía más de treinta balazos en el cuerpo...!

     

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Fuente:


Ignacio Retes. "Viento Sur", en
Los Trashumantes del INBA. Tomo III.
Instituto Nacional de Bellas Artes.
Departamento de Teatro. México,
primera edición 1970. Páginas 187 a 209.