ZAPATA: SU PUEBLO
Y SUS HIJOS.

Por Mario Gill.


Extracto:

    La Generala sigue siendo un personaje actual en Soto la Marina y no pocos están convencidos de que ella sigue velando por ellos y rigiendo, indirectamente, su vida.

    Si tal cosa ocurre con un personaje desaparecido hace 100 años y que no fue precisamente de extracción popular, es fácil imaginarse lo que ocurre en Morelos frente al caso de Emiliano Zapata, entraña viva del pueblo, muerto hace apenas 33 años.

    El concepto simbólico "Zapata no ha muerto" que se extendió por todo Morelos entre los campesinos significando con él que el caudillo seguía viviendo en sus corazones y que su causa no había muerto con él adquirió luego una forma más concreta.

    Se dijo que Zapata tuvo el presentimiento de que sería traicionado por Guajardo y por lo mismo no asistió a la cita en Chinameca aquel día negro de abril de 1919, sino que, en su lugar, acudió un joven zapatista que se le parecía extraordinariamente.

    La ingenua versión tuvo que ser reforzada con la supuesta afirmación de algunas de las personas que conocieron íntimamente a Zapata.

    Éste -dijeron- tenía en el pecho una marca parecida a una manita y esa huella no fue encontrada en el cadáver.

    Este sentimiento generalizado a raíz de la muerte del líder, que se fue desvaneciendo poco después, ha resurgido con vigor en los últimos tiempos.

    La explicación es muy sencilla, la causa zapatista cobra cada día mayor actualidad.

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Fuente:


Mario Gill.
Zapata: su pueblo y sus hijos.
Instituto Nacional de Estudios Históricos de
las Revoluciones de México. Colección Clásicos
del Zapatismo. México, 2019. 34pp.