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ENTREVISTA AL
SUBCOMANDANTE MARCOS
POR OSCAR HINOJOSA
Febrero 17, 1994


SOY UN MITO GENIAL, DICE EL
SUBCOMANDANTE MARCOS

En las montañas de Chiapas, 19 de febrero.- "Tienen 15 minutos para hacer sus preguntas. No hay extranjeros, no tenemos armas, no tenemos dinero. Soy un mito genial". Con estas palabras el subcomandante Marcos, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, recibió a los reporteros de EL FINANCIERO, PROCESO y THE NEW YORK TIMES.

Los objetivos de la entrevista, para los tres interlocutores, son prácticamente idénticos: la personalidad enigmática de Marcos, la historia del EZLN, el contenido político del movimiento armado zapatista y las perspectivas del diálogo que se iniciará este lunes en la catedral de San Cristóbal de las Casas.

El subcomandante Marcos, un poco poeta y talentoso autor de comunicados, convertido en leyenda al vapor, se deslinda del mundo eclesiástico y asegura que el último servicio religioso al que asistió fue a los ocho años, cuando hizo su primera comunión.

Una especie de cabaña de dos metros y medio por tres es la antesala de Marcos. Hombre de estudios que "terminó bien" la licenciatura en la Universidad Nacional Autónoma de México y realizó estudios de posgrado, es un personaje de unos 40 años, soltero y de origen provinciano.

Guerrillero sin antecedentes penales, "ni siquiera multas de tránsito", Marcos se resiste a proporcionar información amplia sobre él mismo. "No hagan el trabajo de la PGR", pide a los reporteros.

Su autoridad moral, dice, no vino el primero de enero, sino "la gané desde antes entre la tropa zapatista".

 

NINGUN CAUDILLISMO EN EL EZLN: MARCOS

En las montañas de Chiapas, 19 de febrero.- Con datos sueltos de su historia personal, que permiten trazar un perfil borroso e incierto, el subcomandante zapatista Marcos entregó en entrevista con tres medios informativos, entre ellos EL FINANCIERO, una primera cuota a la solución del enigma de su identidad oculta tras un pasamontañas, origen del desvelo de muchos periodistas ansiosos de descubrir el misterio, causa del desconcierto de los agentes de inteligencia político-militar y centro del interés de millones de personas en todo el mundo desde los primeros días de 1994.

Hombre de estudios que "terminó bien" la licenciatura en la Universidad Nacional Autónoma de México y realizó estudios de posgrado, el subcomandante Marcos es un personaje de unos 40 años, soltero, de origen provinciano, lector en los años sesenta de Rius, Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska y los escritores del "boom" latinoamericano, un poco poeta y talentoso autor de comunicados convertido en una leyenda al vapor, admirado inclusive por enemigos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y por críticos de la vía armada.

Marcos no está dispuesto a facilitar el trabajo de los agentes de inteligencia ni tampoco el de los reporteros. "No hagan el trabajo de la PGR", dice dos o tres veces a los periodistas que quieren saberlo todo acerca de él. Guerrillero sin antecedentes penales, "ni siquiera una multa de tránsito", Marcos se resiste a proporcionar información amplia sobre sí mismo, a pesar de su convencimiento de que sería contraproducente una campaña fincada en reportes de su pasado: "Dirían: con estas distinciones y anda en esto, mejor guarden su expediente, no se lo digan a nadie", expuso.

Por el trabajo que realiza el subcomandante Marcos en el EZLN "no se puede saber quién es él", explica. Si queda plenamente identificado y desaparece, va a traer problemas al Ejército o bien si desaparece con pasamontañas, cualquier otro se pone el pasamontañas y dice: soy Marcos, agrega.

Una constante cruza la entrevista: la vehemencia del subcomandante insurgente en deslindarse del mundo eclesiástico. Cuando uno de sus tres interlocutores pregunta si el simbólico nombre de Marcos le viene del evangelista, replica con firmeza: "No, no. Dios me libre, no. Los periodistas insisten mucho en la liga religiosa. No".

Hombre también de obsesiones, con frecuencia aludiría en la entrevista a los comentarios de periodistas. A veces sin venir directamente al caso, citaría con leve contrariedad al columnista principal de este diario, Carlos Ramírez.

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Ah, por cierto, dice Carlos Ramírez que me tomaron una foto en los servicios religiosos. Para qué me quito el pasamontañas si la seguridad del Estado ya tiene mi foto. El último servicio religioso en el que estuve fue cuando tenía ocho años, mi primera comunión.

PREGUNTA.- Es decir, hoy no tomaste ceniza --preguntó uno de los periodistas en la entrevista de tres.

-- No. --respondió Marcos.

PREGUNTA.- No eres religioso en el sentido eclesiástico del término --dijo otro.

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Sí. O sea, que tenga cargo en la estructura de alguna religión, no. Ninguno.

PREGUNTA.- ¿No estudió...?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Seminarista, no. Ni para padre, ni Papa, ni Nuncio Apostólico. Nada de eso.

PREGUNTA.- Bien, volveríamos a...

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Pérate. Ni soy catequista, ni párroco, ni nada. Así ponlo, porque luego dicen que soy Joel Padrón.

PREGUNTA.- ¿Te dices ateo, o sería una palabra demasiado radical?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Ese es uno de los temas que me prohibieron. Explican mis compañeros que si respondo que soy religioso, entonces van a decir que el movimiento es religioso. Si digo que soy católico van a decir que los católicos, si respondo que soy musulmán... Entonces, no.

+ Una de las hipótesis que circulan en los medios castrenses y periodísticos sobre el EZLN concibe el movimiento armado como una obra de catequistas y curas, en cuya cúspide estaría colocado el propio obispo Samuel Ruiz García, el 'comandante Sammy', como burlonamente le llaman algunos. La inteligencia militar trabajaría actualmente en la pista de un sacerdote desaparecido hace varios años, de apellido Alejo, que hoy sería el legendario Marcos. A las montañas de Chiapas no tardan en llegar estas versiones.

Más tardaron en llegar probablemente el enviado de EL FINANCIERO, así como Vicente Leñero, de PROCESO, y Tim Golden, de THE NEW YORK TIMES. Sin permiso para ver desde el inicio del viaje los tres, acompañados del fotógrafo Juan Miranda, a ciegas cruzamos el territorio dominado por el EZLN hasta llegar a la presencia de Marcos, el personaje espectacular del último mes y medio.

En distintos vehículos en el trayecto, uno de ellos de carga, salto a salto y sobresalto, el grupo periodístico recorrió un camino pedregoso, de curvas constantes. Sobre una banca en el vehículo se acomodan como pueden los periodistas. El fotógrafo se instala, plástico, sobre una llanta de repuesto. Logra dormir, cuenta después, pese a los accidentes del camino. El viaje, al menos para uno, resulta una licuadora, literalmente.

Al iniciar el viaje, el reportero se pregunta si el destino será la selva chiapaneca. Como otros se ha maravillado ante el espectáculo del verde lacandón, que reina a sus anchas en miles de hectáreas por estos rumbos del sureste mexicano. El verde está por doquier, en matices sin fin, mil variedades del esplendor selvático. Con el sol de su lado, durante el día verde expresa la fuerza inapelable de la selva. Pero en la noche --verde y luz en reposo-- es imposible saber cuál es la ruta y cuál es el punto final del recorrido.

En alguno de los retenes --que sirven lo mismo para aclaraciones que para desorientar a los viajeros-- los vigilantes del EZLN piden a los periodistas sus relojes, que les serán devueltos al regreso; es una disposición más para dificultar a los visitantes los cálculos sobre el tiempo transcurrido y distancias recorridas.

Antes de llegar a la presencia del personaje más buscado por los periodistas y los agentes de la inteligencia gubernamental, el grupo de cuatro reporteros cruza ahora con los ojos muy abiertos, linterna en mano, una loma lodosa en la fría madrugada.

Una especie de cabaña de dos metros y medio por tres es la antesala de Marcos. Unos cuantos minutos habían permanecido los entrevistadores tendidos sobre cobijas en la cabaña cuando una figura negra, espectral casi, como conviene a un personaje próximo al mito, penetra resuelto en el pequeño espacio, con voz enérgica y sarcasmos a la ofensiva:

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Tienen 15 minutos para hacer sus preguntas... No hay extranjeros, no tenemos armas, no tenemos dinero. Soy un mito genial.

+ Sale, pero en una rápida vuelta pregunta a los periodistas que se reincorporan súbitamente:

SUBCOMANDANTE MARCOS.- ¿Quién es Oscar Hinojosa?

-- Yo. --responde el autor de estas notas, intrigado.

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Dice Carlos Ramírez en EL FINANCIERO que me estoy salinizando --inicia Marcos las alusiones obsesivas a los críticos del EZLN.

+ El objetivo de la entrevista --que duró cuatro horas en la madrugada-- para los tres interlocutores de Marcos es prácticamente idéntico: la personalidad enigmática de Marcos, la historia del EZLN, el contenido político del movimiento armado zapatista y las perspectivas del diálogo que se iniciará mañana lunes en la catedral de San Cristóbal de las Casas, serán los ejes de la conversación. Las preguntas saltan a veces de un tema a otro, sin agotar el anterior, en el afán de cada entrevistador de redondear los asuntos de su mayor interés, pero no es el desorden el que rige la conversación.

Niega Marcos que el papel sobresaliente que cumple de cara a los medios de comunicación en el mundo de los ladinos genere envidias o celos al interior del Ejército Zapatista.

SUBCOMANDANTE MARCOS.- La autoridad moral de Marcos no vino el primero de enero, sino que la gané desde antes entre la tropa zapatista. Si ustedes dicen: 'Qué bonito escribe', a ellos les vale madres. Como quiera, siguen respetando a Marcos por lo que pasó antes, no por lo que pasa ahora. Así es que nos deja inamovibles.

+ Según las explicaciones del subcomandante guerrillero, su papel como enlace del EZLN con los medios de comunicación es circunstancial, producto, en principio, de la impaciencia de los periodistas que el primero de enero en San Cristóbal de las Casas se desesperaron en el lento diálogo con los comandantes indígenas. Todos los comandantes estaban presentes en la toma de San Cristóbal, pero los periodistas buscaron a Marcos porque él habla fluido español.

PREGUNTA.- Y se crea el mito de Marcos...

SUBCOMANDANTE MARCOS.- No, a mí me es inverosímil, me es inamovible --responde el subcomandante.

PREGUNTA.- No lo ves.

SUBCOMANDANTE MARCOS.- No lo veo. Yo no obtengo ningún beneficio. No sabemos si vayamos a sentir algún beneficio. Yo no sé nada, pues, de lo que está pasando. Yo nada más me entero cuando un periodista está enojado porque no le doy una entrevista. De cuando acá soy tan famoso que me regañan porque soy exclusivista.

PREGUNTA.- ¿Pero no acaso es parte fundamental de la simpatía del EZLN el hecho de que se ha creado un imán de misterios, de expectación sobre quién es esta persona que escribe tan bien...?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Pero es pura ideología, como dicen allá arriba. No, entre nosotros no existe ningún caudillismo, ningún protagonismo.

PREGUNTA.- Bueno, pero caudillismo en el buen sentido.

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Pero en el interior del EZLN no produce ningún efecto.

+ Los periodistas que querían saber todo de Marcos, el personaje que lleva el nombre de un camarada del guerrillero muerto hace diez años, comprobaron que el subcomandante no deja ver su biografía mucho más de que deja ver su cara semioculta en el pasamontañas. Uno de los entrevistadores quiso saber inclusive si Marcos poseía varias de estas prendas que, además de todo, permiten proteger el rostro del duro frío de la montaña. "El es único", respondió el personaje.

También habló Marcos acerca de la máquina en la que escribe sus comunicados y cartas, famosas por la carga irónica y el dominio del lenguaje que reflejan. El subcomandante, responsable con su firma de los comunicados del EZLN, explicó que los textos los escribe a mano o los dicta y en algún otro lugar, sobre hojas que llevan su firma, se "pasan en limpio". Esta breve explicación aclara las dudas de los reporteros que se sorprendían por la calidad tipográfica de los comunicados, tal que sólo podrían ser elaborados en un equipo moderno impensable en las montañas del sureste mexicano, centro de operaciones de Marcos.

PREGUNTA.- ¿Tienes en la montaña una máquina de escribir?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- No, aquí con qué chance. Hay que ver lo que falta.

+ Lo primero que bota un guerrillero, dijo, es la máquina de escribir. "Yo lo primero que boté cuando corrimos después de Rancho Nuevo fue la máquina de escribir. No sé si le puedan preguntar a Godínez si la tiene por ahí. Yo creo que no porque no hace comunicados".

PREGUNTA.- ¿Era una máquina portátil?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Sí.

PREGUNTA.- ¿Mecánica?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Sí.

PREGUNTA.- ¿Olivetti?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Sí, con eso escribíamos. Bueno, no era la época de comunicados. Era para órdenes operativas. Quedó botada por ahí. Quién sabe quién la agarró.

PREGUNTA.- Oye, ¿los pasamontañas son chiapanecos?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Auténticamente.

PREGUNTA.- Del mercado de San Cristóbal, ¿no?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- De los mercados de San Cristóbal, de Ocosingo, etcétera. El primero de enero alguien preguntaba sobre la posibilidad de que hubiera alzamientos en otros lados. Sí, le dije.

PREGUNTA.- ¿Y cómo saber dónde?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Donde empiecen a comprar muchos pasamontañas, ahí va a ser el siguiente golpe.

+ Marcos, que en un comunicado había hecho creer que se trataba de un experiodista convertido en guerrillero, dio a entender que alguna vez colaboró en publicaciones, pero profesionalmente nunca desempeñó el oficio de quienes tenía enfrente. "Nunca recibí ningún chayote, eso sí. A lo mejor ustedes saben lo que es chayote, es dinero entregado por las dependencias públicas a periodistas que lo aceptan". Sin embargo, por razones de seguridad se rehusó a precisar en qué escuela y en qué año había realizado sus estudios.

En otra parte del diálogo sobre el pasado de Marcos, reveló que alguna vez había publicado un texto en la Universidad, pero con el sentido del humor que lo ha convertido en un personaje sobresaliente en muy pocos días, agregó: "No lo vuelvo a hacer". El o los textos --tampoco en ese detalle hubo precisión-- no eran literarios, porque en opinión del subcomandante Marcos "la literatura es para las mujeres, o sea, para darle a las mujeres, no para publicarla".

PREGUNTA.- ¿Eres casado?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- No.

PREGUNTA.- ¿No tienes compañera?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- No soy homosexual tampoco, porque luego dicen: "No está casado, corre para...".

PREGUNTA.- ¿Tiene compañera? Hay varias propuestas para ello.

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Qué triste es la montaña. No. Pues así es.

+ Marcos negó que en su pasado haya coincidido en la Universidad o en alguna organización social con personajes de la izquierda que ahora trabajen en el gobierno o Pronasol. A los intelectuales de izquierda los conoció por sus publicaciones, pero nunca personalmente ni ingresó en sus círculos. Resuelto a no revelar información precisa sobre su pasado político y académico, en cambio no se resistió a contar que sus primeras lecturas políticas fueron "Los Agachados" y "Los Supermachos" de Rius; "Días de Guardar" y "Amor Perdido" de Carlos Monsiváis; "La Noche de Tlatelolco", de Elena Poniatowska y la revista SIEMPRE! de José Pagés Llergo.

PREGUNTA.- Es decir, tendría razón Carlos Fuentes cuando dijo que tú has leído más a Carlos Monsiváis que a Carlos Marx.

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Cuando menos primero, sí. Pero antes que Monsiváis era Rius. En la provincia la política llegaba por Rius o no llegaba. Así era, punto.

PREGUNTA.- ¿Eso es en los años sesenta?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Ya hasta sacaron cuentas los de la PGR. Sí, en los años sesenta la cultura en provincia estaba muy ralita. No había ninguna posibilidad crítica ni análisis de nada. Eran las historias de Rius las que llegaban.

PREGUNTA.- ¿Podríamos decir que tu estilo literario tiene influencia de Monsiváis o de algún otro? ¿No leíste a Ibargüengoitia?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- De uno que escribió una obra de teatro que se llama "Los Albañiles" --dijo ante el dramaturgo Leñero.

+ Lector "cuando era chavo" de Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, César Vallejo Neruda, Gabriel García Márquez ("un caso especial"), León Felipe, Antonio Machado, Efraín Huerta, Rosario Castellanos, Jaime Sabines. Después leyó a Jorge Luis Borges y Ernesto Cardenal. De Octavio Paz sus ensayos, pero poesía no, "nunca leo mucho".

Marcos, el subcomandante próximo al mito, transportaba al principio libros junto con la carga habitual del guerrillero en entrenamiento. "Cuando uno llega quiere llevar la biblioteca completa, pero como te dan la carga pareja de balas y de alimentos, además de los libros, pues los terminas botando", explicó.

Caminante cotidiano en el filo de la navaja, Marcos piensa que "ya no tengo nada que perder". De ahí que adopte la actitud de que "si me van a criticar mi estilo literario, me tiene sin cuidado. Y si les gustan mis cartas o no les gustan, también me vale madres, como quien dice".

Federico Campbell, el escritor y colaborador de EL FINANCIERO, ilustró a los periodistas recientemente en San Cristóbal sobre la asombrosa coincidencia de que Zapata, Sandino, Malcom X y el Che Guevara, cuatro revolucionarios de distintas épocas del continente, murieran a los 39 años. El dato sirvió para plantear a Marcos el tema de la muerte. "La veo como lógica", respondió.

PREGUNTA.- ¿A tu edad?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Sí. Sesenta y tres años es una edad en que así se ve la muerte, respondió.

+ Reafirmó, en esta conversación con tres periodistas, que está viviendo "de prestado". Según la cuenta, agregó, a nosotros nos iba a caer el mundo encima el primero de enero. Entonces, cada día que pasa después del dos de enero es extra. Por eso ahora escribo como loco todo lo que no escribí. Si Petrita me escribe una carta, yo le contesto y le tiro todo lo que quise decir algún día y no lo dije. Petrita ahora debe estar escribiendo ocho cuartillas.

Conocedor de las lenguas indígenas tzeltal --"me doy a entender y entiendo lo que me dicen"-- tzotzil, chol, tojolabal, mixteco-zapoteca, tarahumara, mexica, náhuatl, el subcomandante Marcos se ganó la confianza de las comunidades del mundo indio en Chiapas, después de que cargó igual que ellos, caminó igual que ellos y se "chingó" igual que ellos.

PREGUNTA.- Tu incorporación a las comunidades indígenas ¿te comprometió para siempre? ¿Nunca pensaste irte de aquí?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Sí.

PREGUNTA.- ¿Pensabas ir y regresar a no? ¿Le apostaste todo a Chiapas?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Le aposté todo a la montaña.

 

POR EL TLC, SALINAS OMITIO A LA
GUERRILLA: MARCOS

En las montañas de Chiapas, 20 de febrero.- Después de descubrir a la guerrilla indígena, que preparaba un ataque a varias ciudades, el Ejército mexicano se retiró hace seis meses de la zona sobre la que había comenzado a desplegarse, seguramente "por decisión política del Presidente" Carlos Salinas, comprometido como estaba en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio, declaró el Subcomandante Marcos durante una conversación en el frío de la montaña, que empezó en la madrugada, continuó al amanecer y concluyó en la mañana.

Personaje de celebrada capacidad para el sarcasmo y la ironía, hecho por decisión existencial a la dura vida de la montaña, el subcomandante zapatista es --paradojas de la lucha clandestina-- un hombre de epidermis notoriamente sensible a las críticas y opiniones adversas. A las claras mejor a sí mismo en la escritura de cartas y comunicados que en la exposición oral, el Subcomandante Marcos con frecuencia deja inconclusas las ideas que desarrolla, al menos durante la entrevista que, junto con otros dos medios informativos, concedió a EL FINANCIERO. "Creo que estoy siendo confuso", dijo en un momento de la conversación.

Aunque advirtió a sus interlocutores que, por instrucciones de los comités clandestinos, eventualmente dejaría sin responder algunas preguntas, en realidad sólo excepcionalmente no lo hizo.

Reconoció, "esa es la verdad", que algunas unidades del ejército federal "pelearon con honor militar, evitaron el afectar a la población civil y se enfrentaron a nosotros de todo a todo y nos dieron y les dimos, como es en una guerra" y puntualizó que "no me atrevería a decir que las violaciones de los derechos humanos es la política del Ejército mexicano".

Sin embargo, ratificó que la fuerza aérea realizó bombardeos sobre áreas civiles, específicamente en la Cañada de Patehuitz --entre San Miguel y San Quintín, en Ocosingo--, sólo que no existen testimonios en los medios de comunicación porque "como está en la selva, los periodistas no quieren ir" a documentar los agujeros que cavaron las bombas o los roquets, "a 20 o 30 metros de las casas". Los reporteros, dijo, no quieren ir al cerro.

Tim Golden, corresponsal de THE NEW YORK TIMES, uno de los interlocutores de Marcos, replicó que él insistentemente trató de llegar a Patehuitz. Seguramente, contestó el jefe zapatista, el periodista norteamericano trató de entrar a la zona un día que los comités clandestinos ordenaron cerrar el paso a Patehuitz, "porque habían entrado unos de Gobernación".

En casi cuatro horas de entrevista, el Subcomandante Marcos se ocupó de la formación, crecimiento, luchas y tiempos difíciles del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, pero también de las perspectivas de la paz y de la guerra, así como del proyecto político del EZLN, de las divergencias que advierte en el equipo de Salinas de Gortari y de las presiones que resiente, presumiblemente, el comisionado especial Manuel Camacho Solís, de una fracción del propio grupo en el poder.

Del descubrimiento que hace seis meses hizo el Ejército mexicano de los preparativos de un ataque del EZLN, Marcos dijo que a su juicio la decisión de retirar las tropas federales fue tomada por el presidente Salinas, porque las fuerzas armadas gubernamentales encontraron "elementos para darse cuenta que es un movimiento guerrillero, mexicano, que planea acciones sobre las ciudades".

En las instalaciones que descubre el Ejército mexicano figura inclusive una maqueta a tamaño natural del palacio municipal de Ocosingo. En esas circunstancias, explica el subcomandante Marcos, "el Ejército federal reacciona, como debería de reaccionar, entra y empieza a desplegarse".

PREGUNTA.- ¿Sí estaba bien informado el Presidente?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Sí, porque quién más le puede decir al Ejército que se eche para atrás. El Ejército empieza a desplegarse, va a operar y a acabar con los guerrilleros, pero a los pocos días de que se está desplegando se retira. Esa no es una decisión militar. Es una decisión política.

+ Sin embargo, Marcos está convencido de que los militares gubernamentales pensaron que el EZLN era un grupo aniquilable. "O sea, que no había apoyo en los pueblos, que no había grandes contingentes. En todo caso, era una guerrilla que se podía aniquilar. Pero el hecho de aniquilarla --suponiendo que no se toca a la población civil-- significaba, para el Gobierno federal, reconocer que había guerrilla. En vísperas del TLC, elucubramos nosotros, pues lo que hace el Gobierno es meter el freno. No creo realmente que haya sido error del Ejército federal el que se replegara. Estoy seguro que es una decisión política de muy arriba. Y no puede ser más que del Presidente de la República".

El Subcomandante Marcos también sostiene que el gobierno no se atreve a decir que "sabía que existía la guerrilla" y que proyectaba atacarla este año. "Ellos tenían preparada una ofensiva para enero, pero la iban a manejar como narcotráfico. Nosotros teníamos entonces que salir en términos militares de tal forma que los compañeros del EZLN no tuvieran que pelear con ese problema de tratar de convencer a los medios y al pueblo de que no era el Chapo Guzmán, que no eran agentes de la CIA, ni cubanos, ni soviéticos. Ese era el esfuerzo principal".

El Subcomandante Marcos, finalmente presente en los diálogos de paz en San Cristóbal de las Casas, expresa, como posición del Comité Clandestino Revolucionario Indígena acerca de la gestión del comisionado Camacho Solís, que éste actúa --como se observa en algunos cambios de actitud-- como si estuviera sometido a presiones, "no precisamente de nuestra fuerza armada" sino "creo que de la federal, creo que del Gobierno".

PREGUNTA.- ¿Del Presidente?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Yo creo que en concreto sí, o alguno de los grupos de poder. Pero se ve que primero Camacho hace una propuesta y luego tiene que desdecirse, pero no por iniciativa propia, sino porque alguien lo está presionando. Entonces se ve que está sujeto a muchas presiones.

+ Marcos explica que los cambios de actitud de Camacho se refieren a su posición pública, porque en las negociaciones confidenciales "si él dice una cosa la hace". Como ejemplo de la cambiante posición pública de Camacho recuerda que en una declaración del comisionado éste exponía la disyuntiva entre la paz o el endurecimiento, planteamiento que "no checaba", dice Marcos, porque en ese momento el EZLN negociaba sin obstáculos la creación de zonas francas. Otro caso difícil en las negociaciones a distancia entre Camacho y el EZLN fue el del exgobernador Castellanos Domínguez, cuyas complicaciones hicieron decir a Marcos: "No sabemos lo que está pasando adentro".

En una exposición inicial, el guerrillero explicó que el EZLN nació en las montañas de la selva Lacandona, con dos componentes políticos básicos: un grupo campesino indígena politizado por encima del promedio, con experiencia en la lucha abierta a través de organizaciones pacíficas y legales y un pequeño núcleo de individuos de la ciudad --12, como el comando castrista que sobrevive a la travesía de Granma-- que "viene del agotamiento de las salidas políticas y de la falta de espacios democráticos". Es el año 1983.

El contexto social prevaleciente entonces fue el caldo de cultivo del EZLN. A pesar de la lucha campesina, toma de tierras, manifestaciones, continuos viajes a la Secretaría de la Reforma Agraria, el gobierno se negaba, en los hechos, a responder a las demandas de tierra de los indígenas, según la explicación de Marcos.

Por otro lado, las guardias blancas de los finqueros --a diferencia de años anteriores en que actuaban aisladamente-- "empiezan a agarrar una estructura paramilitar, inicialmente para defenderse de la situación social y luego para invadir tierras ellos, es decir, para despojar a los campesinos".

En el seno de la naciente organización rebelde, un pequeño grupo planteaba embrionariamente la tesis de la lucha armada, pero llega a la conclusión de que un trabajo político previo con la población "la llevaría --y aquí está lo importante para nosotros-- a pensar en la lucha armada como una forma de lucha más".

El contexto internacional de los últimos años, el derrumbamiento del campo socialista, la derrota electoral del sandinismo, las negociaciones de la guerrilla salvadoreña, entre otros acontecimientos-- aparentemente alejaba las condiciones para la vía armada, pero la situación de vida de los indígenas, de creciente penuria, enfermedades y muerte, produjo en las comunidades indígenas un estado de ánimo propiciatorio del alzamiento armado.

Ante las circunstancias adversas, los impulsores de la organización zapatista sintieron temor de que las comunidades abandonaran el proyecto, "porque ya teníamos decenas de pueblos organizados". Pero cuando "empezamos a hablar con los compañeros de los que después se llamarían comités clandestinos, recibimos informes sobre el crecimiento del EZLN, explicó el personaje.

Se preguntaron entonces los organizadores, ¿qué está pasando?, en lugar de perder fuerza la ganamos. "Lo que estaba pasando es que las condiciones de vida se estaban cerrando mucho. Ahí estaba la política económica de Salinas cobrando muertes, pero a lo bestia".

Desde 1983, el grupo de los 12 --expone el subcomandante zapatista--, "vimos morir a mucha gente, a miles de niños, que morían en las manos de sus padres"". Los organizadores del EZLN, indica, durante un largo tiempo desarrollaron campañas de salud que el gobierno no realizaba. "No por asistencialismo, sino porque era nuestra gente, la tropa combatiente estuvo haciendo eso y se nos moría la gente en las manos", explica.

Dibuja Marcos, en este capítulo de la entrevista con tres medios informativos, escenas de la situación de guerra en la selva chiapaneca:

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Había niños de cuatro o cinco años que jugaban a ser zapatistas: "Yo cuando sea grande voy a ir a la montaña a pelear". Y al otro día ya estaban muertos, de diarreas, de calenturas. Las niñas también jugaban antes de la guerra, y ahora más, a que cuando fueran grandes en lugar de casarse se irían a la sierra, a las montañas, porque veían a otras mujeres con armas que aprendían siempre algo, porque tenían que aprender, por lo pronto, español, que para una mujer en una comunidad indígena es casi imposible. Casi siempre es el varón el que aprende el español.

+ "Entonces, continúa el Subcomandante Marcos, cuando ellos se deciden a ponerle plazo a la guerra y nos plantean: ¿te vienes o te quedas?, ya sabíamos sus argumentos: '¿Cuál es el problema, si la muerte es nuestra? Nada más que ahora vamos a decir cómo nos vamos a morir'.

"Nosotros no podíamos decir: 'No, espérate, no hay condiciones, sobre todo hay otras alternativas'. Pero nosotros sabíamos que no había otra salida porque la gente moría por miles. No era justo decir: 'No, espérate otros cinco años, a ver si el nuevo gobierno va a cambiar' ".

La radio de banda civil transmitía, dice, informes sobre la muerte en cadena de niños, por diarrea, calentura y otras enfermedades. En algunas temporadas del año --marzo, abril, mayo-- mueren muchos niños, por la época de agua. "Por eso es difícil, con esa lógica de muerte, supeditar esto a si somos populares en la prensa o si está bajando la popularidad de Marcos, como dice Carlos Ramírez. Como es difícil sentarse a dialogar porque si no vamos a perder la iniciativa política. Nosotros, ¿cuándo íbamos a pensar que íbamos a tener la iniciativa política nacional? Nos conformábamos con que alguno quedara vivo después de todo el desmadre que siguiera a la lucha".

En otro de los temas desarrollados en la entrevista de EL FINANCIERO, PROCESO y THE NEW YORK TIMES, el Subcomandante Marcos sostuvo que desde la llegada del grupo de los 12 se produjo un choque con la Diócesis encabezada por el obispo Samuel Ruiz. "Nosotros planteábamos la necesidad de preparar la lucha armada y ellos se oponían. Hay que dirigir el esfuerzo a proyectos económicos y de salud que resuelvan las necesidades inmediatas de las comunidades indígenas y campesinos, sostenían". Agrega:

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Nosotros dejamos que la realidad se impusiera. Los compañeros hacen el esfuerzo, el Estado los ahorca otra vez y la cuota de muerte se incrementa. La gente está clara de sus condiciones de vida. No piensa que está pobre porque Dios así lo quiso. Nosotros evitamos el choque con la iglesia y esperamos que el tiempo nos fuera dando la razón.

PREGUNTA.- A Don Samuel se le acusó de que la Iglesia planteaba un cambio radical que favorecía la lucha armada, plantea uno de los tres entrevistadores.

SUBCOMANDANTE MARCOS.- No sé cómo lo hayan... Pero nosotros que estuvimos allí sabemos que el esfuerzo de la Diócesis de San Cristóbal iba precisamente en sentido contrario al que nosotros planteábamos. Nosotros pensábamos que la realidad también educa y que el Estado mexicano estaba de nuestro lado, en el sentido de que iba a demostrarle a esa gente que no bastaba esa lucha, sino que se necesitaba otra.

PREGUNTA.- El carácter de mediador de don Samuel demuestra ahora cuál era su posición.

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Lo que pasa es que en el EZLN la dirección real, no es propaganda, es indígena. Y ellos reconocen en don Samuel a alguien que no es del enemigo aunque tampoco es de nosotros. Entonces cuando ellos dicen quién va a estar en medio para poder hablar, pues el que ha estado en medio de por sí es don Samuel.

+ El columnista Carlos Ramírez aparece recurrentemente en la entrevista, aun si ninguno de los periodistas alude a él. Es Marcos quien, venga o no directamente al caso, lo cita, con una perceptible carga de disgusto o resentimiento. Como cuando el autor de esas notas hace una "interrupción pequeño-burguesa" para invocar el acuerdo de que el fotógrafo Juan Miranda, de PROCESO, le tomara fotos.

Marcos acepta, "claro, pero no dice Carlos Ramírez que estoy como 'vedette' ante los reflectores".

También accede, en otro momento de la charla que se desarrolla en presencia de una docena de combatientes obligados a suspender el sueño por la presencia de los periodistas, a una rápida referencia a las dificultades en la formación del EZLN.

PREGUNTA.- Hasta donde sea posible, ¿cuáles han sido los tiempos, las etapas difíciles del EZLN? En toda organización política o social suele haber diferencias, distensiones, deserciones, facturas. ¿Qué es posible saber ahora de la historia de las dificultades del Ejército Zapatista, de sus deserciones, fracturas, aplicación de disciplina interna, pugnas internas?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Como la vida en la montaña es muy dura, hubo muchos compañeros que no la aguantaron. Pedían su baja y se iban. Decían: "A este nivel de combatiente no puedo, pero en cambio soy capaz de desarrollar trabajo político o me quedo en el pueblo y ahí desarrollo mi contribución". Así salieron muchos y entraron muchos. No aplicamos el principio ese de que el que no aguante se muere. No se trataba de desertores. Simplemente los compañeros cambiaban de nivel. Unos subían y otros bajaban en su nivel de participación. Había quien se aventaba y botaba todo y se iba a la montaña y había quien decía: "No, yo me quedo aquí en mi pueblo, con mi mujer y les ayudamos a pasar carga y les mandamos un poco de tortilla". Nunca ejecutamos a nadie. No.

+ El EZLN, expone el subcomandante zapatista, "no nace democráticamente, nace como organización político-militar o sea, con un mando central, pero conforme crece, la forma de organización política y democrática de las comunidades indígenas permea y domina en el Ejército Zapatista, al grado de que la dirección se tiene que democratizar. Por eso ellos dicen: hay acuerdos fundamentales sobre los que no puedes negociar y fuera de ellos tienes oportunidad de aceptar cosas. Un acuerdo fundamental era, por ejemplo, empezar la guerra a más tardar a las cero horas de 1994. Tú tienes que cumplir eso. Puedes empezar el primero de enero de 1994 o el 31 de diciembre de 1993, pero a fuerza tienes que empezar".

A pesar de que destaca el principio tradicional en las comunidades indígenas de que las decisiones mayoritarias obligan a todos los componentes de cada conglomerado, Marcos reconoce que "está mal" que esa norma se aplique en casos extremos, "porque no es lo mismo el acuerdo de la comunidad para abrir una brecha o cercar un potrero que lanzarse a una guerra. ¿Cómo pueden decir, por acuerdo de la mayoría, vamos a pelear todos, hasta el que no quiere hacerlo? No, no está bien".

Ejército compuesto fundamentalmente por población indígena, según las explicaciones del subcomandante zapatista, el EZLN inicialmente estuvo integrado en 75 por ciento por campesinos de las principales etnias de la región "con un nivel político muy avanzado" y 25 por ciento de gente que procedía del medio urbano.

Actualmente, dijo el personaje, entre cinco y 10 por ciento de la composición total del EZLN corresponde a la población urbana y en la dirección del movimiento armado estaría ubicado entre uno y dos por ciento de los citadinos de origen.

Del grupo original de los 12 urbanos, tres se mantienen en la lucha en la montaña, cinco están "en otras partes de la República" y otros murieron.

Pero entre los urbanos no figuran jóvenes radicalizados de movimientos universitarios recientes, según sostuvo el entrevistado de la madrugada, ni miembros del Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo (PROCUP), ni del Partido de los Pobres, ni de la Liga Comunista 23 de septiembre, "ni nada que se conozca".

Reafirma también que con la organización armada zapatista no tienen vínculos los autores de comunicados apócrifos o los responsables de bombazos, explosiones y atentados de los primeros días del año en diversos lugares del país.

Categóricamente se deslinda también de organizaciones terroristas, incluido el movimiento maoísta peruano Sendero Luminoso y revela que, entre "tantos anónimos que mandan", un tal "comandante Camilo" le envió un volante hecho en mimeógrafo, medio mal", en el que plantean que "Chiapas se debe escindir de México, independizarse", y le pide que no entregue al exgobernador Absalón Castellanos, porque si no le dirán que lo hizo por dinero. "Pero ya lo había entregado, llegó tarde el mensaje. También me dice que no entregue las armas. Me da una serie de consejos".

El personaje que junto con otros delegados zapatistas llegó el domingo al mediodía a la catedral de San Cristóbal de las Casas cubierto por el pasamontañas, en manifestación de desacuerdo con la falta de reconocimiento político que demandó infructuosamente en las negociaciones epistolares con el comisionado especial Manuel Camacho Solís, reafirmó que el EZLN no se desarmará antes de que haya techo, tierra, paz, salud, educación, democracia y otras demandas por las que "podemos esperar otros 500 años", como aguardaron los indígenas igual cantidad de años antes.

Sobre las perspectivas del diálogo de paz que este lunes se inicia, el subcomandante expuso, en referencia a las expectativas en el campo económico, específicamente en cuanto a la eventual reforma agraria en Chiapas, que nunca la tuvo.

SUBCOMANDANTE MARCOS.- El territorio donde se mueve el EZLN es muy amplio y tiene diversas características. Hay lugares donde todavía es posible el reparto agrario, mientras en otros sitios no hay tierra sino piedras o reservas ecológicas que los indígenas no pretenden desmontar. En algunos lugares, por tanto, sí se podrá plantear una reforma agraria, como reparto de tierra, y en otros lados tendrá que realizarse una fuerte inversión productiva, sobre todo en Los Altos donde, a diferencia de la selva, donde hay más tierra y fincas, la posibilidad de reparto agrario es muy limitada. En Los Altos se necesitan más bien proyectos económicos, financiamiento y otras salidas productivas.

PREGUNTA.- ¿Ustedes sugieren algunas posibilidades en cuanto a proyectos productivos; microempresas, por ejemplo?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Los compañeros plantean cooperativas, pero que abarquen todo el proceso, o sea, producción y comercialización.

PREGUNTA.- ¿Qué tipo de productos?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- De eso es de lo que no hay nada. Sólo muerte podemos producir y exportar cólera, disentería, tifoidea. No hay nada pues.

+ Comenzaba a clarear en el cuartel de Marcos cuando expuso su extrañeza por el hecho de que "nos quieren hacer partido político sin que nosotros lo queramos". Además, la conversión del EZLN en partido político significaría la fractura del Ejército Zapatista, advierte. "Lo que cohesiona al EZLN, lo hace alzarse, resistir y poder moverse de lo militar a lo político y de lo político a lo militar es eso, que no es un partido político", explica Marcos.

PREGUNTA.- ¿Pero a la larga el EZLN tendería a la toma del poder para cambiar el sistema?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- No, como Ejército Zapatista no es posible, porque faltarían los obreros, las clases populares, una estructura partidaria, cosas que no tiene el Ejército Zapatista.

PREGUNTA.- ¿El EZLN confía en que otros movimientos se levanten y constituyan una fuerza nacional que permita ese cambio?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Sí, estamos seguros de eso. Seguro que se va a dar. No digo que antes del 21 de agosto. Ojalá. Pero que para allá va este país o para una guerra civil más grande que la de Chiapas no hay duda.

PREGUNTA.- ¿Esta es una esperanza?

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Sí. La esperanza es que no haya guerra civil. Que se genere un movimiento suficientemente amplio para que realmente las diferencias se diriman en otro terreno.

-- En algunos comunicados, el EZLN ha utilizado una expresión, "movimiento nacional revolucionario", que es una expresión priísta utilizada hasta el sexenio de Miguel de la Madrid y se utilizó con vehemencia en los sexenios de Echeverría y López Portillo. Parecería inclusive que es una expresión desgastada, fuera de época, que deja de ser usada hasta que Salinas de Gortari inventa el liberalismo social --plantea el reportero de este diario.

SUBCOMANDANTE MARCOS.- ¿Es una pregunta o es un regaño? Yo siento que me estás regañando. El comité, que es el que decide qué tenemos que decir en los comunicados, lo que quiere es que entren más en nuestra lucha, o sea, que se trate de un movimiento nacional de los que estén de acuerdo con nuestra revolución. Que sea movimiento nacional revolucionario o revolucionario nacional, no importa. Los compañeros no han leído a De la Madrid ni a López Portillo.

 

 

Periódico EL FINANCIERO
20 de febrero de 1994
Entrevista al Subcomandante Marcos
Por Oscar Hinojosa


Nota del compilador: Según Vicente Leñero, quien también asistió, la entrevista se efectuó el día 17 de febrero, pero Hinojosa fecha su primera parte como 19 de febrero y la segunda parte como 20 de febrero. 


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