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Corrido del Solterito.

 

Cuando estaba con mis padres de solterito

me tenían bien planchadito con mis dos mudas,

ahora me parezco a judas tan hilachento

como gato de convento por los rincones.

 

Remendado mis calzones con pita floja

y esto es lo que acongoja y el ser casado

ya me veo muy apurado no hallo qué hacer,

loco me quiero volver ¡ay, no hay remedio!

 

Ahora triste me quejo al cielo y a mi fortuna,

las estrellas y la luna son mi esperanza,

lo que gano no me alcanza para mis hijos

y hago miles sacrificios, suerte tirana.

 

Me levanto de mañana y me persigno

voy agarrando camino y aunque no quiera

se me quita la flojera con trabajar,

ya quedé como un charal, voy para viejo.

 

Mi padre me dio un consejo que era bonito

el andar de solterito  muy bien planchado

con mi sombrero de lado por las esquinas

saludando a las catrinas ¡adiós chulitas!

 

Tirándoles florecitas y sin cuidado

pero ahora ya soy casado por mi torpeza

piensen bien con la cabeza y no se casen

para que la vida pasen feliz sin pena.

 

La mujer anda piojosa peor si es dejada,

no le sirven a uno pa’nada yo se los digo

por eso hoy les aconsejo a mis aparceros

que vivan siempre solteros y a toda reata.

 

Bien vestidos y con plata y entre flores

si quieren tener amores, dice un refrán:

“Traten a comer con pan y andar la bola

agarrándola de la cola y dándose un vuelo”.

 

Porque el que tiene dinero es apreciado

pero si lo ven pelado ni quien lo quiera,

no le quisieran ni hablar las jovencitas

sólo que vean moneditas son halagüeñas.

 

Se vuelve muy pedigüeñas como le he visto

pélense bien el Jalisco con las mujeres

gocen bien de sus placeres toda la plebe

y antes que la muerte llegue yo ya me voy.

 

Para que ya no me vea en un convento,

allí me meteré adentro de sacristán,

ello que todos dirán que soy monjito

pero allí estaré gordito como buen mozo.

 

Ya no andaré chamagoso con las monjitas

las agarraré a toditas, pero al pasito

si nos halla el padrecito yo le diré

que me dieron de comer carnita cruda.

 

Y si la suerte me ayuda me voy pasando

hasta llegar al fandango con mis amigos

con esto ya me despido, les he cantado

la vida de ser casado es muy penosa.

 

Adiós todita la broza de mi clientela

al compás de mi vigüela yo ya me voy

ya les doy la despedida con ligereza

aunque me cause tristeza en el corazón.

 

Sólo un consejo les doy, que no se casen

para que la vida pasen con distracción,

dispensen mi narración yo les suplico

adiós mis fieles amigos, ¡adiós, adiós!

(JOSÉ LUIS SAGREDO CASTILLO. Colección de Hojas Sueltas )

 

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Fuente:

Antonio Avitia Hernández. Las Bolas Surianas: Históricas,
Revolucionarias, Zapatistas y Amorosas, de Marciano Silva.

Avitia Hernández Editores. México, Primera edición 2004.
235pp. Edición del autor.