AMADOR ACEVEDO
1889 -

General Amador Acevedo: Yo nací en el pueblo de Huachinantla, Distrito de Chiautla, Estado de Puebla, el dieciocho de abril de 1889.

En Huachinantla me crié e hice mis primeros estudios de primaria, hasta segundo año; el tercero y cuarto años los cursé en Jolalpan, Puebla, con un profesor que mandaron traer mis padres; el quinto y sexto los hice en Cuernavaca, Morelos, con un profesor Salinas.

Mis padres fueron: Manuel Acevedo Bonfil, de Olinalá y María Marbán de Gaytán, de Chiauzingo, ambos guerrerenses, pero los bienes que mi abuelo había creado y que dejó a mi padre estaban en Huachinantla donde en aquel tiempo había grandes haciendas ganaderas y otras insignificantes; una de éstas teníamos nosotros.

Me casé en el año de 1918 en Huitzuco, Guerrero, con la señorita Elena Marbán. Tuvimos siete hijos, uno murió chico, pero crié seis, de los que viven actualmente cuatro mujeres y un hombre.

Desde chicos mis hermanos y yo trabajamos en el campo como rancheros, cuidando ganado en la casa y comerciando con él en el Estado de Morelos.

Yo me incorporé a la Revolución en Huachinantla, Puebla, en el año de 1910. Mire usted, en el año 10 no faltan amigos buenos y malos, yo era joven y me gustaba el campo, me gustaba la parranda, imagínese tenía veinte años de edad; en mi casa había algo de centavos, con ese motivo uno contaba con amigos por lo poco que tenía.

Yo escuché hablar de Francisco I. Madero desde septiembre de 1910.

En los primeros días de ese mes empezaron a perseguirnos a algunos compañeros, porque repartíamos propaganda que nos trajo el señor Jesús Morales a siete individuos que nos reuníamos con estos propósitos, entre ellos: Jesús Morales que después fue general zapatista, Pancho Mendoza, Fermín Omaña, Miguel Cortés, Jesús Sánchez, Margarito (a) "La Becerra" y su servidor.

Así empezamos a hacer proselitismo en aquella región y ya teníamos algunas personas que nos seguían. Dicha propaganda nos llegaba de Madero por conducto de Aquiles Serdán en Puebla, quien a su vez nos la enviaba con Jesús Morales.

Sosteníamos pláticas y, de acuerdo con los documentos que nos traía Jesús Morales, ya estábamos de acuerdo para incorporarnos a la Revolución con parque y armas que nos ofreció Aquiles Serdán. Resulta que se le descubre el complot y le caen, asesinándolo el dieciocho de noviembre de 1910.

Entonces ya quedamos cortados completamente y nos regamos todos, pero no dejaban las autoridades, que eran adictas al gobierno, de estar pendientes de nosotros, ya que por algunas copas, por gusto o por lo que usted quiera, llegábamos a gritar: ¡ Viva Madero! e inmediatamente éramos perseguidos.

Los siete que nos reuníamos fuimos perseguidos por las autoridades desde septiembre de 1910, hasta que llegó la época en que ya no pudimos estar y anduvimos mal, pero buscábamos siempre la conexión con otras gentes revolucionarias.

Entonces yo tuve conocimiento de que en Guerrero había juntas revolucionarias, entre ellas una de la que era miembro un tío mío que era Martín Vicario, originario de Huitzuco, que fue el que tuvo el nombramiento para ser jefe de la Revolución en el Estado de Guerrero y no Ambrosio Figueroa, pero Martín Vicario declinó por creerse incompetente o por no querer tener la responsabilidad. Dicha designación había sido enviada por Madero.

El nombramiento llegó a manos de Martín Vicario por conducto del licenciado Matías Chávez, pero al negarse Vicario, el licenciado Chávez le pasó la documentación a Ambrosio Figueroa y él sí aceptó. Ya viendo eso, nosotros seguimos haciendo propaganda por mi pueblo y en mi región. No recuerdo la fecha, pero fue en los últimos días de enero de 1911 cuando llega Pablo Torres Burgos a Alseseca, un lugar cercano a mi pueblo.

 

Ir a la entrevista que le hizo Píndaro Urióstegui.

     

 

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