ZAPATA VS. MADERO.
Por Arturo Gutiérrez de Alba.


Extracto:

    Como respuesta al llamado de Madero que invitaba a realizar una revuelta contra el régimen dictatorial encabezado por el presidente Díaz, algunos morelenses se reunieron en Villa de Ayala bajo la dirección de Pablo Torres Burgos.

    El comité de defensa de Anenecuilco dirigido por Emiliano Zapata, acordó enviar a Torres Burgos para hablar con Madero y así participarle su adhesión al Plan de San Luis.

    El viaje en aquél entonces hacia el norte del país en horas era enorme, y además Madero se encontraba en Estados Unidos.

    Desesperados por la espera algunos hombres se lanzaron a la violencia más por venganza que por un ideal.

    El regreso de Torres Burgos alimentó las esperanzas de los descontentos ya que el mismo Madero dictó varios nombramientos encaminados a la creación de un movimiento armado más o menos serio.

    Zapata aún no figuraba como comandante en jefe.

    Torres Burgos había renunciado a la jefatura antes de morir.

    Ante este acontecimiento los rebeldes acordaron elegir al coronel Emiliano Zapata en sustitución del anterior dirigente.

    Una vez realizado este procedimiento el mismo Zapata le anunció a Madero su designación como jefe del movimiento rebelde.

    Zapata viajó hasta la capital de la república para recibir a Madero que pletórico de triunfos aparentes ya que carecían de cimentación al ser inventados por sus cercanos seguidores y quizá por su mente espiritista, pensaba que todo el cambio requerido en el país se consolidaría por la inercia de su presencia.

    El jefe suriano desayunó con el caudillo norteño en casa de éste completamente sólo, sin que le acompañaran sus compañeros de armas.

    En el transcurso del mismo, Zapata observó desfilar una serie de personajes que sonreían e intentaban mantenerse en la pasarela de acomodo divisando el futuro régimen.

    El desayuno transcurrió en un ambiente del más ruin ensalzamiento al jefe norteño.

    El problema de la tierra no le ocupaba ningún interés por si mismo.

    El colmo de la desilusión en Zapata fue al momento de darse cuenta que para Madero era más importante el revolucionario Figueroa, que operaba hacia el Estado de Guerrero que él; y, además, el futuro presidente le ofreció recompensar monetariamente su breve participación en la revuelta contra las tropas federales.

    La indignación manifiesta de Zapata obligó a retroceder a Madero y modificar su lenguaje; sin embargo la ofensa ya había penetrado en el ánimo del guerrillero.

    El ambiente enrarecido aumentó al momento en que le pidieron el licenciamiento de sus tropas ya que la revolución había triunfado.

    La respuesta de Zapata fue en el sentido de que "cuando viera (el ejército federal) que ya no tenía oposición popular se le iba a voltear porque era un ejército de enemigos".

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Fuente:


Arturo Gutiérrez de Alba.
"Zapata vs. Madero", en
La Huella del Coyote. Año IX, Número 50.
Universidad Xochicalco. Baja California,
México, septiembre - octubre de 2014.
Páginas 10 a 14.