CORRIDO DE
DOMINGO ARENAS.

Letra y música de Joaquín Candia.

Vengo a cantarles señores
la historia de un guerrillero,
se llamó Domingo Arenas,
- fué su nombre verdadero.

De aquí Zacatelco fue,
pueblo corto en realidad
pero con su valentía
lo hizo mucho resonar.

Dándole viva a Zapata,
siendo Capitán Primero
en un brazo le pegó
un tiro muy traicero.

Su brazo fué a sepultarlo
y la gente lo admiraba
Domingo viéndose manco
por donde quiera atacaba.

De Zapata fué nombrado
ya General de Brigada,
por este rumbo no había
quien le hiciera la parada.

De aquí mismo, Zacatelco,
entre pueblo y estación
enterraron muchos muertos
que dió pura compasión.

Panzacola fué un delirio
en atacarlo también
cuando tenía muchos muertos
allí se paraba el tren.

Rojas, un gran general
teniendo un mítin en Tlaxcala
Domingo fué a preguntar
que si le daban la entrada.

Las tropas dándose cuenta
que era sábado y las tres
con sus armas en la mano
se le doblaban los pies.

A San Pablo Apetatitla
que ese mismo día atacaron
-unos cuanto arenistas
y su cuartel lo acabaron.

Muy satisfecho Zapata,
lo nombró de División
fué la División de Oriente
que hizo la revolución.

Arenas sin vacilar
aceptó su nombramiento
y se dedicó a atacar
no descansando un momento.

Tal vez como mil quinientos
de guarnición se encontraban
entre cerro y estación
así se lo platicaban.

Una mañana a las seis
en Yrolo amaneció
y toca la gente acabó
terminó como a las diez.

En San Bartolo Granillo
hacienda muy guarnecida
los fronterizos quedaron
muertos en la barandilla.

Arenas allí salió
herido de gravedad
su hermano también murió,
esa fué fatalidad.

De Texmelucan y Puebla
auxiliaron como dos mil
pero la gente de Arenas
los echó al ferrocarril.

Entre Aztama y San Antonio
puente de mampostería
se quedaron muchos muertos
que una bomba los pedía.

Zacatelco un tres de agosto
amaneció bien sitiado
pero todo lo burló
en su caballo ensillado.

Mucha tropa les mató
en su día Santo Domingo
y su santo lo pasó
en valas laberinto.

El gobierno se apuntó
este sitio como brinco
pero entre muertos y heridos
no fueron ni veinticinco.

Yéndose un día para Tlaxco
de pasadita a Muñoz
le salieron al encuentro
como quinientos de arroz.

 

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Fuente:

Corrido de Domingo Arenas.
Letra y música de Joaquín Candia.

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