TRAS DEL CAUDILLO.

Autor: Marciano Silva.

Como un aficionado coplero, hijo de Cuautla,
Cruzaba las montañas acérrimas del Sur
Siguiendo a los valientes soldados de Zapata
Cantando sus victorias, sus glorias y su virtud.

Como un fiel compañero marchaba con firmeza,
Sufriendo igual a ellos en toda plenitud,
Vigilias y desvelos, miserias y sorpresas
Para salvar a un pueblo de negra esclavitud.

Los grandes y altos jefes benévolos me honraban,
Y al fin me prodigaban su fina protección
Al ver que yo consciente sus glorias ensalzaba
Cuando en el campo daban alguna buena acción.

Estimulando siempre a aquellos veteranos
Para que defendieran la causa sin temor:
Haciendo su odio ingente en contra de los tiranos
Que necios respaldan a un gobierno opresor.

Con esto lanzaban al campo entusiastas
Buscando los combates con grande frenesí,
Diciendo a los traidores ¡Viva Zapata!
Ríndanse si no quieren en el campo morir.

Libraban los combates con éxito felices,
Porque el Dios Marte andaba con ellos enrededor,
Y los pobres "pelones" corrían cual codornices
De nuevo a sus cantones, cubiertos de pavor.

Mas hoy por mi desgracia me encuentro anonadado,
Inválido y cansado por la decrepitud;
Sin ninguna esperanza, por siempre abandonado,
Buscando entusiasmado alguna gratitud.

Si algún fiel compañero, al verme en la desgracia
Ante la supremacía, aboga por mi bien,
Con afecto sincero daré cumplidas gracias
Por su bondad innata, porque ese es mi deber.

Adiós mis compañeros de lucha y de ideales,
Yo creo que a importunarlos ya nunca volveré.
Pues veo que en este suelo las glorias temporales.
Son glorias que en el aire pierden al través.

Cuautla. Morelos, a 5 de marzo de 1938.

 

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Fuente:

Valentín López González (recopilación).
Poemas y corridos al general Emiliano Zapata.
Tomo II.
Instituto Estatal de Documentación
de Morelos. Cuernavaca, Morelos,
México. 2002. Página 15.

Nota de Valentín López González:
Ha llegado a nuestro poder una de las últimas
composiciones de Marciano Silva, "el cantor de la
Revolución del sur", originario de Cuautla, estado
de Morelos, quien al poco tiempo de esa composición,
que ahora tenemos el gusto de reproducir, falleció
en la propia ciudad de Cuautla. Sus ultimos versos,
dicen así: "Periódico el Campesino".