RAFAEL CAL Y MAYOR

"Que todo el país arde en Revolución, que no hay estado en
donde ésta no haga nuevos progresos, y que aún en el lejano
Chiapas nuestras fuerzas ganan terreno de día en día. Allí
operan el general Rafael Cal y Mayor y otros jefes agraristas,
que por donde pasan levantan el entusiasmo de los oprimidos
jornaleros, a los que empiezan a repartir tierras, de conformidad
con las promesas del Plan de Ayala".

Emiliano Zapata, en carta a Genaro Amezcua,
el 30 de diciembre de 1918. (10)

La brigada nuestra - apunta el coronel don José R. Sánchez - contó con poca gente al llegar a Mezcalapa, pues venían muy diezmados y muy correteados. pero con la mozada que levantamos de las fincas, de los que conocían al niño Rafael, llegamos a ser como 550 hombres. Cuando la rendición de 1920 éramos cerca de 450, contando a las mujeres y los niños. Mi general estudiaba leyes en México y de ahí, con un grupo de jóvenes, se unió a los zapatistas de Morelos. Me contaba que al principio sufrió mucho entre la tropa, por su color blanco, guapón, su facha de catrín. Él nos platicaba que unos tales Tijera y Pacheco eran sus jefes. Pero hizo méritos y agarró prestigio, Zapata lo defendía, pues la gente campesina le desconfiaba por blanquito. (...)

Siendo estudiante Cal y Mayor militó en el maderismo, y desde la capital encabezó un periódico estudiantil de los chiapanecos favorables a Tuxtla en su guerra con San Cristóbal. Era una publicación quincenal llamada Chamula G. (por el candidato alteño Rivera G.), en la que colaboraba también el tabasqueño Félix F. Palavicini; apareció desde octubre de 1911 y era parte de una serie de publicaciones satíricas destinadas a desprestigiar al "bando pajarito" y al obispo de San Cristóbal. (11)

En el año 1913, Cal y Mayor fue de los primeros estudiantes que se integraron a la lucha armada; junto con Tiburcio Fernández Ruiz, Prieto Laurens, Díaz Soto y Gama, Martín Luis Guzmán, Luis L. León, Marte R. Gómez, Andrew Almazán, Zuno, etcétera. (...)

Llamado por los campesinos zapatistas, y no sin algo de desprecio, "el estudiante chiapaneco", Cal y Mayor ascendió en sus grados hasta obtener el de General de Brigada, peleando bajo las órdenes de Genovevo de la O. A fines de 1914, cuando las tropas de la Convención ocupaban la Ciudad de México, el general chiapaneco era jefe de la plaza de las tropas zapatistas.

Durante la dictadura de Huerta, y cuando militaba ya en el zapatismo hizo algunas visitas subrepticias a Chiapas, en donde entabló contacto con grupos opuestos al gobernador Palafox. La policía de Rurales lo persiguió con saña, evitando una primera y posible irrupción zapatista. (12)

Un año después, cuando Huerta huía del país, y cuando era ya inminente la escisión entre Carranza y los villistas y zapatistas (agrupados en la Convención de Aguascalientes), Rafael Cal y Mayor y el coronel José Gallegos, quienes eran parte de la representación zapatista ante la Convención, intentaron por su cuenta y riesgo evitar a toda costa el rompimiento (13), originando además con su fracaso un endurecimiento de Zapata en sus condiciones de reparto agrario.

Después de la retirada y desocupación de la Ciudad de México, y cuando zapatistas y villistas empezaron a ceder terreno ante el empuje que desde Veracruz les lanzaba el Primer Jefe, el general chiapaneco fue destinado junto con el ingeniero Ángel Barrios (comandante zapatista en el sur del estado de México, encargado de una fábrica de explosivos ahí) para "extender el Plan de Ayala hacia Oaxaca (de donde Barrios era nativo), Chiapas y otras regiones del sureste".

De Oaxaca pasaría el general, en abril de 1916 y después de varias derrotas, a "revolucionar Chiapas". (...)

Don José Hurtado, zapatista norteño que fue asistente del general, recuerda ese momento con claridad:

Dijo Cal y Mayor a Zapata: "Mi general, yo quiero ir a pelear a mi estado"; un catrín, quizás cruzado de españoles, de esa raza era Cal y Mayor. Cinco años anduvo con Zapata y éste lo quería. "Bueno - dijo Zapata -, se va usté a llevar doscientos hombres y los generales que quieran irse con usté". Entonces se alistó Pedro de la Garza, Eustaquio Durán y Estrada. Eran cuatro con Cal y Mayor. Iba un coronel, varios tenientes coroneles, un capitán primero; y así salimos doscientos hombres (...)

"¿Nos vamos, Hurtado?", me dice. "Nos vamos, mi general". Yo como norteño ni dónde imaginar que venía yo a Chiapas a dejar mi vida y mi descendencia. Yo me quería mucho con De la Garza, que era nativo de Ciudad Victoria en Tamaulipas. De doscientos que salimos de Morelos, del campamento de Huautla, llegamos sólo doce a La Concordia (...) (14)

En el centro de Oaxaca estuvieron varios meses resistiendo el cerco y la persecución de los carrancistas, en alianza táctica con los partidarios de Félix Díaz. El general Mario Ferrer, que entraría con Félix Díaz a Chiapas en octubre de 1916, "con su brigada que comprende la fracción mixteca al mando de Ignacio Ramírez; los generales Onofre Jiménez, Isaac M. Ibarra y Pedro Castillo, al frente de los serranos. Los generales Rafael Cal y Mayor y sus zapatistas y Enrique Brena con gente de Ejutla y Miahuatlán, iniciaron un vigoroso ataque a esta población el 31 de enero de 1916". (15)

Después, los zapatistas adelantaron a los de Félix Díaz en su avance hacia el sur y tuvieron varios encuentros en el Istmo de Tehuantepec. Su entrada a Chiapas fue un verdadero desastre. (16)

 

Notas al pie:

(10) "Carta del General Emiliano Zapata a Genaro Amezcua". De Tlaltizapán, Morelos, a La Habana, Cuba, 30 de diciembre de 1918. Se halla en el folio 41 de la "Carpeta del general Genaro Amezcua" que incluye 68 folios de la actuación de Amezcua en el zapatismo. Caja 12, exp. 5 del Fondo "Gildardo Magaña" del Archivo Histórico de la Universidad Nacional Autónoma de México (AHUNAM), México, D.F.

(11) El nombre del periódico ridiculizaba a Rivera G., candidato por San Cristóbal. Chamula G., en su número 2, del 2 de noviembre de 1911, reza lo siguiente: "Nuestro gerente el señor Cal y Mayor salió electo primer secretario (...) anoche tuvo lugar en los salones del Nuevo México, la junta Pinista, compuesta de los hijos de Tabasco, Yucatán, Campeche y Chiapas, que simpatizaban con la candidatura del señor José María Pino Suárez. La presiden Gregorio Zapata, Rafael Cal y Mayor y el ingeniero Félix. F. Palavicini". Dentro del mismo espíritu se publicaban en Tuxtla El Pajarito y Francisco Cuscate.

(12) En octubre de 1914, los carrancistas ajusticiaron a varios oficiales huertistas. Uno de ellos fue el capitán de Rurales Arturo Paramio; "de origen español nacionalizado mexicano, que en tiempo del gobierno usurpador persiguió asiduamente al revolucionario Rafael Cal y Mayor y ofició de policía secreto de Palafox y de Cejudo, fue pasado por las armas la tarde de ayer". Así dice el Periódico Oficial del Estado de Chiapas, Tuxtla Gutiérrez, 31 de octubre de 1914, No. 104, t. XXI, p.650. Curiosamente, en el mismo número se publicó la famosa Ley de Obreros que originaría la revuelta mapache. Una buena fuente de información sobre los desplazamientos y actividades de Cal y Mayor es el Archivo General de la Nación (AGO). Allí se encuentran muchos documentos firmados por Cal y Mayor: uno es el "Manifiesto a los Habitantes de la Ciudad de México y el Distrito Federal" (agosto de 1913, AGO, caja 19, exp. 8, ff. 3-12) que es un llamado a los comerciantes para que se sumen a la resistencia contra Huerta. Desde el campamento revolucionario del estado de México, el ingeniero Barrios y el general Genovevo de la O avalan las firmas del "diputado Luis T. Navarro y de los estudiantes de Leyes Rafael Cal y Mayor, José A. Inclán y Luis Iñigas". En otro firmado en Yautepec, Morelos, en junio de 1914, Cal y Mayor firma, junto con Zapata, "A los habitantes de la Ciudad de México" (AGO, caja 19, exp. 8, folio 25).

(13) Lo dice Gildardo Magaña (1952, t. IV, PP. 250-51): "Gallegos y el general Rafael Cal y Mayor, entusiasmados por los acontecimientos, sin dar importancia al relevo de los federales, sino tomándolo como una disposición transitoria de jefes subalternos, decidieron ir a Tlalnepantla para saludar al Primer Jefe y ofrecerse como portadores de alguna indicación verbal o escrita para el general Zapata. El ofrecimiento, oficioso e ingenuo, era también sincero y explicable en esos momentos. En el fondo y si se quiere, hubo mucho de inexperiencia con ribetes de vanidad, pues debe de haberse buscado la notoriedad de servir de enlace a dos altos jefes revolucionarios". Carranza oyó pacientemente a los dos, e invitó a que Zapata llegara a verlo a la Ciudad de México; insistió repetidas veces que "él ya estaba en México y que Zapata debía trasladarse a la ciudad". No sin desencanto los dos oficiales reiteraron a Carranza que Zapata seguramente no aceptaría porque siempre consideró a la capital como "nido de políticos y foco de intrigas". En fin, el 19 de octubre de 1914, Zapata recibió en Contreras -en las afueras de la capital- a los dos comisionados enviados por la Convención de Aguascalientes para invitarlo a las deliberaciones. Estos eran encabezados por el general Felipe Angeles. Zapata, después de varias deliberaciones tomó el acuerdo de nombrar como representantes de su movimiento ante la Convención a los señores Paulino Martínez, Antonio Díaz Soto y Gama, Alfredo Cuarón, Serafín M. Robles, Alfredo Serratos, Juan Ledesma, Gildardo Magaña, Genaro Amezcua, Rafael Cal y Mayor, Manuel M. Vera, Miguel Zamora, Eutimio Rodríguez y otras personas más. "Nuevamente -dice John Womack (1977, pp. 211-12)- salvo por el propio Zapata, no tomó parte ningún jefe importante de Morelos. Nuevamente casi todos los coroneles zapatistas que representaban al movimiento eran secretarios, hombres de pluma, de números y palabras. Y sólo uno era originario del estado (...) que quienes decían ser expertos en alta política hiciesen los grandes tratos; mientras tanto, ellos seguían tratando de defender los pequeños lugares que eran los suyos propios. Temeroso, como Zapata, de traicionar a su gente, delegaron la posibilidad de así hacerlo en los intelectuales, a los cuales, en el fondo de su corazón, habían menospreciado siempre".

(14) Don José Hurtado González es todo un personaje. Cuando lo entrevistamos en 1977, tenía 85 años, una memoria fresca, y un estilo narrativo de mucha expresión. Nació en Monterrey, Nuevo León, se dio de alta en 1912 con Fortunato Maycotte, en el Regimiento Carabineros de Nuevo León. Peleó en Durango contra Pascual Orozco y conoció personalmente a Villa. Por una derrota en Durango, quedó fuera del territorio villista y vino a parar a la ciudad de México. Como "no podía quedarse quieto" se unió a Zapata y a Genovevo de la O en 1914. Llegó a Chiapas con Cal y Mayor, De la Garza, Estrada y Durán. Antes del rompimiento entre Cal y Mayor y los mapaches, se separó de Cal y Mayor ("por una cachetada que me dio"). Así se quedó con los mapaches, de los que conserva un recuerdo muy crítico: "Unos finqueros hijueputas pero que sí peleaban". En los años treinta fue perseguido por la policía, pues representaba a los agraristas de la colonia San Pedro Buenavista.

(15) RAMIREZ, 1970, pp. 201-203. La prensa carrancista de Chiapas lo había detectado también, insistiendo en su alianza con Félix Díaz: "Los felicistas aún sueñan con la venida del Mesías Oaxaqueño (Félix Díaz) (...) el general zapatista Rafael Cal y Mayor se encuentra en la actualidad colaborando con los serranos por el rumbo de Miahuatlán y Ejutla, Oaxaca; lugares en donde el general Macario Hernández les ha puesto las peras a cuatro"; y agrega la nota con la proverbial curiosidad provinciana: "Después que Cal y Mayor salió de Morelos para dirigirse a este estado, abandonó a La Conesa, quien se largó a su tierra para seguir cantando couplets, previa enérgica indicación que le hizo la superioridad por perniciosa" (El Regenerador, 16 de febrero de 1916).

(16) Cal y Mayor sufrió en la Jineta la misma suerte de Félix Díaz y Juan Andrew Almazán meses después. "El cabecilla zapatista Rafael Cal y Mayor -comenta El Regenerador del 16 de abril (1916 p. 1)- arrojado del Istmo de Tehuantepec por las fuerzas del coronel Eladio Castro, penetró a Cintalapa. El parte de la 3a. Brigada del coronel Bianco Fiorelli de Lippi y capitán Epifanio Morales nos reporta: el día 12 de abril batí entre las fincas Puebla y Berlín al cabecilla (...) dejando ellos cuatro muertos. En Cinco Cerros capturé al general zapatista Vicente Estrada y al mayor Jesús Velázquez (...) pasados por las armas".

 

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Fuente:

    Antonio García de León. Resistencia y Utopía. Tomo 2. Ediciones Era.
    México. 1994 (Primera edición, 1985) p. 108.


MÁS DOCUMENTOS SOBRE RAFAEL CAL Y MAYOR:

UNA HISTORIA POCO GLORIOSA. INFORME DE RAFAEL CAL Y MAYOR
AL GENERAL EMILIANO ZAPATA, 1917


Rafael Cal y Mayor Gurría (1892-1942)
Militar y político. Nació en Cintalapa el 16 de junio. Se pronunció en contra de la dictadura de Porfirio Díaz. Integró la comisión zapatista para asistir a la Convención de Aguascalientes, en defensa del Plan de Ayala. En Chiapas, combatió a los mapachistas, felicistas y carrancistas. Bajo la bandera del cardenismo se opuso al gobierno de Victórico Grajales.

http://www.e-local.gob.mx/work/templates/enciclo/chiapas/hist.htm

 

Correo electrónico de Silvia Mercedes Hernández-Mejía y Tort, vivianatort@hotmail.com, periodista residente en la ciudad de Morelia, quien busca información sobre su abuelo, el Ing. José Ángel Tort Esponda, primo de Rafael Cal y Mayor, ambos nacidos en Cintalapa, Chiapas.
15 de octubre de 2007.

Buenas tardes:

Soy Silvia Mercedes Hernández-Mejía y Tort, periodista residente en la ciudad de Morelia. Buscando información genealógico familiar en Internet di con su página acerca del General Rafael Calimayor, primo de mi abuelo, Ing. José Ángel Tort Esponda, nacido como el propio militar zapatista en Cintalapa, Chiapas.

Leí con interés los dos ensayos respecto a mi antepasado revolucionario, revisé otras secciones del portal y de pronto recordé a otro de mis ancestros, zapatista tan peculiar como don Rafael y más perdido entre los olvidos históricos que éste mismo: el Capitán Alfonzo Moguel, cuyo apellido materno si no me traiciona la memoria, es también Calimayor.

La voz familiar sí guarda memoria de ambos, con afecto relativamente ambiguo, ya que en términos de valores sociales nuestras añejas familias consideran que por muy idealistas y admirables que hayan sido ambos, no dejaron de traicionar a su clase y familia, que convencionalmente se consideraron por siglos como una y la misma cosa, con sus bases, cabe decirlo.

Entre nosotros de don Rafael se dice que le apodaron 'el General Catrín' y que a don Alfonzo se le conoció como 'el Capitán Veneno'.

La historia de éste último es trágica, muy pintada de toques legendarios en los que nadie puede dejar de reconocer la similitud que guarda con la historia de 'los aurelianos' narrada por García Márquez en Cien años de soledad, sin que alguien se atreva a decidir si alude realmente a Alfonzo Moguel y sus hijos o tal similitud es mera coincidencia.

No tengo, hasta la fecha, ningún documento que avale los dichos familiares, que aseguran que igual que don Rafael, don Alfonzo repartió sus tierras y que algún día hubo Ejido Alfonzo Moguel, como sigue habiendo Ejido Rafael Calimayor hasta nuestros días.

A mí me gustaría que este mensaje sirviera como detonador para que quienes más saben se interesaran por investigar y publicar vida y hechos del Capitán Veneno, don Alfonzo Moguel; de Cintalapa, si los informes de voz familiar son ciertos.

Es todo, le agradezco su atención y quedo a sus órdenes.

Silvia Mercedes Hernández-Mejía.

 

Correo electrónico de Silvia Mercedes Hernández-Mejía y Tort, vivianatort@hotmail.com.
17 de octubre de 2007.

Le cuento que picada por la curiosidad me fui a revisar otra vez en Internet, por aquellos dichos del 'Ejido Alfonzo Moguel', encontré Ciudad Alfonso Moguel, en Ocozocuautla, Chis., que me parece que confirma los dichos familiares.

Como detalle: los descendientes directos del Gral. Moguel -que la familia recuerda como capitán nada más- insisten en que su nombre fue Alfonzo, así con z, pero lo que veo es que eso no pasó a la historia y quienes se refieren a él ponen su nombre de la manera convencional...

Yo le agradezco muchísimo que haya insertado mi mensaje en la página, tal vez de esa manera alguien ofrezca más información.

Para ubicarme le cuento que por el lado materno soy bisnieta de María Teresa Esponda Moguel, creo que prima de don Alfonzo, pero no estoy tan segura porque en la familia abundan los 'matrimonios cruzados', donde se mezclan una y otra vez los apellidos... convencionalmente optamos por llamar primos a los de nuestra edad, tíos a los mayores y sobrinos a los más pequeños... pero eso no siempre coincide estrictamente con los verdaderos parentescos, que a veces incluso son dobles, por ej. con los Calimayor entroncamos tanto por la rama paterna como por la materna de mi bisabuelita, por eso es complicado determinar los parentescos formales, rasgo muy característico de nuestras familias y algunas otras, supongo.

Tengo una duda: según información familiar, el General Rafael Calimayor era Gurría, según otras fuentes su apellido materno fue Murguía, ¿no sabe usted cuál sería realmente?

Me despido agradeciendo de nuevo sus respuestas y gentilezas, aquí estoy a sus órdenes, en Morelia.

Silvia Mercedes.

Correo electrónico de Isaín Mandujano, isainmandujano@gmail.com.
10 de enero de 2008.

A 88 años de la muerte de Zapata.
- Y el zapatismo en Chiapas…
Por Isaín Mandujano
isainmandujano@gmail.com

A Amador Camacho, mi abuelo materno, teniente de la Brigada del Ejército Libertador del Sur del General Rafael Cal y Mayor. In memorian.

Un 10 de abril, pero de hace 88 años, el general Emiliano Zapata murió acribillado a tiros. Esto, derivado de una traición que culminó con una emboscada perpetrada por el general carrancista Jesús Guajardo.

¿Pero qué es el zapatismo en Chiapas?

En Chiapas, pareciera que la historia oficial omitió dolosamente registrar un episodio de la Revolución Mexicana en la entidad. La disputa por el control político entre el poder económico de los mapachistas y el poder militar de los carrancistas, ha dejado de lado la lucha de otros protagonistas de esa parte de la historia: el primero, el único y el último movimiento netamente zapatista que operó en el estado de 1916 a 1920, encabezado por el General de Brigada Rafael Cal y Mayor.

Pocos son los que han rescatado esa parte de la historia, como una pieza perdida que permite ver y entender aun más ese rompecabezas. Antonio García de León, Thomas Benjamín y otros escasos investigadores han podido escudriñar ese capítulo que tuvo su fin en una comunidad de Cintalapa.

Hijo de hacendados, dueños de la Finca San Nicolás ubicada en la tierra del poeta Rodolfo Figueroa, Rafael Cal y Mayor partió a estudiar leyes a la entonces Universidad Nacional (hoy UNAM). Esto fue en los primeros años del siglo XX.

En la crisis política y social causada por la Revolución Mexicana la Universidad Nacional no pudo permanecer al margen de ella, cuyos universitarios maestros y discípulos tomaron partido, según sus principios e ideología.

Tal fue el caso de Antonio Díaz Soto y Gama, un académico de la escuela de leyes que dejó las aulas para convertirse en uno de los principales ideólogos del zapatismo y junto a él emigró de los pupitres a las armas su alumno Rafael Cal y Mayor.

Quién lo dijera, un hijo de hacendados luchando a lado de las causas zapatistas contra los caciques y terratenientes. Cal y Mayor escaló muy rápido los grados militares y todo eso fue por su arrojo en las incursiones armadas revolucionarias.

Tanto así, que fue uno de los miembros del selecto grupo de jefes militares zapatistas que representaron al zapatismo en la Convención de Aguascalientes en 1914.

Era un activo militar zapatista que incluso había ocupado un cargo en el gobierno revolucionario que dejaron Zapata y Villa a llegar a la capital del país. Pero el sueño de Cal y Mayor como jefe zapatista iba más allá de eso. Quería hacer la revolución en Chiapas y otros estados del sureste mexicano como Tabasco, Campeche y Yucatán, hacer valer el Plan de Ayala.

Si bien ya tenía la orden de partir al sureste mexicano desde abril de 1915, no fue sino hasta noviembre de ese mismo año que salió del Cuartel General de Cuautla, Morelos con más de 300 zapatistas, entre jefes militares y elementos de tropa.

Llegar a Chiapas fue toda una odisea. Cal y Mayor no llegó a Chiapas sino hasta abril de 1916 con tan solo 20 soldados. La mayoría de ellos murieron, desertaron, cayeron prisioneros en manos del enemigo quienes los fusilaros, en Oaxaca donde operaban carrancistas y felicistas (soldados del general Félix Díaz, hermano del malogrado Porfirio Díaz).

Cuando por fin estuvo en su estado natal. Le fue difícil iniciar, pues los carrancistas encabezados por el general Jesús Agustín Castro, tenían controlado militarmente el estado desde septiembre de 1914.

Si bien anduvo cerca de la Finca San Nicolás, propiedad de sus padres, no pudo llegar a ella, pues más de 400 carrancistas ya la tenían tomada y esperaban a que llegara a pertrecharse de víveres y ahí capturarlo.

Pudo evadir el cerco y entrar en contacto con sus familiares a través de mensajeros, mozos de sus padres. Y al saber de supuestos villistas que operaban en Chiapas busco entrar en contacto con ellos. Lo hizo hasta el mes de mayo con Tirso Castañón y Agustín Castillo Corzo y después con el jefe del grupo armado, Tiburcio Fernández Ruiz, a quien le dio gusto encontrárselo por haber sido de la misma generación en la escuela de leyes.

En tanto que Cal y Mayor quería hacer valer el Plan de Ayala, liberando mozos y repartiendo las tierras de la fincas a los trabajadores, los supuestos jefes villistas muy pronto mostraron el cobre, pues ellos no luchaban por el reparto agrario, uno de los principios básicos de la revolución, al contrario luchaban contra ello y la única demanda que enarbolaban era la salida de los carrancistas de Chiapas.

Así se lo hizo saber Tirso Castañón a Cal y Mayor en una discusión. Por eso la alianza entre los zapatistas y los supuestos villistas no duró más de tres meses. Los zapatistas andaban ahora a salto de mata huyendo y enfrentando no solo a los carrancistas sino a los "villistas" que pasaron a la historia como los mapachistas.

Cal y Mayor anduvo por toda la zona de los mezcalapas, hizo de la Selva Zoque su bastión. Sus operaciones militares partían y tenían como base de operaciones toda esa zona que hace el vértice de Chiapas, Oaxaca, Veracruz y Tabasco.

Para algunos Cal y Mayor su Brigada del Ejército Libertador del Sur, fue un villano que les robó sus cosechas y vacas, para otros un héroe que repartió tierras y liberó mozos.

Al ser asesinado Zapata el 10 de abril de 1919 en la hacienda de Chinameca, Morelos, producto de una traición, hasta el Cuartel de Pozo Colorado llegó la mala noticia al general Cal y Mayor y su tropa. En tiempos del caudillismo muriendo el líder se viene abajo el movimiento.

El gobierno propuso a Cal y Mayor deponer las armas, éste a cambio le propuso al gobierno que le comprara la Finca San Nicolás a sus padres para que esa misma pudiera repartirla entre sus soldados y él se iría de Chiapas.

El gobierno de Álvaro Obregón le compró la Finca San Nicolás de más de 4 mil 500 hectáreas, a un precio sobrepagado en oro.

Ahí se fundó en 1920 la Colonia Agrícola Militar General Emiliano Zapata. La primera que lleva ese nombre en Chiapas. Pues ahí quedó el último reducto y bastión del zapatismo en el estado.

Cal y Mayor, aplicó en Chiapas su muy particular punto de vista de concebir el Plan de Ayala, que las tierras fueran pequeñas propiedades y que los campesinos estuvieran armados para cuidarla y defender la por siempre, por ello el nombre de Colonia Agrícola Militar.

A 86 años de su creación, esa pequeña comunidad dedicada a la agricultura y ganadería a menor escala, ha venido a menos. La migración ha hecho que ahí solo deambulen por sus calles mujeres, niños y ancianos. Los jóvenes y hombres adultos prefieren buscar nuevas expectativas.

De Cal y Mayor y esa "historia poco gloriosa" como lo llamó el investigador norteamericano Thomas Benjamín, miembro del departamento de historia de la Universidad Central de Michigan, poco saben los moradores de la colonia Emiliano Zapata. Los niños que asisten a la escuela primaria que lleva el nombre del general zapatista tampoco conocen esa historia.

De los viejos que militaron en ese movimiento zapatista uno a uno fueron muriendo a lo largo de estos 86 años. Y de Cal y Mayor, solo queda en aquellos territorios, los nombres que les puso a sus campamentos cuando paso por ellos y pisó por vez primera esa selva virgen. Constitución, Cal y Mayor, Felipe Ángeles, Plan de Ayala, Francisco I. Madero y otros.

Parte de esta historia me la contó mi abuelo materno, Amador Camacho, quien fue teniente de esa brigada zapatista y parte también la han documentado algunos pocos historiadores. Ahí fue donde nací hace 32 años, 55 años después de la muerte de Zapata.

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Algunas fuentes documentales:

Benjamin, Thomas
UNA HISTORIA POCO GLORIOSA: INFORME DE RAFAEL CAL Y MAYOR AL GENERAL EMILIANO ZAPATA, 1917
Historia Mexicana
Revista Trimestral publicada por el Centro de Estudios Históricos
El Colegio de México
Vol. XXXII, Abril-Junio 1983, No. 4, Pp. 597-620.
México, DF., 1983

Diccionario Biográfico de la Revolución Mexicana
Instituto de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana (INEHRM)
Secretaría de Gobernación
Cal y Mayor Gurría, Rafael
Tomo II
México, 1991
Pag. 48-50

García de León, Antonio
Resistencia y Utopía
Memorial de agravios y crónica de revueltas y profecías acaidas en la provincia de Chiapas durantes los últimos 500 años de su historia.
México, DF., 1985
Ediciones Era,
542 Pags.

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Isaín Mandujano
http://isain-mandujano.blogspot.com/

Documentemos los Agravios
http://losagravios.blogspot.com/

El Periodismo en Chiapas
http://elperiodismoenchiapas.blogspot.com/