Timbre
Francisco Franco Salazar en la entrada de la Iglesia de San Miguel, Anenecuilco
Fuente: Diala y Brianda Sánchez Aragón

FRANCISCO FRANCO SALAZAR
1879 - 1947
Biografía realizada por Diala Sánchez Aragón

Francisco Franco Salazar nació en San Miguel Anenecuilco el 4 de octubre de 1879.

Su padres fueron Lucio Franco y a Crispina Salazar, hermana de Cleofás Salazar madre de Emiliano Zapata Salazar. Fue el mayor de sus hermanos: Cresencio, Miguel, Emiliana y Leonor, Irinea y Paula.

Chico Franco estudio en la escuela de Anenecuilco y fue primo hermano de Emiliano Zapata Salazar, ambos fueron compañeros inseparables desde su infancia hasta la madurez, viviendo juntos innumerables aventuras.

Se casó con Demetria Sánchez Torres, en su matrimonio procreó a diez hijos. Andrés, Claudio, Donaciana, Angel, Julián, Sirenio, Margarita, Esperanza, Verulo y Marciana.

En 1905 Luciano Cabrera y Avelino Salamanca nombrados por la asamblea del pueblo como sus representantes piden al archivo general de la nación las constancias históricas que contienen los derechos de las tierras de Anenecuilco, los documentos que les fueron entregados entre otros son:

  • Real cédula del 19 de Febrero de 1560
  • Merced real del virrey Don Luis de Velasco de 5 de Septiembre de 1607
  • Ramo de mercedes reales del 22 de Febrero de 1614
  • Fundo legal de tierra de indios de 1798
  • Mapa topográfico del pueblo del 26 de Noviembre 1853

Estos y muchos más documentos se expidieron en 4 cuadernos que contaban con la información de los derechos de las tierras de Anenecuilco y la lucha de sus pobladores por recuperarla.

En el año de 1909 el día 12 de Septiembre se reúne el consejo de ancianos presididos por el entonces calpulelque Don José Merino, quien por razones de edad, solicita entregar el cargo a un joven que reúna como principales cualidades la seriedad de sus actos, sin vicios, conocedor de los problemas de su pueblo y proveniente de una familia honorable, son propuestos como candidatos: Modesto Gonzáles, Bartolo Parral y Emiliano Zapata.

Todos coinciden en darle el cargo de calpulelque a Emiliano Zapata, quedando como su secretario particular su primo hermano Francisco Salazar, ambos son trasladados a la sacristía de la iglesia donde se encontraban los documentos y tras una ardua enseñanza de 30 días la cual se basaba en el estudio de los códices, y documentos históricos que demostraban la autenticidad de la tenencia de la tierra.

Francisco y Emiliano aprenden así a amar su historia y su cultura.

Cuando Emiliano Zapata se incorpora al movimiento revolucionario hace entrega de los códices, glifos y documentos a su primo Francisco Franco convirtiéndose éste en el guardián de tan valiosa documentación.

Emiliano le encarga a su primo la misión de cuidar los documentos con su vida.

Zapata le dice: “con tu vida me respondes y si me fallas te cuelgo de un casahuate”! y chico le responde: Mejor me muero, antes de fallarle a ti y a la causa!

A la muerte de Emiliano, Francisco oculta tan valioso encargo y tiene que huir ya que es perseguido por la importancia de los papeles y no puede regresar hasta que es nombrado presidente el general Lázaro Cárdenas.

En 1940 Francisco Franco junto con Jesús Sotelo Inclán prepara un libro llamado “Raíz y razón de Zapata”. Dicho libro no trajo los beneficios que ambos esperaban pero se dieron a conocer la existencia de los documentos históricos de manos de Chico Franco.

La noche del domingo 20 de Diciembre de 1947, la casa de Francisco Franco es tomada por asalto mientras el y su familia dormían, la señora Demetria y su hija la más pequeña Marciana se tiraron al piso, mientras que Esperanza, Verulo y Julio se protegieron entre bidones llenos de maíz.

Las balas traspasaron las frágiles paredes de carrizo y Franco y dos de sus hijos: Julio y Verulo, respondiendo valientemente al ataque pero por desgracia salieron heridos pero no de gravedad, otro de sus hijos, Sirenio, logró escapar entre el tiroteo, corrió dirigiéndose a tocar las campanas de la iglesia del pueblo en busca de ayuda.

Mientras tanto, chico Franco le pide a su hija Esperanza que llame a las autoridades para hablar con ellos, ya que se encontraban heridos y necesitaban de ayuda médica.

A las seis y media de la mañana llegó un camión de carga propiedad de un hombre apodado “El Garnacha”; al camión subieron a Francisco, Julián y Verulo, hacia Cuernavaca.

Durante el trayecto fueron torturados para sacarles dónde estaban los documentos, pero por lealtad Francisco guardó el secreto aún a costa de su vida y de sus hijos, así como de la tranquilidad del resto de su familia.

Sus cuerpos fueron encontrados dos días después en el cañón de lobos muertos a bayonetazos, el 22 de diciembre de 1947 fueron enterrados en el panteón de la iglesia de San Miguel Anenecuilco donde a la fecha yacen sus restos, su hija Esperanza a un año de muertos le arranca el secreto a Antonio Nogueda en aquel entonces jefe de la judicial de Cuautla quien fuera partícipe también en el tiroteo, dándole los nombres de las personas que mandaron a matar a su padre Francisco Franco y hermanos.

Estas personas fueron Nicolás Zapata, Miguel Franco, Sebastián Luna, Felipe Rodríguez y Don Pedro Medina.

Chico Franco antes de morir le confió en secreto a su hija Esperanza dónde se encontraban los documentos.

En la foto se muestran 3 atauds. El primero de la izquierda es Francisco Franco Salazar murio a la edad de 68 años, le sigue su hijo Julian Franco Sanchez quien murio a la edad de 28 años, y por utimo su hijo Verulo Franco Sanchez quien fallecio a la edad de 16 años. Como veran el hijo mas pequeño es quien tiene las flores, esto se acostumbraba en Anenecuilco, ponerle mas flores a quien moria muy joven, es decir siendo casi un niño. Esta fotografia fue escaneada de la original, la cual fue proporcionada por la Sra. Esperanza Franco Sanchez hija de Francisco Franco y hermana de Verulo y Julian.
Fuente: Diala y Brianda Sánchez Aragón

Esta es la leyenda de la cruz en la tumba de Francisco Franco Salazar
Quien es recordado por sus hijos y nietos
Fuente: Diala y Brianda Sánchez Aragón

Fuente:

Biografía realizada por Diala Sánchez Aragón: http://www.anenecuilco.org/content/view/22/2/

 

FRANCISCO FRANCO SALAZAR
1869 - 1947
Biografía realizada por el Prof. Amador Espejo Barrera.

    Nace en San Miguel Anenecuilco, el 4 de octubre de 1869; sus padres son: Lucio Franco y Agustina Salazar. Francisco es el mayor de cinco hermanos, le sigue Cresencio, luego Miguel y al final Emiliano y Leonor.

    Sus padres lo envían de pequeño a la Escuela Mixta de Anenecuilco, ahí cursa los primeros años, termina los siguientes grados 3º. y 4ª. en la Escuela Real de Villa de Ayala.

    Francisco en su juventud se muestra sensible ante el sufrimiento de los trabajadores agrícolas de su región, se sabe que él intercambia puntos de vista con sus amigos de entonces sobre las condiciones económicas y políticas de esos tiempos.

    En los primeros años del siglo XX, Franco Salazar es ya un hombre que pasa de los 30 años, su posición ante la vida ya no es de pequeños compromisos, él cree más bien en un cambio de condiciones, por ello las reuniones que se realizan con Torres Burgos no le son ajenas, pero prefiere acciones más contundentes y no organizativas.

    En 1909 se incorpora con el grupo de Burgos al trabajo político para elegir un gobernador del pueblo de Morelos que gobierne para el pueblo y no para los intereses de la dictadura, se coordina con quienes organizan Comités en sus poblados por pequeños que sean para lograr su objetivo.

    En los últimos meses de ese año se conforma en la Villa el Comité que dirigiría a los demás, tal agrupación de corte liberal, tiene por nombre, “Club Melchor Ocampo” y su consigna es contra la reelección, en la dirección del Club queda el profesor Burgos y en la secretaría, Francisco; para este grupo la lucha política que emprenden queda dentro de los marcos de la legalidad, desafortunadamente no sólo pierden las elecciones sino además la confianza en esta vía para el logro de un cambio, pues Patricio Leyva a quienes ellos apoyaron se disciplina al nuevo gobernador.

    Sotelo Inclán (1943) afirma que las elecciones para gobernador en Morelos, coinciden con las de Sinaloa y que ambas son el anticipo de lo que sucede en 1910 en la sucesión presidencial, pues postula que no es un problema regional sino que atañe a todo el país.

    Luego de la experiencia electoral, Francisco y los integrantes del Club, desarrollan su vida en su trabajo y su actividad cotidiana, sin embargo las condiciones nunca serían las mismas, pues la política porfirista recrudece cada vez más los diversos aspectos del trabajo, una muestra es la de la hacienda Hospital, en ella los administradores arrebatan a Anenecuilco los pocos terrenos que ocupan.

    Ante ello la Junta de Anenecuilco envía una carta al nuevo gobernador (no teniendo gran confianza en ello) solicitando su intervención:

    “Sr. Gobernador del Estado de Morelos. Cuernavaca.
    “ Anenecuilco, 25 de Abril de 1910.

    “Los que suscribimos, vecinos de la Municipalidad de Villa de Ayala del Distrito de Morelos, ante Ud. con el más profundo respeto y como mejor en derecho proceda, pasamos a exponer:

    “Que estando próximo el temporal de aguas pluviales, nosotros los labradores pobres debemos comenzar a preparar los terrenos para nuestras siembras de maíz; en esta virtud, a efecto de poder preparar los terrenos que tenemos manifestados conforme a la Ley de Revalúo General, ocurrimos al Superior Gobierno del Estado, implorando su protección a fin de que, si a bien lo tiene, se sirva concedernos su apoyo para sembrar los expresados terrenos sin temor de ser despojados por los propietarios de la Hacienda del Hospital.

    “Nosotros estamos dispuestos a reconocer al que resulte dueño de dicho terreno sea el Pueblo de San Miguel Anenecuilco o sea otra persona; pero deseamos sembrar los dichos terrenos para no perjudicarnos, porque la siembra es la que nos da la vida de ella sacamos nuestro sustento y el de nuestras familias.

    “Hace tiempo que el asunto de los terrenos fue sometido al Superior Gobierno del Estado por el Excelentísimo Sr. Presidente de la República, General de división Don Porfirio Díaz, durante la Administración del Señor Don Manuel Alarcón; pero la muerte vino a cortar su vida y este negocio quedó pendiente.

    “Hoy que tenemos un gobernante probo y que no dudamos protegerá a los labradores necesitados esperamos se digne resolver favorablemente este asunto. Aprovechamos la oportunidad Sr. Gobernador, para expresar a Ud. nuestra atención y respeto.

    “Por lo expuesto a usted, suplicamos muy atentamente, se sirva acordar de conformidad con esta solicitud en lo cual recibiremos gracia y justicia que protestamos.

    “San Miguel Anenecuilco.

    “Firman: Francisco Franco, Teófilo Muñoz, Antonio Barranco, Mauro Campos, Pablo Gómez, Nicolás Gain, Pascual Barranco, Sabino Pérez, Carmen Quintero, Pánfilo Sánchez, Bartolo Parral, Marcos Franco, Lucio Lara, Gregorio Mena, Juan Contreras, Eduwiges Sánchez, Ignacio Pérez, Ramón Gutiérrez, Tomás García, Severino Martínez, Fidel Lima, Eduardo López, Apolonio García y Adán Torres”. (op. cit, 181-182).

    La respuesta que reciben ante su petición es la indiferencia del Gobernador.

    En este ambiente de cerrazón Francisco Franco se une cada vez más a las acciones que se emprenden en el Club “Melchor Ocampo” y junto con Zapata en Anenecuilco coordinan algunas acciones a favor del movimiento.

    Al finalizar 1910, los de Anenecuilco conocen los planteamientos del Plan de San Luis, pues Pablo al regresar de su entrevista con Madero en Texas, hace del conocimiento de Zapata los objetivos del documento.

    En los primeros días de 1911, Franco y Zapata deciden por las difíciles condiciones del momento resguardar los testimonios que sobre la tenencia de la tierra poseen en Anenecuilco, pues Emiliano como Calpuleque de esas propiedades custodia tales documentos; el lugar que eligen para esconder los Títulos de propiedad es precisamente el interior de la Iglesia del pueblo (San Miguel), a los pocos días parten con la tropa de alzados rumbo a sur.

    Antes del alzamiento Francisco contrae matrimonio con Demetria Sánchez Torres, mujer originaria de la Villa, con ella procrea siete hijos: Angel, Julián, Cirenio, Vérulo, Margarita, Esperanza y Marciana Franco Sánchez.

    Pasando un tiempo se tienen noticias de que las tropas federales se pasan buscando hasta debajo de las piedras documentos y/o testimonios que permitan acorralar a zapatistas, esto preocupa a Zapata y Franco pues saben que pueden encontrar los Títulos de propiedad de Anenecuilco, por ello Emiliano manda a José Robles por tales textos, pues Francisco se encontraba comisionado; Robles no logra su objetivo pues debía hurgar por la Iglesia vigilado por los federales, ello hace que el General espere al único que sabe el lugar donde son puestos los documentos.

    “Estando ya en plena lucha, alguna vez los documentos se encontraron en peligro, pues las tropas federales merodeaban por Anenecuilco removiendo hasta las piedras. Emiliano temía por ellos y mandó a José Robles, uno de sus coterráneos y colaboradores de confianza, a sacarlos”. (op. cit., p. 205 y 206).

    Durante la lucha agraria Francisco nunca pierde el objetivo, de ver la Tierra devuelta a sus originarios dueños en Anenecuilco y en todo Morelos. Por ello al licenciarse los ejércitos él continúa en su afán de lograr la Tierra.

    En 1922 se logra por el esfuerzo e insistencia de Franco Salazar la siguiente Resolución Presidencial fechada el 30 de noviembre:

    “Es de modificarse y se modifica, la resolución dictada por el C. Gobernador del Estado de Morelos el 28 de diciembre de 1920, en los términos siguientes:

    “Se dota al pueblo de Anenecuilco de setecientas hectáreas de tierra, con sus accesiones, entre laborable y pastal, las que se tomarán de las haciendas colindantes ‘Coahuixtla’ y ‘Hospital’, en la forma siguiente: 381 hectáreas a la primera y 319 hectáreas a la segunda… dejando su derecho a salvo a los propietarios para que reclamen la indemnización a que hubiere lugar, en el término señalado en la ley, ante las autoridades correspondientes”. (op. cit. P. 101)

    No obstante la Resolución, los representantes de ambas haciendas intentaron en varios momentos vender tierras que no les pertenecían o arrebatar lo que durante tantos años habían usurpado a Anenecuilco, sin embargo, Francisco siempre permanece atento a todos estos movimientos, y no sólo sino también a las necesidades de los trabajadores agrícolas del poblado.

    Por ello, en octubre de 1929 solicitan la ampliación de sus ejidos de acuerdo con el Art. 130 de la Ley de Dotaciones y Restituciones, aunque esta petición es remitida a la Comisión Agraria el día 2 de diciembre de 1932, nunca es debidamente atendida ni recibe ningún trámite definitivo.

    Sólo a título provisional Anenecuilco pudo seguir ocupando los campos de Zocoaco y la Taza que siendo de temporal el pueblo las convierte en tierras de riego con grandes gastos y largas jornadas de trabajo.

    Sabiendo Francisco que para todos estos trámites son necesarios los documentos que guardaban años atrás, él y “miliano”, manda sacar una copia certificada de los mismos al Archivo General de la Nación guardando los originales, cual vieja costumbre en una caja de metal hasta que le hereda a sus hijos.

    Por varios años Francisco es perseguido y acusado de rebelión por negarse a entregar los Títulos de Propiedad del pueblo a personas ajenas o a quienes quieren sacar provecho de ello; su persecución culmina hasta que logra ponerse en contacto con Lázaro Cárdenas quien va a Anenecuilco a poner en orden las tierras del pueblo y a dar plenas garantías al perseguido, prometiendo además dar al pueblo los títulos definitivos sobre sus ejidos.

    Culminando el periodo de Cárdenas, queda nuevamente en el desamparo ya que el nuevo gobierno no le otorga ninguna garantía, por ello en 1947 es baleado su domicilio (calle real, esquina con Francisco I. Madero) por elementos de la policía judicial de Cuautla, Jonacatepec y Yautepec, dirigidos por Antonio Nogueda Guzmán.

    Ante el ataque, padre e hijos responden desde adentro, su casa de carrizo y palma es su trinchera; Cirenio uno de los hijos burla la movilización policiaca y logra llegar a la Iglesia del pueblo, toca las campanas pidiendo auxilio, tal ayuda nunca se manifiesta por el miedo de los pobladores ante tanto hombre armado.

    Del exterior se ordena el cese al fuego y se exige salir con las manos en alto y entregarse; la orden y tregua no es obedecida, por ello la casa es rodeada.

    En tan cruel asalto salen heridos Francisco y dos de sus hijos: Julián y Vérulo de 17 y 22 años. Al día siguiente, uno de los cómplices gubernamentales oriundo de Anenecuilco, Santiago Bravo (a) “El Gordo” toma a Esperanza, una de las hijas de Franco Salazar y poniéndola como escudo entra a la casa para sacar a Francisco y a sus hijos quienes mal heridos y sin parque se ven obligados a entregarse, los judiciales los trasladan al puente de San Miguel (por el Camino Real), para luego meterlos a un camión de carga propiedad de un individuo apodado “La Garnacha” en el cual los conducen a la ciudad de Cuernavaca; durante el trayecto los amenazan constantemente y golpean aún con las heridas que llevan, cuentan sus sobrevivientes que en cada golpe le exigen decir dónde tiene la documentación sobre Anenecuilco y sus Tierras, ante ello responde: “Me matarán pero jamás les diré”.

    Finalmente los tres heridos son asesinados y abandonados pasando el poblado de Yautepec, en el Cañón de Lobos.

    A la distancia de ocurridos tales sucesos, no queda claro en el pueblo el origen de la acusación en contra de Francisco, unos afirman que lo denuncia su hermano argumentando el querer ampliar por fuera de la Ley el Ejido del pueblo, otros más afirman que siempre fue honrado y amable, sin embargo incitaba a sus hijos a no pasar por algo ninguna injusticia, además de que se sabe que acusa al Presidente del Comisariado Ejidal de abuso de poder con los campesinos del pueblo.

    Francisco Franco Salazar es asesinado al lado de sus hijos el sábado 20 de diciembre de 1947, sus restos descansan en el Panteón Municipal de Anenecuilco.

     

    Fuente:

    Prof. Amador Espejo Barrera. Guerrilleros y Lugares de Zapata. Dirección General de Culturas Populares. Unidad Regional Morelos. México, Enero 1997. p. 102- 108.

     

.

Fotografías:

    Las fotografías fueron digitalizadas por Diala y Brianda Sánchez Aragón. Se las proporcionó Esperanza, la hija de Francisco Franco Salazar, cuya fotografía aparece a continuación.
    http://www.flickr.com/photos/anenecuilco/page2/


    Esperanza Franco Sánchez

    Esperanza Franco Sánchez, hija de Francisco Franco Salazar, a ella le confio en secreto el lugar donde se encontraban los documentos de Anenecuilco. Quien a su vez se los dio a guardar al escritor Jesús Sotelo Inclán (por la confianza que alguna vez le tuvo su padre) , quien al morir no deja dicho dónde los guardó, pero después de un par de años su hermano Guillermo Sotelo Inclán los encuentra y entrega a nombre de su hermano al Presidente de aquel entonces Lic. Carlos Salinas de Gortari. Haciendo éste a un lado a la srita Esperanza Franco. Omitiendo su actuación en tan importante evento histórico para Anenecuilco. Sin reconocer el sufrimiento de la familia Franco.
    Fuente: Diala y Brianda Sánchez Aragón


EX-CORONEL DE CABALLERIA
FRANCISCO FRANCO SALAZAR
Anenecuilco, Mor.

Asunto: Remite certificado de hechos de armas

C.GENERAL DE DIVISION
SECRETARIO DE LA DEFENSA NACIONAL
DIRECCION DE ARCHIVO MILITAR
Presente

Mexico, D.F. 6 de enero de 1947

Honreme en remitir a ud., de la manera mas atenta y respetuosa, un certificado de hechos de armas firmado por la Ex_Coronel de Caballeria Rosa Padilla Camacho, que consta de una hoja util, donde hago constar mi actuacion militar revolucionaria, para que si no hubiere inconveniente, tenga a bien ordenar, me sea agregado a mi expediente, si es que con anterioridad se me hubiese formado y sino para que se me forme en la Dependencia correspondiente de esa Direccion a su muy digno cargo.

Respetuosamente
SUFRAGIO ELECTIVO NO REELECCION
Ex-Coronel de Caballeria
Francisco Franco Salazar

Fuente: Diala y Brianda Sánchez Aragón