CORRIDO SURIANO
LOS EPISODIOS.

Autor: Julio Rebolla.

Los episodios han tenido un sacro origen
en que la crisis, de hemorragia enrojeció
los territorios mexicanos que hoy existen
la Nueva España, la que Cortés nos legó.

La democracia jubilosa y denodada,
donde los héroes nos dieron emulación,
hoy se ha tornado en una vida estrafalaria
y por esa causa no tenemos compasión.

Si de Minerva alcanzara la elocuencia
y el talento que tuvo el rey Salomón
y el gran Homero copiara gestas bellas
de esta gran revolución las epopeyas.

Tiempos siniestros por los grandes movimientos,
donde la altiva aristocracia descendió,
que ya las santas profecías estamos viendo
que nuestra patria mexicana es destrucción.

Si el cura Hidalgo, Matamoros y Morelos
existieran y también Ignacio Rayón,
junto Iturbide con don Vicente Guerrero,
a esta contienda hubiera dado conclusión.

Pues de los lances más agudos hablaremos
de lo presente, pues diré de lo demás,
como es la muerte de don Fco. I. Madero.
que lo nombramos como presidente audaz.

Don Félix Díaz el diecinueve de enero
con su pronuncia tomó a México muy cruel
y en esa guerra capturó al señor Madero
y sus brigadas se voltearon contra de él.

Desgraciado año de mil novecientos trece
en veintidós de ese febrero miró
que don Francisco I. Madero allí perece
del licenciado Pino Suárez en unión.

Madero muere de dos heridas mortales
y Pino Suárez de otra en conclusión
las que en el cráneo recibieron por iguales;
y su gran fama la cubre ahora un panteón.

Estas dos víctimas que fueron trasladadas
y sepultadas en aquel Panteón Francés,
quería decir que ya la guerra terminara
pero de nuevo comenzaron otra vez.

El arzobispo, por su gran conocimiento,
según comprendo lo que dijo esta vez,
que muchas son las vidas que van pereciendo
y todo lo causa siempre el interés.

La diplomacia del Sr. D. Pancho Villa,
las de Zapata y Genovevo de la O,
ya trabajaron con su gran filosofía,
con objeto que terminara en cuestión.

Los cortesanos y pacíficos debemos
el implorar al sublime Dios de Abraham,
por ser dueño de los pensamientos
y de quien decide la luz universal.

Ya me despido, caballeros mexicanos,
nobles patriotas, dignos por su bondad,
reine la paz en los veintisiete estados,
comandados por la gran Tenoxtitlán.

 

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Fuente:

Valentín López González (recopilación).
Poemas y corridos al general Emiliano Zapata.
Tomo II.
Instituto Estatal de Documentación
de Morelos. Cuernavaca, Morelos,
México. 2002. Página 45.

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