VOCES DE MUJERES
ZAPATISTAS.

Por Angélica Noemí Juárez Pérez y
José Armando Alonso Arenas.

Extracto:

    "Lo primero que supimos de la revolución fue que un día llegó un gran señor Zapata de Morelos. Y se distinguía por su buen traje. Traía sombrero ancho, polainas y fue el primer gran hombre que nos habló en mexicano".

    Esto le contó Luz Jiménez, joven habitante de Milpa Alta en tiempos de la Revolución Mexicana al investigador Fernando Horcasitas.

    El relato de Doña Luz, dictado en lengua náhuatl, ilustra al zapatismo como un movimiento diverso en muchas formas, diversidad que quedaría patente en varios sentidos en estudios posteriores como los de Jesús Sotelo Inclán, Felipe Ávila, Miguel León Portilla y otros.

    El zapatismo habría incluido componentes sociales indígenas, de distintas zonas del país, de formación y oficio variados, personas de distintas edades y géneros.

    A más de 100 años del inicio del levantamiento zapatista en el centro sur del país, la historiografía cuenta con un sinnúmero de testimonios sobre mujeres que participaron desde distintas acciones o espacios.

    En este texto se cuenta la Historia de los años en que estuvo más activo el zapatismo bajo el liderazgo de Emiliano Zapata (1911 a 1919) desde los testimonios de mujeres, o acerca de ellas.

    ¿Hace alguna diferencia mirar la Revolución Mexicana desde su mirada?

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    Diez años después, como una periodista experta militó en el maderismo, pero decepcionada del curso que fue tomando, Juana [Belén Gutiérrez] se unió al zapatismo y dejó crónica de ese episodio:

    Impaciente por llegar, eché el caballo a la corriente y pasó con el agua hasta la teja de la silla. [...] Subimos, era la mina de San Francisco, en la Sierra de Huautla.

    En un socavón, Santiago [Orozco] había metido una imprenta traída desde Olinalá, Guerrero. Junto al socavón había un cuarto que fuera fragua, y allí ardía un buen fuego donde pude secar mi ropa [...].

    En este lugar encontramos a Zapata. [...] con un cajón entre los dos, sirviendo de mesa, Zapata y Palafox jugaban conquián, teniendo al lado una botella de anís de la que Zapata bebía a cada momento...

    Zapata se puso de pie para saludarnos y siguió jugando... Con más firmeza que nunca, le manifestamos a Zapata que nos veníamos al Estado de México.

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Fuente:


Angélica Noemí Juárez Pérez y
José Armando Alonso Arenas.
"Voces de mujeres zapatistas", en
Zapata. Entre la historia y el mito.
La Bola, revista de divulgación de la historia.
Año 1 Número 3. México,
octubre - noviembre 2019.