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LA GRAN CALAVERA DE
EMILIANO ZAPATA

Autor: Anónimo.

La calavera con dientes,
que le dice al gran matón:
¡Y ay reata, no te revientes,
que es el último jalón!

Achis, huachis, guachis,
y víboras chirrioneras,
a que no me pican
ora que traigo mis calzoneras.

Por las orillas de Cuautla
flota una horrible bandera,
que empuña la calavera
del aguerrido Zapata.

Al sonar las doce en punto
monta en un brioso corcel,
ese indomable difunto,
sale cruzando con él.

Y atraviesa al trote brusco,
esas vastas serranías
y se llega hasta el Ajusco
centro de sus correrías.

Y allí parte para el cerro
donde su tesoro guarda,
que es llamado del Jilguero,
y allí del cuaco se baja.

Dobla su negra bandera
que es signo de muerte airada,
pues tiene en medio pintada
una horrenda calavera.

Y dice: -Paciente aguardo
al comerme ese pollito
con mi buen cuate Guajardo,
y lo haremos en molito.

Guisado con las canillas
que a docenas resultaron
en los trenes que asaltaron
mis valerosas gavillas.

¡Tiempos felices aquellos.
en que gozaba de veras!
¡Cuántos montones con ellos
hicimos de calaveras!

-- o --

La calavera con dientes,
que le dice al gran matón:
¡Y ay reata, no te revientes,
que es el primer jalón!

Achis, huarachis, guachis,
y víboras chirrioneras,
a que no me pican
ora que traigo mis calzoneras.

Así cantaba Zapata,
Y un grillo le contestó:
¡Te has caido de la reata,
Pues ya la suerte cambió!

¡Qué cambio; ni que caramba!
Decía el Atila del Sur,
¡Ya se te acabó la chamba!
Dijo el grillo: Conque... ¡abur!

Y una noche, que roncaba
Zapata sus borracheras.
Y su lecho la formaba
Un montón de calaveras.

Sus hordas se desertaron
Y para colmo de males,
Muy de improviso llegaron
Mil doscientos federales.

Con los pocos que quisieron
Zapata expuso la cholla,
Muy águilas se pusieron:
¡Y a darle, que es mole de olla!

Zapata olvidó el consejo
Del grillo, y decía el matón:
¡No te arrugues, cuero viejo,
Que te quiero pa´tambor!

¡Y eso es darle del macizo
A los puros cocolazos!
Le dieron duro y tupido
Y hubo de a bola balazos.

Murieron en la refriega
Más gente que en Martínez;
Zapata decía: ¡Qué juerga!
¡Conmigo se sacan chuza!

Muchachos: si no se pierde,
Les prometo su aguinadlo,
¡Y ahora es cuando, chile verde,
Le ha de dar sabor al caldo!

Y el general Robles dijo:
¡Bendito, eres muy... conejo!
¿Para qué son tantos brincos,
Estándo el suelo tan parejo?

Ahora vas a ver, apache,
Cómo un valiente pelea;
(Ahora lo verás huarache,
Ya pareció tu correa!

Tú estarás acostumbrado
Al robo y asesinato;
pero hoy sí que te has hallado
Con la horma de tu zapato.

Caían los hombres, amigo,
Sin vida, que daba horror...
¡Como espiguitas de trigo
Al paso del cegador!

¡Y cuántas almas perdidas
Por una causa tan vil!
¡Arrasadas, cuantas vidas,
Por el cañón o el fusil!

Hombres sanos y robustos,
Útiles para el trabajo...
¡Oh, asesinatos injustos!
¡Oh, mundo tan ruin y bajo!

Pero no te pongas triste,
Mi valecito lector,
Que en esta vida no existe
Quien sepa hacer un favor.

Todo se vuelve burlote;
Ya todo anda boca abajo...
Mejor es seguir al trote
Y acomodarse al relajo.

Aquí, la que se aprovecha
Es doña Flaca Pelona,
Que ha de decir... o está hecha,
Mataré más que Gaona.

Y afilando su guadaña,
Se parece al segador,
Que allá en su humilde cabaña
Se prepara a su labor.

Reirá de gusto la indina,
Al contemplar tal cinismo;
La mortandad y la ruina
De que es causa el zapatismo.

Y al ver muertos de a montón
Se dirá con gran contento:
- ¡Qué relajo tan sazón!
¡Así, estoy en mi eleento!

¡Duro esas balas certeras!
¡Esa metralla hace falta!
¡Las pilas de calaveras!
¡Bien por el vale Zapata!

- Y al compás de los cañones
la ha de sonar al huarache,
[...]ará unos danzones
puritito remache....

Se ha de presentar el diablo
Para servir de pareja...
Y a darle duro, ...
Que ya se escucha la queja.

Del infeliz que agoniza,
Que ya se oye el estruendo
De la casa hecha ceniza
Por el pavoroso incendio.

Y a los ayes del herido
Se mezclan las maldiciones,
De las balas el silbido
Y el retumbar de cañones.

¡Guerra, guerra al za[...]!
¡Mueran los latrofaccion[...]
Exclaman con patriotismo
Los federales furiosos.

Y con igual furia atacan
Los zapatistas jurando;
Los federales avanzan.
Los otros van despejando...

¡Victoria para el gobierno!
¡Gloria a nuestros militares!
Y después el canto eterno
"Muertos, muertos a millares".

Calaveras de a montón,
Que limpian los zopilotes;
Pura carne de cañón
De perdidos a galeotes.

Y la flaca al contemplar,
Tanto herido y tanto muerto.
Hasta se ha de desarmar,
De los bincos, su esqueleto.

El diablo la pone quieta
Y luego le dá el jalón,
La abraza y hasta la aprieta
Y a darle duro al danzón.

-- o --

F. Osacar.

Talleres de Linotipografía de la
Test. de A. Vanegas Arroyo.
Sta. Teresa 40. Méx., D. F.
Cinco centavos.

.
Fuente:

Armando de Maria y Campos.
La Revolución Mexicana a Través
de los Corridos Populares
.
Tomo I. México, 1962. p. 281.
Biblioteca del Instituto Nacional de Estudios
Históricos de la Revolución Mexicana.

Francisco Juliao (Coord.).
Zapata Vivo. Corridos y Poesía Coral.

Esta edición se hizo con motivo del Primer Encuentro
In Xochitl in Cuicatl (Flor y Canto) Zapata Vivo,
realizado en el estado de Morelos en el año de 1976.
Editores: Centro Cultural Mascarones
de Cuernavaca y la Universidad Autónoma de Morelos.
Cuernavaca, Morelos, México, 1976. 120pp.

Impresos Populares Iberoamericanos

Instituto de Investigaciones Filológicas de la
Universidad Nacional Autónoma de México.
http://ipm.literaturaspopulares.org

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