IMPORTANTÍSIMAS
REVELACIONES DE LA
FAMILIA DEL EXTINTO
EMILIANO ZAPATA.

Autor: Anónimo

Un eco que va cantando
se oye por la selva umbría,
un rumor que murmurando
se oye por la serranía.

Por esos montes y valles,
de intrincados vericuetos,
se escuchan tristes lamentos,
misteriosos y hondos ayes.

Y esas quejas y murmullos
y esos ecos y rumores
van cantando los dolores
de los que fueron los suyos.

Por todo Cuautla, Morelos
se escuchan hondos suspiros
en señal de grandes duelos
por esos jefes perdidos.

La familia de Zapata
llora triste sin cesar,
por ese hombre que les falta
y no volverán a hallar.

Su madre dice llorando:
-¡Qué triste fin te tocó!
yo se lo predije cuando
contra el gobierno se alzo.

Yo se lo decía seguido
que ya de eso se quitara,
mas nunca hube conseguido
que mi consejo escuchara.

Sus hermanas le decían:
-Vuelve a nosotros, hermano,
que te ha de pesar un día.

Mas contestaba Emiliano:
-Soy hombre y nunca me rajo,
nunca jamás me desdigo,
y a la cháchara le sigo
aunque me lleve el... relajo.

Y las dejaba llorando,
ciego ya en su suerte perra,
y se lanzaba a la guerra
y a los pueblos asolando.

Por fin el once de abril
del año que va corriendo,
la muerte traidora y vil
sus designios fue cumpliendo.

La espada de la justicia
cortó esa vida de horrores,
del que en crímenes se vicia
y es manantial de dolores.

Alguien reveló en secreto
que le faltaba un lunar
sobre del bigote al muerto...
¿ Aún se atreven a dudar?

En fin, ha sido llorado
ese hombre célebre un día,
y un eco del jefe amado
vaga por la selva umbría.


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Fuente:

Catalina H. de Giménez. Así cantaban la Revolución.
Consejo para la Cultura y las Artes / Editorial Grijalbo.
Primera edición 1990. México, p. 383-385.

Hoja volante, 1919.
Testamentaria de Antonio Vanegas Arroyo.

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