Dé click en la imagen para ampliar.

EL FUSILAMIENTO EN
MONTERREY DEL
GRAL. GUAJARDO EL
18 DE JULIO DE 1920

Autor: Eduardo Guerrero.

Las iras de Dios desata
quien a traición a otro hiere,
y siempre el que a hierro mata
ya saben que a hierro muere.

Esta sentencia terrible
hoy tuvo confirmación
porque Guajardo murió
a causa de una traición.

Guajardo se fingió amigo
de Zapata y a él se alió
y cuando lo vio confiado
a vil traición lo mató.

A la Paz le sirvió mucho
su acción innoble y falaz,
pero la moral fue herida
con esa acción incapaz.

Ahora en Monterrey se vio
cumplir divina sentencia
y a traición Cano entregó
a Guajardo sin conciencia.

Después del triunfo sonado
de González y Obregón.
Guajardo contra de Villa
salió con rumbo a Torreón.

Pero ya tenía su plan
de combatir al Gobierno
pues le dieron muy poco
o era un rebelde eterno.

Al partir de Buenavista
tuvo un percance terrible
pues impedía castigar
un delito muy punible.

Su chaufer mató a un sujeto
lo mandaron aprehender,
pero Guajardo se opuso
y lo tuvieron que vencer.

Salieron luego sus trenes
para el norte del país,
con mil doscientos soldados
pensando hacer un desliz.

Llegando a Gómez Palacio
se declaró en rebelión
desconociendo al Gobierno
y Poderes de la Unión.

Marchóse por la llanura
buscando ayuda eficaz,
por el rumbo del Saltillo
pues no se creyó capaz.

El Gobierno mandó tropa
que lo fuera a perseguir
y en la hacienda La Hediondilla
tuvieron que combatir.

Guajardo perdió la acción,
se dispersaron sus tropas
y con unos cuantos hombres
huyó con muy pocas ropas.

Se perdió por unos días
lo creían unido a Osuna,
cuando vino a aparecer
ya sin esperanza alguna.

En Monterrey se escondió
en la casa de su esposa,
allí lo encontró un amigo
y pasó cosa horrorosa.

Este le avisó al Gobierno
en qué casa se ocultaba
y lo hicieron aprehender
por quien ruin lo delataba.

Antonio Cano, era amigo
y también subordinado
y en la acción de la Hediondilla
se entregó y fue perdonado.

Guajardo no resistió
cuando fueron a aprehenderlo
pero a Cano le injurió
porque así llegó a perderlo.

Para formarle proceso
fue preso incomunicado
y en un Consejo de Guerra
a muerte fue condenado.

La noche del diecisiete
la pasó Guajardo en vela
y la sombra de Zapata
fue su única compañera.

Por la mañana a las siete
del dieciocho del actual
fue ejecutado Guajardo
en el Cuartel Terminal.

Seis soldados fusilaron
al matador de Zapata
mandados por Ríos Zertuche
y les regaló su plata.

Con la primera descarga
cayó herido el general
y el mayor Enrique Hernández
le destrozó el parietal.

Los deudos pidieron luego
se les entregara el muerto
y en la calle Isaac Garza
velaron su cuerpo yerto.

Sus restos duermen en paz
en el gran panteón del Carmen
y su fin no olvidarán
los que contra el Gobierno se alcen.

El pueblo ya está cansado
con tanta revolución
quiere paz; quiere trabajo,
y progreso en la nación.

Triste fin de un guerrillero
acabó de referir
a traición mató a su amigo
y otro le hizo a él morir.

 

.
Fuentes:

Selección del Prof. Jesús Romero Flores.
Corridos de la Revolución Mexicana
.
Ediciones Encuadernables de El Nacional. México,
primera edición 1941, p. 220-222.
 

Armando de Maria y Campos
La Revolución Mexicana a Través de los Corridos Populares
.
Tomo I. México, 1962. p. 281-283. Biblioteca del
Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana.

Antonio Avitia Hernández. Corrido Histórico Mexicano.
Voy a cantarles la historia (1916 - 1924) Tomo III.

Editorial Porrúa. Colección Sepan Cuantos...
México. 1997. p. 159-160.

César Macazaga Ordoño (Introducción y edición) / Eduardo Guerrero
(Colección) Corridos de la Revolución Mexicana. Desde 1910
a 1930, y otros notables de varias épocas
.

Editorial Innovación. México, 1985, 103pp.

Francisco Juliao (Coord.). Zapata Vivo. Corridos y Poesía Coral.
Esta edición se hizo con motivo del Primer Encuentro In Xochitl in
Cuicatl (Flor y Canto) Zapata Vivo, realizado en el estado de
Morelos en el año de 1976. Editores: Centro Cultural Mascarones
de Cuernavaca y la Universidad Autónoma de Morelos.
Cuernavaca, Morelos, México, 1976. 120pp.

Baltasar Dromundo. Emiliano Zapata.
México, Imprenta Mundial,
primera edición 1934. p. 264-266.

Ver índice de todos los corridos