ZAPATA. APUNTE
SOBRE EL FUTURO.

Por Fernando Buen Abad Domínguez.


INDICE

    Nada de lo que Emiliano Zapata propuso e hizo puede explicarse con reduccionismos arribistas.

    Su historia no es atomizable al calor de explicacionismos caudillistas, iluminismos mesiánicos o protagonismos estatuarios.

    Su historia es tan particular como colectiva.

    Traslucen un mismo espíritu y genio que sintetiza lo arquetípico con lo estratégico.

    Las balas con la fecundidad de la tierra, el amor con la disciplina militar.

    De ida y vuelta conocer a Zapata implica conocer su entorno y totalidad.

    No hay en su biografía, ni en su contexto elemento omisible.

    Ambos sudan el mismo drama, respiran el mismo fulgor mágico y generan las mismas interrogantes o certezas.

    Zapata es México y América, ambos son Zapata porque contienen el mismo drama interno del desgarramiento producido por despojar de su tierra a los hombres y despojarlos de su sacralidad, su identidad y su trascendentalidad.

    Emiliano Zapata nació en San Miguel Anenecuilco, Morelos, el 8 de agosto de 1879.

    Anenecuilco significa "lugar donde las aguas se arremolinan".

    Con la imagen de Zapata ocurre lo mismo que con todas las imágenes que los pueblos atesoran como paradigma y patrimonio exclusivo.

    Existe una implacable tendencia que no cesa en su intento por apropiarse de todo cuanto posee significación popular profunda, para tergiversarlo y volverlo fetiche de silogismos demagógicos.

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Fuente:


Fernando Buen Abad Domínguez.
"Zapata. Apunte sobre el Futuro", en
Entelequia, revista interdisciplinar, Número 2.
España, Otoño 2006. Páginas 281 a 294.