Dé click en la imagen para ampliar.

Bola de la Toma de Chinameca.

 

Por ahí va la bola, señores ahí va,

va con la segunda vuelta.

Diré cuando entraron los libertadores

a ese San Juan Chinameca.

 

Es corta mi entonación,

mi dialecto es muy corriente,

pero me figuro que en toda ocasión

lo claro es lo más decente.

 

Este fue un pedido de unos tres mil pesos,

en seguida les diré

contestó Carriles, luego en el momento:

“Tres mil balas les daré”.

 

“No le hace que sea valiente,

puede venir cuando él quiera

que yo también cuento con un brazo fuerte

y que es la espada primera”.

 

Luego que Zapata tuvo la noticia

de dicho administrador

montó su caballo recorrió sus fuerzas

y las órdenes les dio.

 

No fue pa’ menos el susto

por lo que se apercibía,

porque ya los muertos no  hallaban sepulto

y en cajones se escondían.

 

Luego que llegaron  al punto de honor,

nombre: La Piedra Encimada,

al mentado Enríquez, le ha dado un temblor

que ‘onde meterse no hallaba.

 

Zapata muy enojado,

 lleno de mucho furor

gritó con imperio:

“¡Vengan con un hacha

y túmbenme éste portón!”. 

 

El pobre del maquinista

en tan cruel retiro

uno se le dirigió:

“Tumbe uste´ el portón

o le pego un tiro”,

de inmediato el tren rompió.

 

Tembló la tierra en esa hora

Zapata entró en ese piso;

 

“Busquen a Carriles que se pasa la hora

de que cumpla lo que he dicho”.

 

Ahí lo buscaron arriba y abajo

echando la disciplina

lo fueron a hallar que estaba apurado

con la cocinera encima.

 

¡Viva Emiliano Zapata!

¡Viva su juez y opinión!

porque se ha propuesto

morir por su Patria

como héroe de la nación

(ARTEMIO CRUZ LEÓN. Con su Permiso...
Voy a Cantar un Corrido,
Cassette CH02,
cantado por Raúl Osorio)

 

El 19 de julio de 1913, Emiliano Zapata atacó la hacienda de San Juan Chinameca, según el periódico El Independiente, en represalia porque  el pueblo de Villa de Ayala había sido destruido por las fuerzas del Ejército Federal, dirigidas por el general Juvencio Robles.

La  autoría de la Bola de la toma de Chinameca, ha sido adjudicada, por varios investigadores, a  Marciano silva, aunque no se tiene un documento u hoja suelta que nos lo corrobore de manera fehaciente. Sin embargo, en la versión que se transcribe, aunque parece incompleta, se nota el estilo poético narrativo de Silva Peralta.

 

 PÁGINA ANTERIOR / PÁGINA SIGUIENTE

 

.
Fuente:

Antonio Avitia Hernández. Las Bolas Surianas: Históricas,
Revolucionarias, Zapatistas y Amorosas, de Marciano Silva.

Avitia Hernández Editores. México, Primera edición 2004.
235pp. Edición del autor.