ZAPATA Y TROTSKI O
EL CREPÚSCULO
DE LOS ÍDOLOS.

Por Michael Collado.


Extracto:

    Después de la crisis política de 1968 y de las violencias represivas que ocasionó, nació en Mexico un discurso crítico ofensivo con respecto a la inmoralidad de los gobernantes y a la corrupción de los cuerpos estatales.

    Esta liberación de la expresión crítica facilitó la emergencia de una novela policíaca que asimiló perfectamente la confusión de los valores jurídicos que marcan la realidad criminal de este país.

    El escritor Paco Ignacio Taibo II es uno de los representantes más famosos de este género.

    En una gran parte de sus novelas policíacas, éste pone en escena un detective que se confronta a un caso criminal en el que están implicados representantes del gobierno.

    La lucha del detective contra el crimen adquiere así una dimensión claramente política.

    En efecto, el investigador, como representante de una justicia auténticamente equitativa, se hace ipso facto el revelador de la corrupción que gangrena el Estado y su administración.

    Aquí, la resurgencia fictiva de algunas de sus figuras emblemáticas es significativa y tanto Cosa Fácil como Cuatro manos se imponen como novelas ejemplares.

    En la primera, el detective debe elucidar tres casos, siendo dos de ellos claramente criminales.

    Intenta por una parte comprender las amenazas sobre la hija de su cliente Marisa Ferrer y descubre que un hombre les hace chantaje a unos responsables políticos sacando provecho de su ausencia de moralidad y utilizando las capacidades de seducción de su cliente.

    Intenta, por otra parte, descubrir las causas y las circunstancias del asesinato del ingeniero Alvarez Cerruli.

    Al terminar su investigación, podrá el detective evidenciar la culpabilidad del comandante Federico Paniagua.

    La tercera investigación consiste en encontrar a Emiliano Zapata, quien habrá sobrevivido al atentado de 1919.

    La coherencia semántica de esta novela nos conduce a pensar este tercer caso como una reflexión alegórica que debe completar la conclusión negativa de los dos casos criminales.

    Sería esta investigación un intento simbólico para regresar a los valores perdidos, originales de la Revolución.

    Pero cuando termina la tercera investigación, el viejo revolucionario declara a Belascoarán Shayne que la traición del ideal fundador -manifestada en los dos casos criminales- era obvia ya desde los premicios del proceso de institucionalización de la Revolución, le dice que Emiliano Zapata, como figura emblemática, "murió en Chinameca, en 1919, asesinado por traidores" y añade que "las mismas carabinas asomarían ahora... Los mismos darían la orden."

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Fuente:


Michael Collado.
Zapata y Trotski o el crepúsculo de los ídolos:
aproximación a dos íconos históricos en Cosa
Fácil y Cuatro manos de Paco Ignacio Taibo II.
Biblioteca Virtual Universal. 2010. 9pp.