OTILIO MONTAÑO
Por Juan Salazar Pérez
13 de mayo de 1982

 

8. NARRACIÓN DE PABLO BRITO, UNO DE LOS
MÁS LEALES ZAPATISTAS.

El coronel Pablo Brito, jefe de la primera escolta del general Zapata durante la Revolución Maderista, y después jefe de su Estado Mayor, nativo de Maquiltenango, fué uno de sus compañeros más leales que no se rindieron al carrancismo y permaneció fiel a la bandera zapatista después de la muerte del Caudillo. De ahí que su testimonio sea particularmente valioso.

El coronel Brito, años antes de su muerte, ocurrida en febrero de 1963, me refirió la impresión que le causó el fusilamiento del profesor Montaño cuando se enteró de él.

"Ese día, 17 de mayo, relata el coronel, me encontraba de guarnición en mi tierra Tlaquiltenango, conversando con algunos de mis compañeros en las bancas del jardín, frente al Palacio Municipal, entre los cuales estaban los generales Demetrio Gutiérrez, Pioquinto Galis, los coroneles Juan Rojas, Pedro Amaro de apodo "El Maíz Ancho", cuando se acercó a nosotros un muchacho del pueblo todo excitado y sudoroso, que, con la voz alterada, dirigiéndose a mí, me dijo: ¿Ya sabe lo que pasó coronel?

-No sé de qué me hablas muchacho. ¿Qué pasa?, le contesté.

Pos que ora en la madrugada fusilaron al general Montaño en Tlaltizapán, de donde acabo de llegar.

¿Qué dices muchacho? ¿No nos estás engañando?, todavía no le creíamos. Luego nos dijo que anoche se había quedado en Tlaltizapán y que hoy en la mañana lo habían ajusticiado. Que cuando venía para acá, continuó, lo vió colgado en Huatecalco, cosa que lo espantó mucho, y por eso, venía a comunicárnoslo.

a. Esos Catrincitos ya nos Marearon al General.

Todos nos quedamos mudos unos momentos, pero Amaro, que de suyo era muy mal hablado, exclamó con una grosería a su estilo: Esto es una chingadera, sé me hace que esos catrincitos ya nos marearon al general, al que han cambiado "dealtiro".

Después que confirmamos con otras gentes el acontecimiento, y que lo había fusilado por traición, ninguno lo creíamos, pues conocíamos desde hace años la firmeza de convicciones de Montaño a quien todos apreciábamos y reconocíamos como el autor de nuestra bandera "El Plan de Ayala". Nunca nos pasó por la mente que fuera quien traicionara su causa, a mí me consta cómo actuaba desde que Victoriano Huerta pretendió atraerse al general Zapata, cuando envió la comisión de paz y entonces Montaño dió muestras de su energía.

Por eso todos le echamos la culpa al grupito de catrines que después se unieron a nosotros: Soto y Gama y su hermano Conrado, Angel Barrios, Lecona y Palafox, por cierto que a este chaparrito a mi me tocó entregárselo al general en una ocasión en que hacíamos una exploración por el rumbo de San Pablo Hidalgo a Villa de Ayala. El general me ordenó adelantarme con mis hombres en avanzada, cuando nos topamos en el camino con un hombre chaparrito vestido de chaqueta y un sombrero de canasta, que venía en sentido contrario al que llevábamos. Al encontrarlo le pregunté: ¿Pa' dónde camina amigo?.

-Vengo en busca del general Emiliano Zapata, traigo un asunto importante.

b. Así se Incorporó Palafox a. Nuestras Filas.

-Por mire amigo, le dije, si viene a proponerle la paz, más vale que se regrese, porque si a eso viene lo quiebra.

-No señor general, me contestó, lo que traigo es para bien de la causa.

-Pos entonces espérelo aquí que no tarda en pasar; y ordené a uno de mis muchachos: Quédate aquí con este señor y se lo entregas al general.

Días después lo ví incorporarse con nosotros, luego lo nombró general. No supe lo que trataría con el jefe Zapata. Así se incorporó Palafox a nuestras filas, a las que después traicionó.

Siguiente

INDICE


Juan Salazar Pérez. Otilio Montaño.
Cuadernos Morelenses. Ediciones del Gobierno del Estado Libre
y Soberano de Morelos. México, 1982. 58 pp.