VILEZAS DEL CARRANCISMO
EN TLALTIZAPÁN POR
CLOTILDE SOSA, UN
VIL NERÓN, EL 13 DE
AGOSTO DEL AÑO 1916.

Autor: Marciano Silva.

1. La ley mosaica se halla vigente
porque el Eterno la autorizó:
ojo por ojo, diente por diente,
dijo a aquel pueblo que libertó.
Si estas preceptos guardas prudente
sin infringirlos cual mando yo,
serás dichoso, si no cruelmente
te aplicaré la ley del terror.

2. Escrito está que el que a hierro mata
también así a hierro muere,
porque la ley de Dios baja
para el infractor aleve
aunque sea un grande monarca
o un semidios con sus leyes
tendrá que sellar su causa
con sangre en páginas breves.

3. Clotilde Sosa, cruel, inhumano
se hizo notable cual un Nerón
matando inermes conciudadanos,
quemando casas sin compasión;
mas la justicia llegó temprano
para ese insecto, ¡qué admiración!
tal es el premio de los tiranos
cuando se sueñan un Napoleón.

4. Dionisio Carrión, en suma,
por una venganza cruel
tocó a un degüello en furia
matando a hombres sin temor;
en Tlaltizapán no hay duda,
en el año diez y seis,
cuatrocientos se murmura
hizo desaparecer.

5. Cirilo Arenas reconociendo
la justa causa sin más temor,
vuelve sus armas contra el gobierno
como patriota y hombre de honor;
al fin te cubre de gloria el cielo
y triunfa de Dionisio Carrión
en un combate que al fin tuvieron
contra el gobierno de la nación.

6. Clotilde Sosa a la vista
quiso dar un escarmiento
a los bravos arenistas,
pero en su tal pensamiento
fue el de labrar su desdicha,
pues su triunfo fue funesto,
que te llevó a toda prisa
en un tranvía casi yerto.

7. Vivan los hombres
que en hora buena se hallan
luchando en la ocasión,
el muy patriota Cirilo Arenas
que por un rasgo de abnegación
sigue la causa que otros no aprueban
por una falta de convicción,
para sus jefes honra suprema,
para el caudillo fiel ovación.

8. Si los bravos que circundan
al feroz don Venustiano
obraran con más cordura
vendría la paz que anhelamos;
ya no correría sin duda
más sangre de vuestros hermanos,
en estas guerras espurias
por la ambición de un tirano.

9. Sigan luchando como valientes
mostrando al mundo con dignidad
que sois soldados y que defienden
la honra de un pueblo y la libertad
quien por la patria lucha es prudente,
quien por persona es un tenaz,
sin raciocinio y sólo pretende
matar sin tregua a la humanidad.

10. No desmayéis en la lucha,
soldados libertadores,
que vuestro triunfo se escucha
según ligeros rumores;
nuestra misión es muy justa
y creo que merecedores
alcanzaréis sin disputa
una corona de flores.


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Fuente:

Catalina H. de Giménez. Así cantaban la Revolución.
Consejo para la Cultura y las Artes / Editorial Grijalbo.
Primera edición 1990. México, p. 368-370.

Hoja volante, 1916, sin pie de imprenta.

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