OTILIO MONTAÑO
Por Juan Salazar Pérez
13 de mayo de 1982

10. LO QUE DICE EN SUS MEMORIAS EL ÚLTIMO
FIRMANTE DEL "PLAN DE AYALA".

El coronel Quintín González, último superviviente de los firmantes del "Plan de Ayala", en el año de 1961, antes de su muerte, entregó al general Zeferino Ortega, un legajo con las memorias de su actuación revolucionaria, donde constaba su opinión sobre el caso de Montaño.

a. Existió la Certeza de que su Muerte se debió a una Trampa.

"Desde hace muchos años, -refiere Quintín González-, después de ocurrido el fusilamiento del estimado profesor y más tarde general Otilio Edmundo Montaño, prestigiado jefe de las fuerzas del Ejército Libertador del Sur y redactor indiscutible del "Plan de Ayala" que nos sirviera de bandera, mérito que jamás podrá quitárselo, con otro de sus correlatores el general José Trinidad Ruíz (a) "El Cura", así se le conocía al ex ministro protestante, existió la certeza y la creencia de que su muerte se debió a la trampa que le fraguaron el grupo de políticos que se incorporaron con nosotros, mucho después de firmarse el Plan, en el año de 1913, después de la "Decena Trágica", en México".

b. A partir de esa fecha comenzó la Desbandada.

"Cuando se conoció su muerte, nunca se creyó en la traición de Montaño, noble jefe a quien conocíamos profundamente. El consejo de Guerra que lo condenó, estuvo integrado por sus más enconados enemigos, sin que hubiera tomado parte alguno de los generales del Estado, excepto Serafín que se había confabulado con el grupito de Soto y Gama. A partir de esa fecha comenzó la desbandada, muchos jefes con mando de fuerzas se pasaron al enemigo, los volteados, les decíamos, al carrancismo, tal vez decepcionados del cambio que el grupillo aquel había hecho de nuestro jefe Zapata".

Al ver la avalancha de volteados que era ya incontenible ordena a Soto y Gama elabore un manifiesto en contra de los traidores al que sigue un "Decreto contra los traidores de la revolución". El General Emiliano Zapata, jefe supremo de la revolución, a los habitantes de la República hace saber: Que en vista de las razones expuestas en el manifiesto adjunto, he creido necesario expedir el Decreto que sigue

ARTICULO PRIMERO.- Serán considerados traidores a la causa revolucionaria:

I.- Todos aquellos individuos que, habiendo formado parte del Ejército Libertador, se hayan pasado o pasen en lo futuro a las filas del enemigo o se hayan presentado o presenten a éste para alcanzar amnistía, aún cuando no vuelvan a tomar las armas.

II.- Los que habiendo desempeñado bajo el gobierno convencionista los cargos de Ministros, Gobernadores, Delegados a la Convención, Secretarios Generales, Subsecretarios u Oficiales Mayores de Ministros o Secretarios de Gobierno en los Estados, se hayan ido a presentar voluntariamente al llamado del gobierno carrancista, para acogerse a la amnistía decretada por éste. Por esta forma siguen los Artículos Segundo, Tercero y Cuarto, pero ya ni este manifiesto fué suficiente para impedir el colapso final. Al General Zapata se le observaba cada día más histérico, todo lo encolerizaba, cuando con anterioridad era un hombre humanamente controlable en las peores situaciones, ahora todo era diferente y por esa razón muchos jefes temían acercársele a tal grado había llegado su estado de ánimo. El pánico había cundido en nuestras filas. Eso fué lo que dijo el Coronel González.

 

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Juan Salazar Pérez. Otilio Montaño.
Cuadernos Morelenses. Ediciones del Gobierno del Estado Libre
y Soberano de Morelos. México, 1982. 58 pp.