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CORRIDO DE
MERINO SÁNCHEZ.

Autor: Félix Trejo Rendón.
Mayo 14 de 1983.

Señores voy a cantarles
de un ilustre general,
ahora voy a recordarles de
aquel buen héroe su ideal.

Ese fué Merino Sánchez
hombre de revolución,
es digno de mencionarles
grábenlo en su corazón.

Allá en el año catorce
mismo de mil novecientos,
en esta historia nos dice
de Merino los relatos.

Había un jefe del gobierno
llamado Silvino García,
ese vil fué muy tirano
de nadie se compadecía.

Veinticinco indefensos
los mató eran de Tejalpa,
de Tepoztlán fueron presos
de su mando nadie escapa.

Silvino allá en Tepoztlán
le dijo a Manuel Quirós,
tú que las vacas te sobran
llévamelas unas dos.

Al campamento de la mesa
hoy es colonia el Progreso,
las vacas llevó con presteza
y él ay se quedó como preso.

Fueron varios que agarró
los que escaparon son siete,
era don Manuel Quirós
él te tocó buena suerte.

Delfino Marquina les dijo
Jenaro Rodríguez también,
Pomposo González les dijo
ahora sí nos llevó el tren.

Valeriano Linares con susto
y don Epifanio Rodríguez,
Modesto Marquina dispuesto
al (...ado) de los federales.

Los tuvieron unos días
todos en el campamento,
allí acarreando piedras
para una trinchera listo.

Y un coronel carrancista
se fué a bañar en el río,
alguno le echó la vista
y al salir hay lo mató.

Silvino quiso vengarse
con los pobres inocentes,
los obligó a confesarse
si acaso sabían de esa muerte.

Les tocó la de la muerte
los obligó que escarbaran,
para luego darles muerte
(...)

(...)
(...)
que tenía terciado el muerto
le dijeron que tenían itacate.

Dijo que los calentaran
Eso les dijo de burla,
Luego que se lo comieran
Mientras llegaba su hora.

Manuel Quirós le tocaba
su muerte venía en camino,
se defendió por la vaca
que le regaló a Silvino.

Luego los seis les tocaba
los defendió un Capitán,
Silvino, estos no deben nada
por mi orden libre quedarán.

Silvino los uniformó
para que allí se quedaran,
Manuel Quirós se negó
porque guango le quedaban.

Una noche cayó un aguacero
así pudieron desertarse,
dijo uno mi arma lo tiro
aquí mero pues qué te parece.

Eso fué su furia de Silvino
se vino para Tepoztlán,
a vengarse con Merino
él estaba en Tlayacapan.

Merino le preparó
allá un buen recibimiento,
una emboscada pensó
al cerro del garabato.

Lo atacó de lado a lado
ni un soldadito quedó,
bien muertos los a dejado
solo Silvino corrió.

Merino se carcajeaba
también Jesús Labastida,
de Silvino que rodaba
así fué su despedida.

Por el año dieciséis
Merino recibió una carta,
iba escrito con lápiz
el General se dio cuenta.

Jesús Guajardo escribió
quiero platicar contigo,
a medio campo abierto
muy cerca de Tetelzingo.

Merino Sánchez sabía
esto era una traición
que Guajardo le tendía
fingía su mala intención.

Dijo Merino al instante
no llevaré carabina,
me voy yo con mi asistente
vamos, Jesús Labastida.

(...)
para que lo iba a alcanzar,
y Guajardo se dió cuenta
le tuvo miedo acercar.

Cuando tocó la corneta
salieron ya preparado,
Guajardo dió media vuelta
le tuvo miedo encontrarlo.

Una descarga cerrada
hicieron los pobres juanes,
su coronel no hizo nada
le faltaron pantalones.

Marino mandó una carta
burlándose de Guajardo,
chinampero no me gusta
que me rete un embarazado.

Merino héroe indomable
como muchos lo sabrán,
fué nativo y respetable
en su pueblo Tepoztlán.

Merino se dió gran gusto
de matar los carrancistas,
con su caballo tan listo
los trillaba con las patas.

Y don Jesús Labastida
hombre de temple también
no le importaba su vida
aunque lo llevara el tren.

Orgullo de Tepoztlán
a tenido hombres de honor,
dieron fama por el plan
demostraron su valor.

Merino Sánchez tenía
Una buena esposa fina,
Doña Carmen sí podía
Tiraba con carabina.

Tepoztlán veo que a tenido
buenas mujeres entronas,
combates no le tienen miedo
menos las guachas pelonas.

Después de muerto Merino
se quedó su hijo Miguel,
les marcó así su destino
murió en combate tan cruel.

Aquí termina la historia
en la sombra de los nanches,
que Dios lo tenga en su gloria
el General Merino Sánchez.

 

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Fuentes:

Corridos, Danzas y Bolas Morelenses. Antología I.
Programa Maestros Jubilados y Pensionados en Solidaridad.
Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos.
Dirección General de Culturas Populares.
Unidad Regional Morelos. México, 1994. 176pp.

Investigación de Juan Robles Castro, Delia Vega,
Manuela Pérez, Miguel Angel y Ema Salgado.

Se anexa carta de Fernando García a Emiliano Zapata.

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