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ENTREVISTA AL
SUBCOMANDANTE MARCOS
POR IGNACIO NÚÑEZ Y
JUAN MANUEL ALVARADO
Marzo 9, 1994


En un lugar de la Selva, Chis.- Dejó su semblante frío sin abandonar su arma, sonrió a través del pasamontañas y nos llevó a su comunidad; nos permitió ver una de las chozas en las que vive, relató parte de su infancia, juventud y madurez.

Entristeció ante el amor que quedó atrás y dibujó su país ideal... todo esto lo hizo el "subcomandante" Marcos en un poblado al que llegamos sin saber su nombre ni ubicación exacta.

Permitió conocer el "subcomandante" amable y su intimidad, relató así parte de su vida y mostró sus costumbres, recordó haber vivido en Monterrey por un año y reflexionó con nosotros sobre lo ideal y lo triste, sobre su identidad desconocida y su "sin futuro", pero principalmente dejó ver al Marcos que como él dice: "En cualquier momento puede morir".

La ansiedad de hablar con el "subcomandante" no disminuyó; pero ésta fue superada por la inquietud de conocer al Marcos o a la persona que se cubre con este nombre falso.

Con esta idea salimos los reporteros de EL NORTE y REFORMA, y un fotógrafo en busca del encuentro, un encuentro tal vez frustrado.

Preparados con un jeep rentado, un bote de gasolina, cobijas y alimentos partimos de San Cristóbal de las Casas rumbo a Ocosingo y de ahí al ejido San Miguel a donde llegamos a las 07:15 horas del día domingo 6, la fila de periodistas y reporteros era de consideración, por no decir de desánimo.

La paciencia pasó a impaciencia, la tolerancia de algunos se desbordó y regresaron; otros cerca de 40 periodistas aún seguían ahí, entre ellos nosotros. Cerca de las 15:00 horas llegaron dos indígenas casi corriendo y preguntando por los reporteros de EL NORTE y REFORMA; definitivamente sólo nosotros entraríamos, los demás quedarían fuera, no fueron tomados en cuenta ni las agencias internacionales, tampoco el NEW YORK TIMES, tampoco periódicos nacionales ni periodistas de España, Francia y Canadá, únicamente EL NORTE y REFORMA.

La orden fue esperar hasta que el resto se fuera, pero la espera llegó hasta las 22:30 horas de la noche del domingo, dos falsas alarmas de ingreso a la selva se hicieron presentes, la tercera fue definitiva.

Sólo el humo de su pipa, su altura sobre la de los demás y su contorno dibujaron al "subcomandante Marcos", quien nos recibió amablemente en un área alejada del poblado y luego de salir de entre la oscuridad.

"Bueno, pues, prepárense, ahorita no hay consultas pero si quieren pueden hablar con nosotros y esperar a que lleguen las consultas... bueno, entonces vámonos, los voy a llevar", dijo la voz del "subcomandante" que coqueteó luego con una reportera de una revista que finalmente se integró al grupo.

En un camión rojo avanzó resguardado siempre por sus elementos fuertemente armados, de ellos tres eran mujeres y otros tres hombres, nos revisaron con detenimiento y también al jeep.

Avanzamos en la oscuridad casi total, los brincoteos no cesaron hasta llegar a una pequeña casa, ahí nos pidió bajar, fuimos conducidos por una mujer miliciana y entramos a la choza, ahí la advertencia fue clara: "No mencionar nombres de poblados, ni tiempos de recorrido y tampoco dar señas particulares, si quieren tomar fotos de la gente esperen a que se tapen la cara".

DORMIMOS ESE DOMINGO AHI

El día siguiente, lunes 7, esperamos hasta las 15:00 horas y llegó el "subcomandante" también con su guardia y nos recogió. El hombre que estremeció al sistema político de México y sorprendió al mundo, pasó en ese momento a manejar el jeep de EL NORTE, mandó a uno de los reporteros y al fotógrafo al camión y pidió a Juan Manuel Alvarado acompañarlo. El reportero tuvo así un "chofer" y guía revolucionario.

Se le dificultaba meter la primera velocidad y acelerar el auto en segunda, los bordos los cruzaba con cuidado y en uno de ellos dejó estancado el auto que a empujones de sus zapatistas logramos sacar. Tres fueron los retenes del EZLN que tuvimos que cruzar, en cada uno de ellos la revisión era cuidadosa y se nos advertía de la desconexión de minas al adentrarnos más a la selva.

En el camino un comentario extraño y diferente del "subcomandante": "Yo viví en Monterrey", dijo. Sorprendido le pregunté con respeto: ¿Señor, acaso usted vivió en Monterrey, dónde? Tomó su pipa con tabaco sabor vainilla y respondió entre el ruido del jeep: "Sí; yo viví en Monterrey cerca de un año, vivía por Félix U. Gómez, y lo que más me gusta de allá son las regiomontanas".

"Trabajé allá por las afueras de Monterrey, por Santa Catarina, en la venta de ropa usada, ropavejero, merolico, le dicen los chilangos... yo vendí producto nacional, nada de chivero", dijo. "Estuve viviendo también en los baños de la Central Camionera de la Avenida Colón, eran unos baños sucios y comúnmente iba al cine de la misma central, era permanencia voluntaria, ¿no?".

Relató que los regiomontanos son muy especiales porque no quieren a los chilangos. "Te voy a ayudar para que me identifiques, yo jugué con los Rayados en la segunda fuerza, la reserva de las reservas, jugué extremo derecho, era lindo volando por el extremo", expresó. "Allá tiene mucho auge la cerveza", agregó; "de Monterrey luego me fui a Veracruz, estuve vendiendo mariscos allá".

Recordó que en la Avenida Madero había un restaurante de cabrito con un sabor especial. Corta ese comentario y pasa a decir que un grupo de Nuevo México le escribió pidiéndole que recuperara ese estado. Luego comentó de las tradiciones que tienen los habitantes de la zona, y los trámites para alcanzar la boda, como los regalos a escondidas y la primera presentación de la pareja el día de la boda.

Estacionó el jeep y nos pidió bajar, caminamos y llegamos a lo alto de un monte en el que fuimos recibidos en una choza donde había varios elementos del EZLN. Descansamos y el "subcomandante" hizo lo mismo. Pasamos a la entrevista con otra reportera.

Ahí sentados en unas tablas y él en una piedra rodeado por sus elementos, comentó que hasta la fecha no ha habido arreglo, negociación o acuerdo del EZLN con el Comisionado Manuel Camacho Solís. El "subcomandante" prometió luego más entrevistas, comió aparte y se retiró asegurando que mañana regresaría para llevarnos a una fiesta en la que se celebraría el Día de la Mujer.

El martes 8 de la mañana se coló entre el espacio de las paredes de madera, y esto en medio del ruido de grillos y pájaros, y un desayuno a las 07:00 horas de frijoles, arroz y café. No hay refrescos, no hay televisión ni otra diversión, sólo privaciones.

Silvestre y Arturo, dos zapatistas, acompañaron la mañana con dos corridos:

"Soldado insurgente soy,
buscando la revolución.

Y ellos quieren pelear
juntos como milicianos...
Sin mucho para huevonear,
sin mucho para descansar,
dejaron sus casas,
dejaron sus familias.

Soldados insurgente soy,
buscando la revolución voy".

Regresó al medio día y el "subcomandante" con sus hombres y mujeres, el reflejo de la revolución que no había llegado a Chiapas. Manejó de nuevo nuestro jeep y llegamos a un poblado muy alejado, mucho tiempo de camino y brincoteos, mientras una avioneta sobrevolaba la zona. Gallinas, ruido de pájaros, una abundante vegetación dio paso a otros tres retenes del EZLN.

Salimos y llegamos a ese poblado donde los preparativos para la fiesta corrieron a cargo del "subcomandante" que fue el responsable de llevar las flores. Llegó la hora de la comida y nos enviaron platos de carne de puerco con arroz y frijoles, el "subcomandante" comió en su choza.

Pudimos ir cerca de su choza y observamos a más de 50 soldados zapatistas fuertemente armados resguardando la zona. Nos permitieron tomar fotos de zapatistas cocinando y al fondo se observó la casa del "subcomandante" Marcos, una choza de madera como el resto, con techo de lámina y paja, con entradas de aire y una puerta vigilada.

Su baño no tiene tina de hidromasaje ni es de lujo, sólo cuenta con una letrina y un tanque de agua del que sale una manguera con la que se echa agua. Lodo, malos olores y niños caminando descalzos es el panorama.

Pudimos ir a un río para bañarnos, por invitación del "subcomandante"; un río sombreado con agua lenta y helada, nos zambullimos en la corriente, siempre resguardados por un zapatista. Regresamos y esperamos el momento de la fiesta para la cual fueron colocadas bocinas.

Un tanque de gas y una lámpara de capuchón fueron colocados en el espacio donde se efectuaría el baile y al cual fue invitado todo el pueblo. Más tarde bajaron de la montaña más de 150 zapatistas armados, al frente de ellos el "subcomandante" para iniciar el festejo.

Al fondo había cuatro mujeres vestidas de civil, pero con el rostro cubierto con paliacates rojos, sin portar armas. El capitán Benito anunció el inicio del programa cultural en el que hubo cantos, discursos y formaciones militares. El himno zapatista inició la celebración:

"Ya se mira el horizonte,
combatientes zapatistas,
el camino bajará a los
que vienen atrás.

Vamos, vamos,
vamos adelante.

Para que salgamos
con la lucha avante,
porque nuestra patria
necesita, de todos
el esfuerzo de
los zapatistas.

Hombres, niños y mujeres,
el esfuerzo siempre haremos.
Campesinos y los obreros
y todo junto el pueblo.
Ejemplares hay que ser
y seguir nuestra consigna.

Que vamos por la Patria
o morir por la libertad.
Nuestra historia dice ya,
acabará la explotación.
Nuestro pueblo dice ya,
luchará por la libertad".

 

UN SUB ESCONDIDO

La fiesta concluyó con la obvia retirada del "subcomandante Marcos" en medio de la oscuridad, pero prometió que el miércoles 9 regresaría a dar a EL NORTE y a REFORMA una entrevista exclusiva.

Después del desayuno llegó. Se le recordó que no queríamos saber por lo pronto del movimiento, sino del hombre abajo del pasamontañas y la vida de algunos indígenas que lucharon.

"No, eso no, no puedo hablar nada personal ahorita... déjame ver si al final, mejor empecemos por otro lado", dijo el "subcomandante Marcos", sentado bajo el techo de una choza que en sus esquinas era vigilada por tres mujeres armadas y tres hombres. Dejó actitudes duras y pasó a relatar su ingreso al mundo indígena y posteriormente al EZLN.

"Nosotros llegamos a la montaña en 1983, hace... ya van a ser 11 años, era un grupo muy pequeño, eran cinco. Luego surgió el EZLN con campesinos cansados de vivir así; los cinco que llegaron, llegaron procedentes de la Ciudad, cansados del agotamiento, de las formas legales de lucha y del fracaso y de las limitaciones, para no hablar del fracaso de las guerrillas de los setentas.

Este grupo se instala en la selva y empieza a hacer su trabajo de adaptación al medio de sobrevivencia. Fueron días muy duros, había que sacarle a la montaña la comida, pues, la comida, la casa, la medicina, todo, porque no había forma de estar metiendo nada y no había apoyo de los poblados", dijo.

Contó sentado en una banca escolar, que en ese tiempo aprendieron a vivir, para pasar luego a difundir sus ideas sin ningún manejo religioso. Tiene ojos claros casi color miel, barbado con canas y cabello que escapa de su pasamontañas, muestra ser café oscuro y liso.

Es peculiar su olor a tabaco sabor a vainilla y en medio de ese olor expresa: "Los indígenas acababan de salir de una experiencia con un grupo del norte, los norteños, creo; política popular, línea proletaria de línea maoísta que entraron y trataron de subir a la estructura de las comunidades y fueron echados. Luego supimos que vino Hugo Andrés Araujo y el hermano de Salinas, Raúl Salinas, pero finalmente los sacan", recordó.

 

MARCOS 'LE HABLA' A SALINAS

En un lugar de la Selva, Chis.- No hubo protocolo, ni formulismos ya conocidos, tampoco fue en Los Pinos, no hubo grandes personalidades presentes, y no estaba el Presidente Carlos Salinas de Gortari, pero el subcomandante Marcos imaginó como si éste estuviera presente y entabló un monólogo con un mensaje dirigido al Mandatario federal.

El estratega militar, rostro de miles de indígenas chiapanecos y el hombre oculto detrás del pasamontañas para poder conservar su identidad y vida, imaginó recostado sobre un paraje de la selva, el tener al Presidente Carlos Salinas de Gortari frente a él.

Desde que inició el conflicto armado el 1 de enero, el subcomandante insurgente Marcos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, no había dirigido ni una palabra en forma directa al Mandatario federal, no le había expuesto su sentir ni le había dicho tan directamente lo que piensa de él.

Le pidió evitar el continuismo político de su grupo, le reprochó el no tomar en cuenta a los indígenas, y lo acusó de ser el responsable de la pobreza y marginación por haberla ocultado y olvidado.

En un lugar oculto, cerca de algunas gallinas, entre el trinar de los pájaros, resguardado por sus elementos, vigilado por el paso de una avioneta pero aún sujetando su escopeta recortada y cargada, esto fue lo que dijo el subcomandante Marcos a Salinas de Gortari:

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Durante todo este tiempo has mentido, has presentado al país como algo que no es, por llevar adelante tu proyecto económico, o el proyecto económico de tu grupo, de ahí tejiste toda la mentira publicitaria al exterior, con todos los problemas resueltos, olvidando u ocultando que tenías las manos manchadas de sangre de mucho pueblo, entre otro el indígena.

Tú sabías eso y si no lo sabías era tu obligación saberlo porque estás dirigiendo un país, un país, no una parte de país, o un sector o una clase social; si eres el Presidente de un México nada más, y no de todo México, no eres un Presidente pues.

Finalmente lo que para nosotros significaba sangre, humillación, racismo, todo lo que era vida para nosotros y era muerte, todo eso se ocultó para llevar adelante el proyecto económico y presentar un país que no era el real, que no era el verdadero para conseguir ese Tratado de Libre Comercio, sin ser honesto, ¿cómo es posible hacer negocios con alguien con una mentira?.

+ El subcomandante se acomoda mejor, su codo lo ubica un poco atrás y coloca la pipa en su boca, inhala silencioso y sigue:

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Ahora el costo que va a pagar el país es que ese tratado se firmó con una mentira detrás, con un argumento de mentira, si Canadá y Estados Unidos hubieran sabido qué país era con el que estaban negociando o proponían ese tratado, hubiera sido más justo también para nosotros, no que se suspendiera la negociación o se echara para atrás el tratado, pero tenían que darse cuenta que estaban hablando con un país con desarrollo desigual, con regiones que sí podían entrar a ese Primer Mundo pero regiones que no, que estaban viviendo en la prehistoria de la modernidad o como le digan ahora.

Eres culpable dos veces, porque sabiéndolo lo ocultaste o porque ignorándolo era tu deber saber, ahora todo lo que está sufriendo el país: la amenaza de guerra civil, la desestabilidad económica también que se produce, la desconfianza respecto a los tratados comerciales y la pérdida de legitimidad de un Estado, ya no nada más de un partido sino del Estado mexicano frente a su propia gente y frente al exterior... es tu culpa.

Si algo queda de vergüenza lo que tienes que hacer es renunciar, es lo mejor que puedes hacer para el país, hacerte a un lado tú y tu equipo y entregarle lo que nunca le debió haber sido quitado a esta nación que es su derecho a decidir su propio destino, pero todos, tomando en cuenta a todos, no sacrificando a una parte para lograr un proyecto personal.

+ Mientras el insurgente "habla" con Salinas de Gortari, frente a él un grupo de delegados explica a otros indígenas cada una de las respuestas del Comisionado Manuel Camacho Solís a las demandas del EZLN, a un costado dos niños caminan sin zapatos y con una vara en las manos. Pero el monólogo continúa:

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Ahora cómo vas a responderle pues a tus socios en el exterior con los que firmaste tratados y a los que les mentiste respecto a lo que este país era y además, ahora, ¿con qué grado de credibilidad va a entrar otro gobierno?

Lo que has provocado pues es esa desconfianza de aquí en adelante, cuando entre otro gobierno siempre va a haber la sospecha de si no hay una mentira detrás de sus palabras, detrás de su imagen en el exterior, y en el pueblo también, la desconfianza de que cualquier gobierno que entre irá con un voto de desconfianza, no de confianza, con un grado de credibilidad muy golpeado y eso es responsabilidad tuya y así vas a quedar marcado por el resto de la historia.

Si insistes en permanecer en el poder y perpetuarte a través de tu grupo, finalmente el que lo va a pagar es el país, simplemente se irá agravando la situación y deteriorando la imagen que tienes... históricamente.

+ Su voz toma un tono más fuerte y con firmeza señala:

SUBCOMANDANTE MARCOS.- La única forma que tienes de salir avante de este problema es salir junto con tu grupo de poder y dejar el paso a otros, que tengan que pelear otra vez desde el principio su legitimidad ante la gente que gobierna y con la que se relaciona, eso es lo que mejor que puedes hacer.

El hecho de que te sigas manteniendo e incluso seas tan ciego y respondas a nuestro problema y al pueblo mexicano en términos de limosna, tú quieres convencernos que la respuesta a nuestras demandas en San Cristóbal es generosidad del gobierno cuando sabes que todo eso era producto de la injusticia que tú ocultaste e hiciste a un lado.

Y ahora pretendes presentarlo como una muestra de madurez de tu gobierno, de ser generoso con los pobres, nosotros no queremos limosnas, por eso nuestras demandas son nacionales porque son las demandas de cualquier ser humano en este país y por eso es reconocido en todo el mundo como demandas de derecho de cualquier ser humano en el mundo para vivir con dignidad.

+ Suspende por un momento el monólogo por la presencia de un soldado del EZLN que le lleva un mensaje, lo lee, da instrucciones y retoma sus palabras sin perder la línea anterior.

SUBCOMANDANTE MARCOS.- Tú pretendes presentarlo como que es una limosna que generosamente nos otorgas, estás completamente equivocado. No puedes seguir agregando más mentiras a las que ya tienes con tal de salvar tu imagen, no puedes seguir mintiendo porque llega el momento en que uno diga ya basta también a la mentira, tiene que decir la verdad y obrar en consecuencia y hacerse a un lado.

Llegaste a concentrar tanto poder en tu persona que ni siquiera tu partido político respetabas, incluso ganando elecciones los sacrificaste para obtener concesiones y apoyo de otros partidos políticos, fuiste y eres un dictador en ese sentido.

Aunque tus días en el poder estén contados, así lo hiciste, creaste división, conformismo, molestia incluso en la gente que te siguió hace cinco años cuando hiciste campaña para llegar a la Presidencia.

Confirmaste durante todo tu sexenio y ahora al final, que no eres producto de legitimidad y te dedicaste a enmascarar esa ilegitimidad, esa falta de apoyo popular con el sistema de limosnas del que salió ahora esa propuesta o esa respuesta a nuestras demandas.

Mentiste, pasarás a la historia como un Presidente mentiroso en este país. Todavía puedes engañar al país al decir que es mejor que permanezcas en el poder porque tu salida provocará inestabilidad, tú sabes que no, nada es controlable, desataste fuerzas que tú mismo no puedes controlar como los sectores más reaccionarios, los señores de la tierra, los ganaderos, los finqueros, ahora quieres hacer un tratado de paz y ni siquiera puedes controlar esa otra fuerza.

Nosotros tenemos voluntad verdadera de paz, lo que queremos es vivir dignamente, pero aunque lleguemos a un acuerdo con tu gobierno, las otras fuerzas que apadrinaste, financiaste, entrenaste, las guardias blancas de los finqueros se niegan rotundamente a este proceso de paz, finalmente si el proceso de paz fracasa también será responsabilidad tuya puesto que creaste estos grupos de poder que ahora ya no puedes detener ni controlar para favorecer un clima de paz, de paz con justicia y dignidad que quieren todos, ¿qué cuentas le vas a rendir a la Nación y a su historia?

+ Se acomoda el pantalón a la altura de su rodilla, igual hace con la camisa en su cuello rodeado por un pañuelo rojo, distintivo del EZLN y encoge las cejas y sus ojos dibujan ligeras arrugas. El mensaje del subcomandante ha concluido, aunque se lamenta que el ausente haya sido el Presidente Salinas, pero a la vez confía en que lea esta carta... de Marcos para Salinas.

 

 

Entrevista al Subcomandante Marcos
Periódico REFORMA
Primera parte / 11 de marzo de 1994
Segunda parte / 12 de marzo de 1994
Por Juan Manuel Alvarado e Ignacio Núñez, enviados


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